El grupo Carrefour, dirigido por Alexandre Bompard, ha avanzado en su estrategia de reestructuración global al iniciar el proceso de venta de su negocio en Polonia. Esta decisión forma parte del esfuerzo continuo de la directiva por reflotar la cotización bursátil de la compañía, que ha experimentado una caída superior al 20% en el último año.
La intención principal de Carrefour es deshacerse de las filiales que no cumplan con el doble requisito de tener una cuota de mercado fuerte y presentar balances operativos en positivo. Después de la venta de su filial italiana en julio, Polonia se perfila como la siguiente operación de desinversión para el minorista francés.
¿Cuál es el motivo de su desinversión?
Carrefour se encuentra en Polonia en una situación muy parecida a la que motivó su salida de Italia, caracterizada por pérdidas recurrentes y una cuota de mercado frágil. La compañía acumula pérdidas de 61 millones de euros (66.49 millones de dólares) en este mercado, una cifra que se acerca a los 67 millones de euros (73.03 millones de dólares) de números rojos reportados en Italia antes de su venta.
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Esta posición se ve severamente amenazada por la agresiva competencia de los líderes locales, como Biedronka, propiedad de Jerónimo Martins, y el discounter Lidl. La compañía ha dado un paso concreto al encomendar a la firma financiera JP Morgan la tarea de buscar activamente potenciales compradores para su red de negocios en el país.
En este contexto, el grupo ya ha organizado un data room especial, diseñado para reunir a los inversores interesados. Según explicó el medio francés La Lettre, este mecanismo permite a los posibles adquirentes acceder a información confidencial detallada sobre la situación financiera de la empresa y los activos involucrados.
Este es el paquete de activos y sus posibles adquirentes
Carrefour Polonia gestiona actualmente una actividad que incluye 40 centros comerciales, además de contar con aproximadamente 800 tiendas operativas. Estas tiendas incluyen tanto hipermercados de gran formato como supermercados de proximidad, según detallan los reportes de la industria. Los activos de la filial polaca generan una facturación total de 2.400 millones de euros anuales, representando aún así una fracción mínima de la facturación global del grupo.
Entre las candidatas más fuertes para adquirir parte de esta red destaca Biedronka, aunque la autoridad de competencia polaca probablemente impediría una absorción total de las operaciones. La directora financiera de Jerónimo Martins, Ana Luisa Virginia, ha reconocido su interés en “seguir de cerca la operación”. Otros potenciales compradores que podrían intentar adquirir una parte del “pastel” son Dino y Lidl.
Esta venta permitiría a Carrefour revalorizar su patrimonio inmobiliario y reforzar significativamente su balance general. Según explicó el medio francés, La Lettre, la estrategia de desinversión de Alexandre Bompard busca concentrar los recursos del grupo en aquellos mercados donde tiene mayor potencial, liderazgo y masa crítica.
La intención es enfocarse principalmente en Francia, Brasil y España, que en conjunto representan más de las tres cuartas partes de la facturación global. Otros mercados, como Rumanía o Bélgica, son considerados prescindibles dentro de esta nueva lógica empresarial de ser más sólidos en resultados, aunque se reduzca la superficie.
En línea con este enfoque de “menos mercados, pero más fuertes”, Carrefour ya ha anunciado previamente su retirada de Baréin y Kuwait, mercados que serán reabsorbidos por su socio Majid Al Futtaim. El grupo también tiene pendiente la potencial venta de su negocio en Argentina, para la cual ha encargado el mandato de búsqueda a Deutsche Bank. La salida de estas geografías periféricas permite liberar recursos para invertir intensivamente en áreas como digitalización y automatización.
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