El Banco Central de Reserva (BCR) ha revisado al alza su proyección de crecimiento para la economía peruana, elevándola de 3% a 3.2% para el presente año 2026. Esta mejora en las perspectivas también se extiende hacia el año 2027, donde se espera igualmente una expansión del 3.2% en lugar del 3% previsto anteriormente. El ajuste refleja una visión optimista de la entidad monetaria sobre la resiliencia y el dinamismo actual de la actividad productiva nacional.
Julio Velarde, presidente del BCRP, fundamentó este ajuste positivo durante la presentación del Reporte de Inflación de marzo de 2026, destacando la solidez con la que ha iniciado el año. Según el alto funcionario, el Producto Bruto Interno (PBI) muestra un impulso importante gracias a que la economía “venía sumamente fuerte” en el periodo previo. Además, recalcó que el país está entrando a esta nueva etapa con buen pie y manteniendo una inflación baja.
“Se proyecta una inflación de 2,4% para 2026 y de 2,0% para 2027. En los próximos meses, la inflación se ubicará en el tramo superior del rango meta por efecto de alzas de precios de alimentos por factores climáticos y el incremento en el precio de los combustibles, para luego converger gradualmente al centro del rango meta”, detalla el informe presentado.
Este anuncio cobra especial relevancia dado que el 2026 se perfila como un año clave y de grandes desafíos políticos para el territorio peruano. En apenas tres semanas, la población acudirá a las urnas de votación en un contexto marcado por la alta rotación presidencial de la última década. El nuevo Gobierno que resulte electo deberá enfrentar sucesos que podrían poner en jaque la estabilidad, aunque las cifras del BCR ofrecen un respaldo de confianza.
Factores que influyen en el PBI
A pesar del optimismo general, el Banco Central identificó cuatro sucesos específicos que han afectado negativamente la proyección inicial en ciertos sectores productivos. Entre ellos destacan el impacto de un fenómeno de El Niño débil sobre el agro, la pesca y su respectiva manufactura. Asimismo, influyeron la actualización de las guías de producción de minerales como oro y zinc, y una menor producción en lotes de gas natural.
No obstante, el foco de la mejora en la proyección recayó principalmente en la inercia positiva de los sectores de construcción, comercio y servicios. Estos rubros han logrado compensar las caídas en las actividades extractivas gracias a un mayor crecimiento de los términos de intercambio y la demanda interna. De esta manera, el balance final permite al BCR proyectar un cierre de año más dinámico de lo que se había anticipado en diciembre pasado.
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