De acuerdo con el más reciente informe del Banco Mundial titulado “Perspectivas Económicas Mundiales”, se proyecta que la economía peruana experimentará una expansión del 2.5% en el presente año. Esta previsión se mantiene inalterada desde octubre del año pasado.
“Se prevé que el crecimiento en Perú se suavizará al 2.5 % en 2025 y 2026, a medida que se modere el crecimiento del consumo tras la aprobación única del año pasado de los retiros de fondos de pensiones. Se espera que las inversiones en el sector minero y en infraestructura respalden el crecimiento en los próximos años”, sostuvo.
“El crecimiento del consumo por parte del Gobierno podría moderarse en relación con años anteriores, lo que reducirá el papel de la política fiscal como motor del crecimiento”, agregó.
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El informe también presenta las proyecciones de crecimiento para otras economías de la región al cierre de este año. Según los datos, se espera que Argentina crezca un 5%, Paraguay un 3.6%, Ecuador un 3%, Colombia un 3%, Uruguay un 2.6%, Brasil un 2.2%, Chile un 2.2% y Bolivia un 1.5%.
Perspectivas de crecimiento global
El Banco Mundial señala que las economías en desarrollo, que representan el 60% del crecimiento mundial, enfrentarán las perspectivas de crecimiento a largo plazo más desalentadoras desde el año 2000. “Aun cuando la economía mundial se estabilice en los próximos dos años, se proyecta que las economías en desarrollo progresarán más lentamente para alcanzar los niveles de ingreso de las economías avanzadas”, refirió.
“Se prevé que la economía mundial se expandirá 2.7% tanto en 2025 como en 2026, el mismo ritmo que en 2024, a medida que la inflación y las tasas de interés desciendan gradualmente. También se espera que el crecimiento de las economías en desarrollo se mantenga estable en alrededor del 4% durante los próximos dos años. Sin embargo, este desempeño sería más débil que antes de la pandemia, e insuficiente para promover los avances necesarios que permitan aliviar la pobreza y alcanzar los objetivos de desarrollo más amplios”, añadió.
Este análisis es la primera evaluación sistemática del rendimiento de estas economías en el primer cuarto del siglo XXI y revela que, durante la primera década, crecieron a un ritmo más acelerado desde los años setenta.
“Sin embargo, los avances disminuyeron después de la crisis financiera mundial de 2008-09. La integración económica mundial se debilitó: como porcentaje del PBI, los flujos de inversión extranjera directa (IED) destinados a las economías en desarrollo son aproximadamente la mitad del nivel de principios de la década de 2000”, señaló.
Nuevas restricciones al comercio mundial
El organismo también destaca que las nuevas restricciones al comercio mundial en 2024 han aumentado cinco veces en comparación con el promedio de 2010 a 2019. Como resultado, el crecimiento económico general ha disminuido del 5.9% en la década de 2000 al 5.1% en la década de 2010 y al 3.5% en la década de 2020.
Desde 2014, salvo en los casos de China e India, las tasas promedio de crecimiento del ingreso per cápita en las economías en desarrollo han sido medio punto porcentual más bajas que en las economías avanzadas, ampliando así la brecha entre ricos y pobres.
“Los próximos 25 años serán más difíciles para las economías en desarrollo que los últimos 25 años”, manifestó el vicepresidente senior de Economía del Desarrollo del Grupo Banco Mundial, Indermit Gill.
“La mayoría de las fuerzas que antes favorecieron su auge ahora se han disipado. En su lugar, han surgido factores adversos desalentadores: elevadas cargas de la deuda, escaso crecimiento de la inversión y de la productividad, y aumento de los costos del cambio climático”.
“En los próximos años, las economías en desarrollo necesitarán un nuevo modelo estratégico que haga hincapié en las reformas internas para acelerar la inversión privada, profundizar las relaciones comerciales y promover el uso más eficiente del capital, el talento y la energía”, dijo.
Importancia creciente de las economías en desarrollo
El Banco Mundial ha destacado que, en la actualidad, las economías en desarrollo desempeñan un papel más crucial en la economía global que a principios del siglo XXI, representando aproximadamente el 45% del Producto Bruto Interno (PBI) mundial, en comparación con el 25% registrado en el año 2000.
Además, su interdependencia ha crecido significativamente, ya que más del 40% de sus exportaciones de bienes se dirigen hacia otras economías en desarrollo, una cifra que se ha duplicado desde el año 2000.
“Estas economías, asimismo, se han convertido en una fuente importante de flujos mundiales de capital, remesas y asistencia para el desarrollo para otras economías en desarrollo: entre 2019 y 2023, representaron el 40% de las remesas globales, frente al 30% en la primera década del siglo”, refirió.
Influencia en el crecimiento de otras economías
El organismo multilateral también subraya que estas economías tienen una mayor capacidad para influir en el crecimiento económico de otras naciones en desarrollo. Por ejemplo, un aumento de 1 punto porcentual en el crecimiento del PBI de las tres principales economías en desarrollo (China, India y Brasil) puede resultar en un incremento acumulativo del PBI de casi el 2% en otras economías en desarrollo en un plazo de tres años. Sin embargo, esos efectos son aproximadamente la mitad de lo que se observa en las tres economías más grandes del mundo: Estados Unidos, la zona del euro y Japón.
“En un mundo determinado por la incertidumbre normativa y las tensiones comerciales, las economías en desarrollo necesitarán políticas audaces y de largo alcance para aprovechar las oportunidades sin explotar en el ámbito de la cooperación transfronteriza”, manifestó Ayhan Kose, director del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial.
“Un buen punto de partida sería establecer asociaciones estratégicas para el comercio y la inversión con los mercados en rápida expansión de otras naciones en desarrollo. Modernizar la infraestructura de transporte y estandarizar los procesos aduaneros son medidas fundamentales para reducir gastos innecesarios y fomentar una mayor eficiencia comercial. Por último, la aplicación de políticas macroeconómicas acertadas en los países fortalecerá la capacidad de estos para sortear las incertidumbres sobre el panorama mundial”, dijo.
Desafíos futuros para las economías en desarrollo
El informe advierte que las economías en desarrollo podrían enfrentar serias dificultades en los próximos dos años. La creciente incertidumbre global relacionada con las políticas podría minar la confianza de los inversores y restringir los flujos de financiamiento, lo que representa un desafío adicional para su crecimiento y estabilidad económica.
El incremento de las tensiones comerciales podría llevar a una desaceleración en el crecimiento económico mundial. A su vez, la persistente inflación podría retrasar los recortes anticipados en las tasas de interés. No obstante, el desempeño de la economía global podría ser mejor de lo esperado, especialmente si los principales motores económicos, como Estados Unidos y China, logran recuperar impulso.
En el caso de China, la implementación de medidas de estímulo adicionales podría incentivar la demanda, mientras que en Estados Unidos, un aumento en el gasto de los hogares podría resultar en un crecimiento superior al previsto, lo que beneficiaría a las economías en desarrollo.
El informe del Banco Mundial destaca que, a pesar de los desafíos existentes, las economías en desarrollo cuentan con diversas oportunidades para mejorar sus perspectivas de crecimiento. Con la implementación de políticas adecuadas, estas economías pueden transformar varios de los desafíos en oportunidades significativas para su desarrollo económico.
“Abordar las necesidades de infraestructura, acelerar la transición climática y mejorar el capital humano pueden mejorar las perspectivas de crecimiento y, al mismo tiempo, ayudar a alcanzar los objetivos climáticos y de desarrollo. Mientras tanto, todos los países deberían trabajar juntos para fortalecer la gestión del comercio mundial, con el apoyo de las instituciones multilaterales”, comentó.












