Este viernes, China anunció que establecerá aranceles del 34% en todas las importaciones de bienes provenientes de Estados Unidos, una medida que entrará en vigor el próximo 10 de abril. Esta acción se considera una represalia a las tarifas impuestas por Washington sobre productos chinos.
“Para todos los bienes importados de Estados Unidos, se aplicará un arancel adicional del 34% además de la tasa arancelaria actualmente aplicable”, indicó el Ministerio de Finanzas de China en una conferencia de prensa.
Además de los aranceles, el gobierno chino introducirá controles de exportación sobre siete elementos de tierras raras, incluidos el gadolinio, utilizado en resonancias magnéticas, y el itrio, que se encuentra en diversos productos de electrónica de consumo. Este paso subraya la importancia de estos materiales en la cadena de suministro global.
El ministerio chino también comunicó su intención de llevar el asunto a la Organización Mundial del Comercio (OMC), señalando su preocupación por las medidas comerciales que, a su juicio, violan los principios del comercio internacional.
Escalada de la guerra comercial
La escalada en las tensiones comerciales se da en un contexto más amplio, tras el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien esta semana desató una guerra comercial global al imponer aranceles de un mínimo del 10% a las importaciones de todos los países, así como impuestos adicionales a sus principales socios comerciales.
Trump ha dado a conocer que las importaciones procedentes de la Unión Europea (UE) estarán sujetas a un gravamen del 20%, mientras que varios países de América Latina, entre ellos Perú, Argentina, Brasil y Chile, enfrentarán un arancel del 10%.
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Desde la Casa Blanca, Trump describió este día como uno de los más significativos en la historia de Estados Unidos, calificándolo como una “declaración de independencia económica”. Durante su discurso, se refirió a la fecha como el “Día de la Liberación”, destacando la importancia de estas nuevas tarifas comerciales.
En su intervención desde la Rosaleda de la Casa Blanca, el mandatario explicó que la orden ejecutiva establece un arancel mínimo del 10% para una cantidad de países, con tarifas adicionales impuestas a aquellos considerados “peores infractores” debido a sus restricciones sobre productos estadounidenses.
Para justificar esta serie de medidas, Trump proclamó una “emergencia nacional”, argumentando que la situación comercial actual representa un riesgo significativo para la seguridad económica de Estados Unidos. “Durante años, los ciudadanos estadounidenses trabajadores se vieron obligados a quedarse al margen mientras otras naciones se enriquecían y se hacían poderosas, en gran parte a nuestra costa. Pero ahora nos toca prosperar a nosotros”, sostuvo.













