Internacionales
Lunes, 1 de Diciembre del 2014

Starbucks es investigada por la Comisión Europea

Las revelaciones han sido descritas en un documento de 40 páginas que fueron bautizadas como "LuxLeaks".

La Comisión Europea publicó el detalle de su decisión de iniciar una investigación relativa a los acuerdos fiscales sellados por Holanda y la cadena estadounidense Starbucks por sospechas de ayudas estatales ilegales hacia la compañía, en medio del caso “LuxLeaks”.

La Comisión había anunciado el inicio de la investigación el 11 de junio, al mismo tiempo que otras investigaciones contra Irlanda por el régimen fiscal acordado a Apple, y contra Luxemburgo por los acordados a Amazon y Fiat Finance and Trade.

El ejecutivo comunitario sospecha que los acuerdos pasados entre las empresas y las autoridades fiscales de esos países otorgan ventajas selectivas con respecto a otras compañías, lo que puede constituir, según la legislación comunitaria, ayudas estatales ilegales.

En el caso de Starbucks, la empresa en cuestión es una filial implantada en Holanda, Starbucks Manufacturing BV, que procede a la torrefacción del café del grupo.

La Comisión cuestiona la manera en la que fueron calculados los precios de transferencia, es decir los precios que se pagan o cobran entre empresas que forman parte de un mismo grupo.

Esos precios tienen por efecto aumentar o disminuir los beneficios de tal o tal filial. Las multinacionales recurren a este sistema para optimizar fiscalmente sus declaraciones repartiendo las ganancias y los costos entre sus filiales instaladas en diferentes países en función de la tasa de imposición que se practica.

Según las líneas directoras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), estos precios de transferencia deben fijarse como si las dos entidades no tuviesen relación.

En un documento de 40 páginas, la Comisión expresa sus “dudas” sobre el respeto de este principio por parte de Starbucks y de las autoridades fiscales holandesas.

Se interroga “sobre la exclusión de algunos costos” y más en general sobre “los discutibles ajustes que permiten a Starbucks Manufacturing BV disminuir la base sobre la que se calcula su impuesto a las sociedades en Holanda”.

Para la Comisión se trata de una ventaja acordada a la cadena estadounidense por las autoridades fiscales holandesas, lo que constituye “una ayuda de Estado”.

La cadena estadounidense había anunciado en la primavera boreal su intención de mudar para fin de año su sede europea de Amsterdam a Londres. Criticada en Gran Bretaña por sus métodos de optimización fiscal, Starbucks hizo valer entonces que “el cambio significa que vamos a pagar más impuestos en Gran Bretaña”.

Hace unas semanas fueron revelados acuerdos secretos entre Luxemburgo y 340 multinacionales cuyo objetivo eran reducir la base de imposición de las empresas para evadir impuestos en otros países en donde tienen actividades.

Las revelaciones, bautizadas “LuxLeaks”, apuntan contra las denominadas “decisiones fiscales anticipativas” o “tax ruking” permiten a las empresas optimizar fiscalmente sus declaraciones privando al mismo tiempo a numerosos países del impuesto a las ganancias que realizan en ellos.

Son atractivos para los países que los ofrecen, ya que atraen a las empresas, así como para las compañías, que obtienen rebajas y previsibilidad a largo plazo. A tal punto que 22 países de la UE los practican.

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