Estados Unidos puso en marcha los aranceles anunciados por la administración de Donald Trump, que afectarán directamente a productos de economías como Brasil y podrían impactar a otros países de América Latina. La medida se da en un contexto de tensiones geopolíticas y a pocas semanas del inicio formal de la revisión del acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC).
Los mercados financieros reaccionaron con cautela, anticipando un posible impacto limitado. “Los aranceles estadounidenses han suscitado preocupación en América Latina, pero el efecto directo sobre las empresas de la región parece ser limitado”, señalaron Jennie Li y Gina Martin Adams, de Bloomberg Intelligence. Moody’s agregó que, aunque la región presenta una exposición relativamente alta a las nuevas tarifas, el efecto sobre el perfil crediticio es pequeño.
Brasil, el principal afectado por la medida
Brasil se ubica como el país más golpeado por los nuevos aranceles. Trump anunció una tarifa del 50% sobre productos brasileños, con excepción de sectores estratégicos como el aeronáutico. También afirmó que “el juicio en curso en Brasil contra el expresidente Jair Bolsonaro no debería estar teniendo lugar” y lo calificó como “una cacería de brujas”. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva respondió que “cualquier movimiento unilateral para elevar aranceles será respondido de acuerdo con la Ley de Reciprocidad Económica de Brasil”.
Desde el punto de vista económico, UBS señaló que Brasil exportó bienes por US$40.000 millones a Estados Unidos en 2024, equivalente al 16% de sus exportaciones totales y a menos del 2% de su PIB. Recordó además que el comercio exterior representa apenas el 28% del PIB brasileño, lo que evidencia una economía relativamente cerrada.
El impacto podría suavizarse gracias a las exenciones otorgadas por Washington. Moody’s precisó que “exenciones tarifarias para ciertos productos, incluyendo aeronaves civiles y vehículos de pasajeros, jugo de naranja, mineral de hierro, carbón y celulosa” reducen el riesgo sobre exportaciones clave. No obstante, algunas compañías mantienen alta dependencia de Estados Unidos. Embraer obtiene más de la mitad de sus ingresos en ese país, aunque sus aeronaves quedarían fuera del arancel del 50%.
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México y la revisión del T-MEC
En los mercados, el real brasileño mostró cierta debilidad tras el anuncio, aunque UBS proyectó que “tras un episodio inicial de volatilidad, probablemente se fortalezca frente al dólar estadounidense desde los niveles actuales hacia fin de año”. La firma mantiene una visión constructiva sobre la renta variable local y reiteró su evaluación favorable sobre acciones brasileñas.
México enfrenta un reto más estructural que inmediato. Aunque el impacto directo de los nuevos aranceles es limitado, la revisión del T-MEC genera incertidumbre en una economía donde el comercio con Estados Unidos es fundamental. UBS recordó que “cerca del 85% de sus exportaciones se destinan a EE.UU.”, mientras que Moody’s destacó que “México presenta la mayor exposición, entre los países de la región, a las tensiones comerciales” con ese socio.
UBS advirtió que una renegociación prolongada o politizada podría afectar inversiones y la integración regional. La presidenta Claudia Sheinbaum preservó la mayoría de exportaciones bajo excepciones del tratado y logró nuevas pausas arancelarias negociadas con Trump, lo que ubica a México entre los países con una de las tasas efectivas de aranceles más bajas del mundo.
Efectos y oportunidades para Perú
Moody’s estimó que solo el 9% de las empresas latinoamericanas con calificación tienen exposición directa al comercio con Estados Unidos, aunque un 21% presenta alta exposición a choques macroeconómicos y un 10% a la volatilidad financiera. En este contexto, Chile, Perú y Colombia podrían beneficiarse de forma indirecta por la desviación comercial.
Bloomberg Intelligence señaló que “los exportadores latinoamericanos también podrían beneficiarse de la desviación comercial, a medida que compradores globales, especialmente China, buscan alternativas a los productos estadounidenses”. En el caso de empresas con operaciones en Perú, Moody’s mencionó que Camposol obtiene el 50% de su facturación en Estados Unidos, lo que la hace sensible a cambios en ese mercado.
En cuanto a posibles beneficiarios, la agencia resaltó que Gerdau podría verse favorecida por sus operaciones de fabricación de acero en territorio estadounidense. Sectores vinculados a materias primas, donde Perú tiene presencia relevante, podrían ganar espacio en mercados internacionales si se mantiene la actual dinámica de sustitución de proveedores.












