Retail
Lunes, 19 de Enero del 2015

La invasión de los centros comerciales en el Perú

Los malls rápidamente se han convertido en los puntos de encuentro de las principales ciudades del país.

Todo comenzó cuando los primeros años del presente siglo Saga Falabella abrió sus tiendas en Trujillo, Chiclayo, Piura y Arequipa, luego algunas se expandieron hacia “Power Center” o “Strip Mall” al incrementar la oferta con patio de comida, cine, supermercado y tiendas menores.

Luego Real Plaza siguió un camino similar comenzando con Plaza Vea como tienda ancla y aumentando la oferta hasta inaugurar Real Plaza Chiclayo en el año 2005, luego Real Plaza Trujillo y Real Plaza Huancayo. Apuesta por la que gano un premio Creatividad Empresarial.

Estos últimos años el ritmo de aperturas y la inversión en el rubro ha sido muy importante y hoy con casi 70 Centros Comerciales (CC) en el Perú, más de la mitad están ubicados en las regiones del país.

Según un informe reciente de Inversiones y Asesorías Araval, hay varios CC que están cerca a la cifra de US$100 millones de ventas anuales, destaca Real Plaza Trujillo con US$98 millones, seguido por el Quinde de Ica con US$93 millones y Real Plaza Huancayo con US$89 millones.

El ritmo de visitas también se ha ido incrementando exponencialmente, según la misma fuente, Real Plaza Huancayo llega a 1,25 millones de visitantes al año y Real Plaza Trujillo con 833,000 visitantes anuales.

Otro participante importante, que no figura en el informe de Araval, es el grupo chileno Mall Plaza con sus exitosos Mall Aventura de Trujillo y Arequipa, que por información de Accep alcanzó el año 2014 un promedio de 4.5 millones de visitantes mensuales en sus 4 malls del país, incluyendo Santa Anita y Bellavista.

El impacto de la apertura de un centro comercial en una ciudad de menos de un millón de habilitantes, como ya lo hemos comentado en artículos anteriores es dramático, las zonas colindantes al mall, comienzan a valorizarse mucho antes que funcione el complejo comercial, el flujo de transito de la ciudad cambia y se incrementa en forma importante en la zona colindante.

Incluso en los casos que el centro comercial se ha instalado en una zona poco poblada, esta ha tenido una habilitación urbana muy rápida.

Los centros comerciales rápidamente se convierten en los puntos de encuentro de las ciudades reemplazando a las plazas de armas  o plazas principales de las ciudades que históricamente eran los puntos de encuentro y referencia.

Otro impacto es en el nivel de servicio al cliente, en ciudades donde muchas veces pareciera que el vendedor le hace un favor al cliente, los esquemas de venta y capacitación que brindan las cadenas a su nuevo personal obliga a todo el comercio local a mejorar en este aspecto y por supuesto en la presentación del producto.

Otro beneficio es el tema de tributos, las municipalidades donde se ubican los CC incrementan en forma importante su recaudación convirtiéndose en la mayoría de los casos en principales contribuyentes.

La mano de obra requerida por los supermercados, tiendas departamentales, cines, restaurantes y tiendas incluidas en el centro comercial también modifica el mercado laboral, los jóvenes de las ciudades donde llega el mall tienen una nueva e importante oferta laboral formal, aunque usando la frase de la reciente huelga de supermercados que hubo en Chile “sueldos más bajos siempre”, las remuneraciones del rubro no son las más atractivas, este es un aspecto que habrá que revisar con cuidado antes que avance a acciones como las mencionadas en el vecino país del sur.

Un acápite especial es para los MegaPlaza Express que están llevando el retail moderno a ciudades de menos de 250,000 habitantes con una oferta en tamaño, volumen y precio que “calza con la billetera del peruano”.

El mejor ejemplo es el complejo de cine de 4 o 5 salas (Movie Time), que rompiendo el mito – alguna vez un desarrollador de centros comerciales dijo que era imposible, por no ser rentable un complejo de menos de 8 salas.

Esto del “calce” también es un punto pendiente, falta adecuar la oferta, aún se encuentra una oferta veraniega y playera en ciudades (Cusco, Juliaca, Huancayo, Cajamarca, etc.) donde estos meses son de intensa lluvia.

Hoy que el Perú no debe parar, el rubro centro comercial ha seguido creyendo e invirtiendo en el país y cada ciudad del país los ha acogido e incorporado con agrado. Sigan invadiendo el país.

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