Internacionales
Viernes, 23 de Enero del 2015

Bolivianos consumen cada vez más alimentos del exterior

Entre lo que más se adquiere están: pastas, papas refrigeradas y jugos.

La oferta de alimentos importados es reflejo de lo que demanda cada vez más el consumidor boliviano, según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).

Entre los productos que están relacionados con esta tendencia, están: las papas frescas, los jugos, bombones, galletas, pescados y  conservas, entre otros.

Quesos importados que valen 1.400 bolivianos, conservas que cuestan entre 50 y 70 bolivianos, y otros productos de industria extranjera, invaden los supermercados y mercados populares de Bolivia.

Lo mismo ocurrió con las galletas y bombones. En 2013 se importaron 4.998 kilos de galletas; hasta noviembre de 2014, el volumen de las compras del exterior de ese producto llegó  a  5.252. Los chocolates subieron de 8.130 a 8.212 kilos.

De acuerdo con  datos del IBCE, en 2013 y  noviembre de 2014, el volumen de  las importaciones de papas frescas o refrigeradas subió  de 22.586  a  29.196 kilos; mientras que el  de los jugos se elevó de  10.700 a 16.779 kilos.

Gary Rodríguez, gerente general del IBCE, aclara que los datos corresponden a la importación legal, y “no a la que ingresa vía contrabando, que arrojaría datos más elevados”.

Mayores ingresos

Rodríguez asegura que el creciente consumo de alimentos extranjeros se debe a  tres factores: a la gran cantidad de dinero que  circula en la economía; a la proliferación de oportunidades de compra; y a   que la  gente que se incorporó a la clase media  demanda  productos que antes no consumía.

“Los supermercados hicieron una magnífica labor extendiéndose espacialmente por todas las regiones de Bolivia, ofertando productos importados que antes no se tenía en el país”, afirma.

Sin embargo, advierte que el  crecimiento de la demanda de alimentos extranjeros es un peligro para la balanza comercial boliviana, porque es mayor a las exportaciones.

“Si esta dinámica continúa, en dos años más Bolivia no tendrá un saldo comercial favorable,  y podríamos, otra vez, incurrir en un déficit”, señala.

Añade que la situación es también una oportunidad para la industria nacional, que puede reemplazar esos productos extranjeros. No obstante, afirma que para ello se requiere apoyo e incentivo del Estado, y  menos “cargas sociales e impositivas”.

Crece  el consumo

De acuerdo con datos del Ministerio de Economía, hasta octubre de 2014 los supermercados facturaron 38,4 millones de dólares.

En 2005 sus ventas alcanzaron los 71 millones de dólares, mientras que en 2013, éstas alcanzaron los  444 millones de dólares, lo que significa que en ocho años sus ventas crecieron en un 529 por ciento.

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