IRBin es el primer robot social con inteligencia artificial desarrollado 100% en el Perú para fomentar el reciclaje y los hábitos sostenibles. A diferencia de los contenedores de reciclaje tradicionales, este sistema integra capacidades avanzadas de interacción social y procesamiento de datos en tiempo real. En total existen 15 robots IRBin en todo el país, y dos de ellos recientemente se encuentran funcionando en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez.
Este robot nació originalmente como un proyecto universitario poco antes de la llegada de la pandemia por el covid-19. Posteriormente, sus creadores escalaron con éxito la tecnología y hoy los 15 robots vienen operando en universidades, centros comerciales y la terminal aérea, según explicó Miguel Ángeles, uno de los creadores de IRBin y fundador de la startup peruana Cirsys en una entrevista con la Agencia Andina.
La startup Cirsys se encargó por completo de todo el diseño, ensamblaje y desarrollo tecnológico de este robot social. Ángeles explica que con IRBin se busca hacer un cambio de paradigma de la cultura de reciclaje en el país. Esta transformación es urgente si se considera que actualmente en el Perú solo se llega a reciclar el 2,1% del total de residuos generados, de acuerdo a las cifras oficiales del Ministerio del Ambiente.
¿Cómo funciona este robot?
Este robot no solo recolecta materiales y facilita la segregación de residuos comunes como el vidrio, el plástico y las latas. La máquina recolecta datos valiosos en tiempo real para ayudar a empresas e instituciones a comprender mejor los patrones de consumo. IRBin interactúa de forma directa con los usuarios mediante gestos físicos (guiños) y sonidos, guiándolos en el proceso de depósito, el cual consiste en insertar una botella seca y sin tapa.
Además, como tiene integrado inteligencia artificial, la plataforma utiliza algoritmos de reconocimiento de imágenes entrenados con miles de datos. “A diferencia de las reverse vending machines que dependen de códigos de barras o QR, IRBin identifica el objeto por su forma y material. Al robot lo hemos entrenado para que pueda reconocer ya sea botellas de plástico, botellas de vidrio o latas”, señaló Ángeles.
“Actualmente ya tenemos cientos de miles de datos de imágenes y también de otros datos propios de los residuos que permiten hacer que IRBin sea más preciso a la hora de reconocer. Si alguien viene con una botella, por ejemplo, de otro país, ya gracias a este entrenamiento que tiene ya lo puede reconocer. A la gente le gusta probar con IRBin de todas formas”, detalla con entusiasmo su creador.
Asimismo, está conectado permanentemente a la red, lo que permite el monitoreo en tiempo real de los niveles de llenado del depósito. El sistema envía alertas automáticas vía WhatsApp cuando el contenedor está lleno y genera dashboards con métricas de consumo y patrones. Al ser una plataforma flexible, agrega Ángeles, IRBin puede ser entrenado para reconocer diversos materiales según el entorno, como residuos electrónicos y envases de tetrapark.







