Una serie de ataques a buques en el Mar Rojo ha generado una crisis en el transporte marítimo mundial, obligando a las principales empresas navieras a desviar sus rutas y enfrentarse a costos adicionales que podrían afectar la economía global.
La situación, que algunos expertos comparan con el cierre del Canal de Suez en 2021, se intensifica a medida que los conflictos en la región amenazan con crear una emergencia marítima duradera.
La principal ruta comercial del mundo se ve afectada por los ataques perpetrados por militantes hutíes en Yemen, quienes expresan su respaldo a Hamás en su conflicto con Israel. Esta situación ha llevado a la creación de una emergencia marítima que podría superar en gravedad y duración al cierre del Canal de Suez en 2021.
Impacto en el comercio global y costos adicionales
El Mar Rojo, vital para el transporte de productos que van desde petróleo hasta electrónicos, ha llevado a las principales empresas navieras a desviar sus embarcaciones, añadiendo hasta US$1 millón en costos y de siete a diez días a cada viaje. Este cambio en las rutas también está contribuyendo al aumento progresivo de los precios del petróleo.
Desde que comenzaron los ataques el mes pasado, al menos 13 embarcaciones han sido afectadas, según informes de Ambrey Intelligence. Ante la incertidumbre de las posibles soluciones, las compañías navieras se preparan para enfrentar la perspectiva de vivir sin su ruta comercial más importante durante semanas.
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Respuesta internacional: Estados Unidos forma grupo de trabajo
Ante la escalada de ataques, Estados Unidos está formando un grupo de trabajo en la llamada Operación Guardián de la Prosperidad para evitar futuros incidentes. Sin embargo, la falta de detalles sobre cómo se protegerán los buques genera preocupaciones entre los transportistas y las empresas.
Vincent Clerc, CEO de A.P. Moller-Maersk A/S, estima que el grupo de trabajo podría tardar semanas en entrar en funcionamiento. Mientras tanto, los convoyes navales y las escoltas militares se perfilan como posibles soluciones, aunque su implementación plantea desafíos logísticos y de recursos.
Incertidumbre internacional
La coalición liderada por Estados Unidos para la Operación Guardián de la Prosperidad cuenta con la participación limitada de países de la Unión Europea, lo que podría ralentizar la implementación de medidas de seguridad. España ha condicionado su participación a decisiones de la UE y la OTAN, mientras que Australia ha rechazado la solicitud de unirse.
Esta incertidumbre y la falta de participación internacional podrían prolongar el tiempo necesario para controlar la situación de seguridad en el Mar Rojo, según Munro Anderson, experto en riesgos marítimos. Asimismo, agregó que la eficacia de las disposiciones de seguridad será determinante para que los operadores comerciales regresen a la zona afectada.
La crisis en el Mar Rojo plantea desafíos significativos para el comercio mundial, y la comunidad internacional sigue atenta a las acciones que se tomen para garantizar la seguridad en esta vital ruta comercial.
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