El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ha proyectado que la inflación anual en 2024 experimentará un leve aumento, alcanzando el 2.3%. Este incremento se atribuye a una reversión más gradual de los choques de oferta, mientras que se anticipa que la tasa de inflación para 2025 disminuirá al 2%, de acuerdo con el informe de inflación presentado el último viernes por su presidente, Julio Velarde.
Este reajuste de la inflación anual es ligeramente superior al 2.2% indicado en el informe publicado en junio. No obstante, el banco emisor subrayó que la proyección para la inflación excluyendo alimentos y energía ha sido revisada a la baja, pasando de 2.7% a 2.5%.
En este contexto, las expectativas de inflación a 12 meses se mantienen dentro del rango objetivo establecido, que oscila entre el 1% y el 3%, desde diciembre del año pasado. El BCRP prevé que estas expectativas converjan hacia el centro de dicho rango, es decir, aproximadamente 2%.
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Comportamiento de la inflación y variables asociadas
La inflación en Perú se situó cerca del centro del rango meta entre mayo y agosto pasados. Durante este periodo, los aumentos han estado impulsados por la variación de precios en productos como pollo, ajo, papa y electricidad. Por otro lado, la inflación excluyendo alimentos y energía disminuyó del 3.1% al 2.78% en el mismo período, debido a los costos del transporte local, servicios culturales y educación.
Entre los fundamentos macroeconómicos destacados por el banco central, se menciona que las reservas internacionales alcanzan los 82,900 millones de dólares, lo que representa el 27% del producto interno bruto (PIB) en 2023. Asimismo, la tasa de interés real del BCRP se ha mantenido entre las más bajas de las principales economías de la región, con una tasa nominal de 5.25%, tras una reducción de 25 puntos básicos en agosto y septiembre.
Además, el banco proyecta un déficit fiscal del 3.3% del PIB para 2024 y del 2.0% para 2025, lo que indica una recuperación de los ingresos fiscales, impulsada por una mejora en la actividad económica y un aumento en los precios de los minerales, incluyendo el efecto rezagado de ambas variables.
Incremento del déficit fiscal
El aumento del déficit fiscal hasta agosto se atribuye a la disminución de los ingresos, el incremento en la inversión pública y la situación financiera crítica de la empresa estatal Petroperú, que enfrenta una severa crisis. En el futuro, se anticipa el comienzo de un proceso de consolidación fiscal, respaldado por un aumento en los ingresos, gracias a la evolución proyectada del Producto Interno Bruto (PIB), los precios de los metales y los ingresos extraordinarios, según indica el informe.
Se estima que la deuda pública aumentará del 32.9% al 33.1% del PIB entre 2023 y 2025; sin embargo, se mantendrá como la más baja de la región. En relación con las proyecciones del PIB, se estima un crecimiento del 3.1% para 2024 y del 3% para 2025.
El banco señala que la recuperación económica de este año estará sustentada en el impacto positivo de la normalización de las condiciones climáticas en los sectores agropecuario, pesquero y de manufactura asociada, así como en el aumento del gasto privado que impulsará la actividad en los sectores no primarios.
Inversión privada y pública
Asimismo, se prevé que la inversión privada crezca un 2.3% en 2024, manteniendo la misma tasa estimada en junio pasado, con un enfoque particular en proyectos mineros y en infraestructura de transporte. Por su parte, se proyecta un incremento del 13.7% en la inversión pública en 2024 y del 4.5% en 2025, impulsado por una mayor inversión de los gobiernos locales.












