Amazon ha incorporado su robot número un millón en un centro de distribución en Japón, marcando un hito en su apuesta por la automatización. Este avance sitúa al número de máquinas desplegadas por la empresa muy cerca del total de empleados humanos que operan en sus almacenes. Según datos revelados por The Wall Street Journal, el gigante del comercio electrónico está acelerando la transformación de sus procesos logísticos con tecnología cada vez más sofisticada.
La compañía comenzó esta revolución en 2012 con la adquisición de Kiva Systems por 775 millones de dólares. Desde entonces, ha evolucionado hasta contar con una flota robótica diversa y avanzada. Entre los modelos actuales destacan Hércules, que puede mover hasta 570 kilos de inventario, Pegasus, especializado en manipular paquetes con cintas transportadoras, y Proteus, el primer robot móvil completamente autónomo capaz de desplazarse entre trabajadores en espacios abiertos.
Amazon ha optado por un modelo colaborativo en el que los robots asumen tareas repetitivas y físicamente exigentes, mientras los trabajadores se enfocan en funciones más estratégicas. Esta integración ha permitido optimizar tiempos de procesamiento, reducir errores y mejorar la eficiencia operativa en sus centros logísticos.
La nueva IA que dirige almacenes
La compañía ha desarrollado soluciones como DeepFleet, una plataforma de inteligencia artificial que actúa como controlador de tráfico para los robots. Este sistema coordina sus movimientos dentro de los almacenes, optimiza rutas y reduce los tiempos de desplazamiento interno hasta en un 10%. Asimismo, Amazon ha incorporado brazos robóticos con sensores de presión y visión artificial que permiten identificar, clasificar y manipular objetos frágiles o difíciles de alcanzar.
En el centro logístico de Shreveport, Luisiana, más de 70 brazos robóticos clasifican, apilan y trasladan millones de artículos. Robots móviles transportan carros hasta las áreas de carga, participan en el empaquetado de pedidos y trabajan de manera sincronizada con los operarios humanos. Esta instalación procesa productos un 25% más rápido que otras de la misma empresa, gracias a la integración de sus sistemas automatizados.
Actualmente, el 75% de los envíos globales de Amazon cuentan con algún tipo de asistencia robótica. Esta transformación ha permitido a la compañía no solo incrementar la productividad, sino también disminuir la presión derivada de la alta rotación de personal en los centros de distribución.
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Transformación del empleo
Neisha Cruz, una trabajadora con cinco años de experiencia en un almacén de Amazon en Windsor, Connecticut, fue capacitada para supervisar sistemas robóticos. “Pensé que iba a estar levantando cosas pesadas, pensé que iba a caminar muchísimo”, relató. Hoy, desde una oficina en Tempe, Arizona, monitorea robots móviles en todo Estados Unidos a través de una pantalla, y su salario es 2,5 veces mayor que cuando empezó.
Amazon ha capacitado a más de 700.000 empleados desde 2019 para que puedan adaptarse a estos nuevos entornos digitales. La compañía afirma que seguirá invirtiendo en formación tecnológica, aunque reconoce que algunos puestos podrían ser reemplazados por sistemas automatizados en el mediano plazo. De hecho, estima que esta transformación permitirá ahorros anuales de hasta 10.000 millones de dólares hacia finales de la década.
El promedio de empleados por centro en 2023 fue de 670, la cifra más baja registrada en los últimos 16 años. A la par, la productividad se ha disparado: los paquetes enviados por empleado han pasado de 175 en 2015 a 3.870 en la actualidad. Este incremento revela el impacto directo de la automatización en la eficiencia operativa de la empresa.
Menos contrataciones y eficiencia en entregas
Con una plantilla total de 1,56 millones de personas —la mayoría en almacenes— Amazon ha ralentizado el ritmo de contratación. En las nuevas instalaciones diseñadas para entregas en el mismo día, la empresa opera con equipos reducidos, lo que permite despachar pedidos con mayor rapidez. Esta estrategia responde a la visión del CEO Andy Jassy, quien aseguró que la inteligencia artificial contribuirá a “mejorar la ubicación del inventario, la previsión de la demanda y la eficiencia de nuestros robots”.
Amazon Robotics, división responsable de estas innovaciones, confirmó que ha implementado más de un millón de robots y destacó la incorporación de Vulcan, un modelo capaz de identificar objetos mediante el tacto. Gracias a estos avances, las máquinas ya no solo transportan estanterías, sino que también colaboran en el empaquetado, clasificación y levantamiento de productos.
Aunque la automatización no ha eliminado la necesidad de personal humano, sí ha redefinido sus funciones. Los sistemas robóticos acercan el inventario a los empleados, quienes seleccionan los productos, mientras otros supervisan el trabajo de los robots encargados de alcanzar objetos complejos. Esta sinergia ha convertido a Amazon en un referente global en automatización logística.
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