La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) programó que la economía peruana aumentaría apenas 1.3% este año, posteriormente 2.5% en el año 2024, dichos resultados se reflejarán mediante una perspectiva de bajo crecimiento en el ámbito latinoamericano.
En su nuevo informe anual Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2023, Cepal señala que los países de la región continuarán enfrentando un panorama económico de bajo crecimiento, debido a que se espera que el producto bruto interno (PBI) de América Latina aumente 1.5% en 2024, levemente inferior al 1.7% estimado para este año.
Además, precisó que, en el caso del financiamiento de una transición sostenible: inversión para crecer y enfrentar el cambio climático, las economías de la región mantendrán este año y el próximo bajos niveles de crecimiento, afectadas por un panorama económico mundial negativo y regional muy complejo.
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Comercio global
Según el organismo regional de las Naciones Unidas, el mecanismo de la economía mundial se sostiene en una senda de bajo crecimiento económico y del comercio global. “A pesar de las caídas en la tasa de inflación, probablemente los países desarrollados seguirán con sus políticas monetarias contractivas, por lo que no cabe esperar una baja significativa en las tasas de interés externas durante este año, y los costos de financiamiento para nuestros países seguirán altos”, establece el estudio.
Cabe destacar, que la deuda pública de los países latinoamericanos, aunque ha disminuido, se mantiene en niveles elevados en relación al PBI, dado que, junto al aumento de las tasas de interés externas e internas y a una caída esperada de los ingresos tributarios producto del menor crecimiento, lleva a un limitado espacio fiscal para el conjunto de la región. Asimismo, Cepal adelanta un menor dinamismo en la creación de empleo, y crecientes demandas sociales.
“El bajo crecimiento de América Latina y el Caribe se puede ver agravado por los efectos negativos de una agudización de los choques climáticos, si no se realizan las inversiones en adaptación y mitigación al cambio climático que requieren los países”, confirmó el Secretario Ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs.
Proyecciones para el 2024
Las proyecciones para el próximo año apuntan a un mantenimiento del bajo dinamismo económico en la región. A su vez, se estima que el contexto internacional continúe siendo poco favorable, con un crecimiento del PBI y el comercio mundiales muy por debajo de los promedios históricos.
En el ámbito interno se mantendrá el reducido espacio de política fiscal, aunque la reducción en la inflación en la región abre más espacio para la política monetaria en los países. Debido a ello, se proyecta para el 2024 un crecimiento promedio del 1.2% para América del Sur; 2.1% para Centroamérica y México, y 2.8% para el Caribe (sin incluir Guyana).
El Estudio Económico del año 2023 refiere que el bajo crecimiento de la actividad económica en el año 2023 y el año 2024 redundará en una desaceleración del crecimiento del empleo, cuyo crecimiento se estima en un 1.9% en 2023 y en 1.1% en 2024.
De igual manera, es alarmante saber cuál será la calidad del empleo en ese contexto de bajo crecimiento, debido que es muy probable que los trabajadores se vuelvan más vulnerables, tengan menores niveles de protección social y se empleen en sectores menos productivos.
“Ante los desafíos de dinamizar el crecimiento y hacer frente al cambio climático es esencial potenciar la inversión pública y privada. La inversión pública en la región es baja en comparación con las economías avanzadas, e incluso respecto de otras regiones en desarrollo. Este reducido nivel de inversión se ha traducido en un acervo de capital público infraestructura insuficiente para dinamizar el crecimiento económico y promover el desarrollo productivo”, destaca el informe de Cepal.
Cambios climáticos
Los efectos macroeconómicos del cambio climático podrían tener un impacto considerable en los países de la región. Según la Cepal, las proyecciones señalan que para el año 2050, el Producto Interno Bruto (PIB) de un grupo de seis países podría disminuir en un rango de entre un 9% y un 12% en comparación con un escenario de crecimiento continuo, a menos que se realicen las inversiones necesarias para mitigar los efectos de los eventos climáticos.
El volumen de inversión adicional requerido es excepcionalmente grande, entre 5.3% y el 10.9% del PBI por año. Lo que conllevaría a un aumento significativo en comparación con los niveles actuales de inversión.
No obstante, refiere el organismo, la capacidad de invertir dependerá tanto del acceso al financiamiento, como del costo del mismo. “Se requiere aumentar considerablemente el financiamiento concesional que permita sostener las trayectorias de la inversión en el tiempo. Estos esfuerzos deben acompañarse de políticas macroeconómicas internas que favorezcan la movilización de recursos”, comentó Salazar-Xirinachs.
¿Cómo enfrentar los efectos macroeconómicos del cambio climático?
El informe alerta que para enfrentar los efectos macroeconómicos del cambio climático, se necesitará de esfuerzos nacionales, regionales y globales en cuatro ámbitos principales:
1) Espacio fiscal, por medio el aumento de la recaudación y progresividad de la estructura tributaria, gasto público verde y acceso a nuevos mecanismos de financiamiento, como los bonos temáticos.
2) Manejo de riesgos financieros y cambiarios mediante la política macroprudencial.
3) Movilización de financiamiento concesional y banca de desarrollo, para profundizar el financiamiento climático, a través de bancos de desarrollo multilaterales, regionales y nacionales y fomentar los flujos de ODA (Ayuda Oficial para el Desarrollo, por sus siglas en inglés) para combatir el cambio climático.
4) Mecanismos de alivio de la deuda, como el establecimiento de mecanismos institucionales para su restructuración, y la inclusión de cláusulas vinculadas a desastres y huracanes, y cumplimiento de metas climáticas.












