Internacionales
Viernes, 25 de Julio del 2014

Quiksilver se reestructura con el objetivo de facturar 93 millones de euros

Contará con equipos que trabajarán de forma independiente para verticalizar los procesos.

En el último año, la compañía ha llevado a cabo un plan de reestructuración internacional con el que ha reducido su estructura societaria para ganar eficiencia y coordinación en todos los mercados en los que opera.

En España, Quiksilver ha reducido hasta dos el número de sociedades con las que opera, tal y como ha explicado Berenguer Pérez-Melich, director general de Quiksilver en España.

“Teníamos una estructura muy compleja a nivel internacional y eso tenía que cambiar, por lo que, aprovechando un cambio en nuestro sistema informático y de gestión, se ha reducido el número de sociedades con las que funcionamos para poder ser más ágiles y eficientes”, subraya Pérez-Melich.

El objetivo de la empresa es mejorar su estructura y que estos cambios repercutan positivamente en la cuenta de resultados.

La filial española de Quiksilver concluyó el ejercicio 2013 con una cifra de negocio de 90 millones de euros. Para 2014, la compañía se ha marcado el objetivo de incrementar sus ventas un 3%, hasta 92,70 millones de euros de facturación.

España es el segundo mercado del grupo en Europa, por detrás de Francia, donde está ubicada la sede central de Quiksilver para el continente.

Tras los cambios, la firma divide su actividad en dos sociedades en el mercado español: una dedicada a los productos más técnicos y otra, Sumbawa, desde la que se dirige toda la estrategia de Quiksilver en España.

Cambios en la directiva

Hasta ahora, Quiksilver contaba con un director comercial para cada una de sus tres marcas: Quiksilver, Roxy y DC Shoes. En el caso del mercado español, Pérez-Melich, que ocupaba este puesto en Quiksilver, se hizo cargo, hace cuatro años, también de Roxy y en 2013 sumó DC Shoes a sus funciones.

A nivel global, Quiksilver ha pasado de contar con equipos que trabajaban de forma independiente a verticalizar procesos.

“Hasta ahora, cada región tenía una estructura propia, que diseñaba sus productos, los comunicaba y los desarrollaba de forma independiente; desde que se ha realizado el cambio esto ha variado y ahora todos partimos del mismo lugar”, sostiene el responsable de Quiksilver en España.

Desde Estados Unidos se dirige la estrategia global de la compañía y se dan las órdenes para cada mercado. Pese a contar con esta estructura nueva, los equipos locales del grupo realizan acciones propias y mantienen un pequeño equipo de diseño que conoce las necesidades del público local y las cubre con productos destinados a esa región en concreto.

Con la transformación del negocio a nivel internacional también se ha producido un cambio en la estrategia de desarrollo de Quiksilver en España.

“Siempre hemos abierto puntos de venta teniendo en cuenta el tráfico de público y la zona en la que estaba ubicado, pero en las últimas aperturas no ha sido así”, subraya Berenguer Pérez-Melich.

En 2013, Quiksilver puso en marcha dos tiendas propias, una ubicada en la Vielha y otra en la playa de la Barceloneta, en Barcelona. Ambos establecimientos están ubicados en puntos con poco tráfico comercial pero con un alto valor para la marca.

“Son sitios en los que el entorno forma parte del ADN de la firma, que completan lo que ofrecemos, y que las cifras han demostrado que, pese a tener menos tráfico, son muy rentables para una marca como la nuestra”, destaca el directivo.

Actualmente, Quiksilver cuenta con una red de distribución formada por diez tiendas propias y dieciocho franquicias en España. Además, la compañía, que emplea a 180 personas, tiene presencia en 800 puntos de venta multimarca y en 80 espacios comerciales en centros de El Corte Inglés.

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