Internacionales
Miércoles, 2 de Abril del 2014

¿El retail puede aprender del fracaso de las disqueras en la web?

Deben de estar muy atentos a los cambios tecnológicos que se viven en nuestros días.

La industria del retail podría tener varias lecciones que aprender de lo que le sucedió a los sellos discográficos tras la aparición de Internet, según se indica en el último número de la revista de KPMG ConsumerCurrents.

De acuerdo con la publicación, los retailers deberían prestar atención a los siguientes puntos para sacar provecho del cambio tecnológico y cultural que supuso la irrupción de la web:

– Ser estratégicamente vigilantes

Internet crea nuevos productos y servicios, mata a los ya existentes y acelera el ritmo del cambio. En IT se trata de la supervivencia de los más rápidos, algo que pronto puede ser cierto para la música y el retail. Los CEO deben mirar hacia el futuro, ser estratégicamente ágiles y estar dispuestos a innovar con nuevos modelos de negocio.

– Evaluar riesgos y recompensas

Cuando el cambio transformacional hace señas, puede ser más fácil de cuantificar probables pérdidas que el potencial de ingresos de productos y servicios completamente nuevos. Las empresas ganadoras serán aquellas cuyos objetivos no son bloqueados por una mentalidad heredada.

– Poner primero al cliente

¿Está proporcionando el servicio que sus clientes necesitan o el que a usted le conviene ofrecer? El enfoque de los sellos en el pasado con modelos y puntos de venta tradicionales deja que aparezcan nuevos competidores. Muchos minoristas están luchando para crear una estrategia multicanal que permita a los consumidores comprar lo que quieran, cuándo, dónde y cómo quieran.

– La amenaza de nuevos competidores

Los principales sellos discográficos, que habían invertido millones en la década de 1980 en la digitalización de su música para CD, inicialmente vieron a internet como una amenaza, en lugar de una oportunidad. Su modelo de negocio se había construido sobre los ingresos generados por el formato de álbum.

A millones de consumidores todavía le gustan los álbumes, pero muchos otros prefieren descargar, compartir o alquilar música, y se sienten más felices si pagan 99 centavos por una canción que $20 por un álbum con algunos rellenos.

Deseosas de no canibalizar su negocio existente, los sellos permitieron que los de “afuera” (como Napster y Apple) impulsen esta revolución digital.

Así, en el año 2000 los ingresos por la venta de música a nivel mundial comenzaron a declinar, un declive que se mantuvo hasta 2012 cuando mostraron un crecimiento de 0,3 %, y alcanzaron los 16.500 millones de dólares en Estados Unidos.

Para ser justos con los sellos, la fuerza destructora de la Internet no era evidente. Las principales incógnitas conocidas incluían: la seriedad del daño que podría a los minoristas de música tradicional, qué tipo de consolidación que podría provocar entre las etiquetas y cómo los artistas verían esta revolución.

Y a pesar de repetidas predicciones de la desaparición del CD, el disco compacto seguía siendo el 57 % de los ingresos globales de la industria en 2012, en comparación con el 35 % para el sector digital, el de más rápido crecimiento.

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