La clausura temporal de Larcomar, dispuesta por la Municipalidad de Miraflores, generó una enérgica reacción de la Asociación de Centros Comerciales del Perú (ACCEP). El gremio denunció un “hostigamiento permanente” por parte del municipio y cuestionó la legalidad y los fundamentos técnicos de la medida, adoptada tras un informe que reportó deficiencias en infraestructura y seguridad en zonas comunes del centro comercial.
Según el gremio, Larcomar no presenta fallas estructurales ni problemas de seguridad que justifiquen su cierre. Estas conclusiones, afirmaron, fueron validadas por especialistas de alto nivel y reconocidas inicialmente por funcionarios de la propia municipalidad.
ACCEP criticó lo que considera una actitud reiterada de hostilidad del alcalde Carlos Canales hacia los locales comerciales del distrito, recordando que Larcomar fue clausurado anteriormente en enero de 2023 al inicio de su gestión, por razones que calificaron como “perfectamente subsanables”.
El gremio recordó que los centros comerciales generan empleo para 800 mil familias y albergan más de 9 mil locales, muchos de ellos pertenecientes a pequeñas y medianas empresas. Advirtieron que medidas como esta afectan gravemente a emprendedores, reducen la inversión privada y promueven la informalidad.
ACCEP respalda seguridad de Larcomar
En entrevista con Canal N, el presidente de ACCEP, Carlos Neuhaus, aseguró que ingenieros reconocidos y especialistas en suelos han certificado la estabilidad estructural de Larcomar. Recordó además que el centro comercial fue construido con refuerzos especiales, tras una inversión superior a los 20 millones de dólares. “Desde que se hizo Larcomar, hubo chequeos escrupulosos de todas las estructuras”, afirmó.
En ese sentido, el directivo cuestionó que la Municipalidad decidiera clausurar el establecimiento durante 48 horas para nuevas inspecciones, considerando que dichas evaluaciones pueden realizarse sin interrumpir la atención al público. “Lo que hemos visto es un fenómeno común en el Perú: para ser formal es difícil y una vez que se logra, las autoridades le complican la vida a las empresas”, declaró.
LEA TAMBIÉN: Larcomar califica de “arbitraria” su clausura y exige reapertura inmediata
Asimismo, Neuhaus explicó que parte del terreno donde se levantó Larcomar era de relleno y que, desde un enfoque de ingeniería, el centro comercial representa menos carga para el acantilado que la tierra retirada. “En ingeniería, hay que entender que al sacar tierra y reemplazarla por un edificio como este, se le quita peso al acantilado; es decir, la obra pesa menos que la tierra que estaba antes”, agregó.
Carlos Neuhaus, presidente de ACCEP, rechazó los argumentos de la Municipalidad de Miraflores y calificó las observaciones como “pretextos” sin sustento técnico. La clausura se produjo pocos días después del sismo del 15 de junio, lo que reavivó las preocupaciones sobre construcciones en zonas de acantilado. Según el municipio, se detectaron grietas, instalaciones eléctricas sin protección adecuada y fallas en las medidas de seguridad. Neuhaus sostuvo que las deficiencias señaladas no justifican una medida tan drástica.
ACCEP: Caso Larcomar no se compara con el colapso en Trujillo
El presidente de ACCEP desmarcó este caso de la tragedia registrada en el Real Plaza de Trujillo, donde una parte del inmueble colapsó. Aseguró que Larcomar ha pasado por controles rigurosos desde su inauguración y que resistió sin daños el terremoto de 2007. “Se invirtieron alrededor de 20 millones de dólares para reforzar el centro comercial”, destacó.
La asociación considera que las razones invocadas para la clausura no se ajustan a la realidad técnica y que buscan presionar al centro comercial mediante medidas extremas. Según Neuhaus, incluso estarían en riesgo contratos relacionados con servicios como el estacionamiento, lo que implicaría mayores pérdidas económicas.
El cierre de Larcomar no solo afecta a los negocios instalados en el recinto, sino también a cientos de trabajadores que dependen de sus ingresos diarios. “Esperamos que mañana la razón vuelva a su lugar y se actúe sin hígado, con la cabeza fría, pensando en el impacto negativo que esto puede generar en nuestro país”, concluyó Neuhaus.












