Internacionales
Viernes, 13 de Junio del 2014

Hewlett Packard, Siemens y Cencosud lideran la ola de despidos globales

La compañía de retail chileno realizó despidos de 5.134 personas en Latinoamérica.

La coincidencia temporal es tal que pareciera que ésta fuera la época de cambios de Hewlett-Packard (HP), Siemens y Cencosud.

Mientras que los planes de HP para despedir a 16.000 personas en todo el mundo están por definir, así como la decisión de Siemens, el recorte de personal de Cencosud ya es un hecho y sus repercusiones son visibles en América Latina.

El arranque de 2014 trajo la reestructuración del grupo chileno para mejorar su eficiencia. La compañía de retail alimenticio realizó unos cambios que se tradujeron en el despido de 5.134 personas en Latinoamérica, 1.150 de ellas en Argentina, como recoge la prensa local, que también destaca la salida de 7,1% de trabajadores en Chile y 2,4% de Brasil.

Cencosud, que aseguró no haber distribuido esas cifras, matiza que muchos de esos movimientos se debieron a “reestructuraciones internas” y que no pueden considerarse como despidos masivos.

Por ahora, sus cifras les sitúan en tercera posición por número de afectados, a la espera de que HP decida en qué países concentrará la salida de trabajadores. En América Latina la compañía emplea a 6.500 personas, 650 de ellas en Colombia, como explicó recientemente Eduardo Rueda, director ejecutivo de HP Colombia.

“No sabemos si peligran puestos, es un anuncio que ha sido dado recientemente y toca ver cómo se implementa en América Latina, y dentro de eso en un país como el nuestro. Generalmente cuando ha habido estos anuncios hemos salido menos impactados”, indicó Rueda.

Mientras, la decisión de Siemens podría también sentirse en la Región, toda vez que aquí emplea a 20.855 personas y se prevén 11.600 despidos en todo el mundo. Hay demasiadas boletas para la rifa.
“En contra de lo que pueda parecer no estamos ante una tendencia. Los despidos masivos no son nuevos, responden a la reestructura de organizaciones que piensan que reduciendo plantillas pueden ser más eficientes y ahorrar costos”, señaló Carlos Rodríguez, especialista en empresas.

Precisamente ese fue el argumento de la aerolínea española Iberia, ahora fusionada con British Airways, cuando anunció el año pasado un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectaría a un total de 3.141 personas. La pelea se trasladó a los tribunales, y ahora por fin está próxima a resolverse favorablemente para la compañía.

“Las multinacionales tienen por lo general una buena calidad de empleo, o por lo menos superior a otras empresas. Estas decisiones provocan una reducción de la calidad en el trabajo. Se pierden proyecciones de crecimiento al buscar trabajo en un comercio más pequeño”, advirtió Stefano Farne, director del Observatorio del Mercado Laboral de la Universidad Externado de Colombia.

La cualificación del trabajador es distinta en cada caso y con ella las repercusiones. Como recuerda Farne, es poco probable que los directivos compongan el grueso de los despedidos, es decir, a menor escalafón, hay más posibilidades de quedar por fuera.

“El grueso son trabajadores independientes pero no cualificados, llegan hasta bachillerato o menos. Tienen muy pocas alternativas de conseguir un trabajo y se deben emplear en empresas chiquitas”, afirmó este experto.

El problema es que empresas pequeñas, con alguna frecuencia, son sinónimo de informales, señaló Rodríguez, pese a que América Latina ha rebajado en los últimos años la informalidad, como recoge un reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), aunque la distribución aún es desigual.

Quienes trabajan por cuenta propia suponen en la Región 41,6% del empleo informal, un porcentaje que se sitúa en 27,5% para aquellos cuya actividad se produce en empresas de menos de 10 trabajadores.

“Claro que muchos de los despidos tendrán un impacto sobre el mercado informal, al final se busca conseguir ingresos”, comentó Rodríguez.

Pese a que se trata de hechos aislados, los recortes en empresas tan relevantes en el ámbito internacional se explican por los esquemas de la economía, especialmente propicia antes de la crisis de 2008, cuando muchas plantillas aumentaron “desmesuradamente”, según Rodríguez, que lamenta el daño reputacional que los despidos conllevan, toda vez que se realizan, precisamente, para “aumentar la eficiencia y capacidad de las compañías”.

El consumo, el gran damnificado por la falta de empleo Con la pérdida de empleo, ya sea cualificado o no, el gran perjudicado es el consumo, ya que al perder salario las primeras restricciones en la economía doméstica llegan a este segmento.

Desde las cosas más superfluas, como vacaciones, hasta elementos de ocio como las salidas nocturnas. Los expertos consultados indican que muchas veces los despidos se vuelven en contra de los propios directivos.

“Si son mercados de alta tecnología los consumos que desarrollan se van a reducir”, afirmó Rodríguez. La afirmación reduce a los equipos a material prescindible, especialmente si el público más afín no puede permitírselo.

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