La agencia calificadora Fitch Ratings ha ratificado las calificaciones de incumplimiento de emisor (IDR) de largo plazo en moneda local y extranjera de Perú en ‘BBB’, manteniendo una perspectiva negativa sobre la calificación crediticia del país.
El calificador señala que esta perspectiva negativa se fundamenta en un persistente nivel de incertidumbre política y un deterioro en la gobernanza, elementos que han afectado adversamente la inversión privada y las perspectivas de crecimiento económico. A pesar de esto, las calificaciones ‘BBB’ de Perú se sustentan en una deuda pública moderada, una sólida liquidez externa, un historial de estabilidad macroeconómica y un marco de políticas disciplinado.
La fragilidad política en el país ha tenido un impacto significativo en la gobernanza, evidenciado por la sucesión de seis presidentes desde el año 2018, así como múltiples cambios en el Congreso y el gabinete ministerial. Estos episodios de incertidumbre política han generado un ambiente de inestabilidad que podría desencadenar disturbios sociales adicionales y comprometer la estabilidad a largo plazo.
La presidenta Dina Boluarte enfrenta desafíos significativos en términos de gobernabilidad debido a su débil mandato y la falta de representación política en el Congreso. Aunque ha contado con el respaldo de partidos de derecha, la situación política sigue siendo volátil.
Vaivenes de la situación en Perú, según Fitch
En el ámbito económico, Fitch proyecta una recuperación del Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2024, con un crecimiento estimado del 2,6%. Sin embargo, esta proyección está sujeta a riesgos a la baja, como un crecimiento global más lento y la persistencia de la inestabilidad política.
En términos fiscales, se espera que el déficit del sector público no financiero se reduzca al 2,5% del PIB en 2024, impulsado por el repunte económico y los favorables precios del cobre. Sin embargo, existen preocupaciones sobre la viabilidad de alcanzar el objetivo de déficit fiscal del 2% del PIB debido a proyecciones optimistas y posibles presiones derivadas del aumento del gasto social.
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Respecto a la deuda pública, Perú presenta niveles relativamente bajos en comparación con sus pares, lo que ha contribuido a una estructura de deuda favorable y a una menor presión financiera a corto plazo.
A pesar de estas fortalezas, los continuos problemas de gobernanza y rentabilidad en Petroperú plantean un riesgo continuo en el futuro, aunque la deuda asociada a esta entidad representa un pasivo contingente relativamente pequeño para el soberano.
En resumen, la perspectiva negativa de la calificación crediticia de Perú refleja los desafíos significativos que enfrenta el país en términos de gobernabilidad, estabilidad política y desempeño económico, destacando la importancia de abordar estos problemas para garantizar un entorno propicio para la inversión y el crecimiento a largo plazo.












