El alza de los precios internacionales del petróleo comienza a impactar a economías importadoras como la peruana, en medio de tensiones en Medio Oriente. Un informe del Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior (Idexcam) de la Cámara de Comercio de Lima advierte una mayor volatilidad del crudo. Este escenario se vincula al bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del suministro mundial. Como resultado, el barril ha escalado a niveles cercanos a los US$ 100.
Este contexto afecta la estructura de costos del país, debido a que el encarecimiento de los combustibles incrementa el gasto en transporte y logística. Estos factores son clave para la distribución de bienes a nivel nacional. En consecuencia, el aumento de costos impacta en la formación de precios finales. Así, el efecto ya comienza a trasladarse a productos de consumo cotidiano.
Impacto del petróleo en costos y alimentos
La presión del petróleo también alcanza al sector agrícola por su relación con insumos fundamentales para la producción. Entre ellos destacan los fertilizantes, especialmente la urea, además de granos como trigo, soja y maíz. Estos productos forman parte de la base de la cadena alimentaria. Por ello, cualquier incremento en sus precios repercute en los costos de producción.
Carlos Posada, director ejecutivo del Idexcam de la CCL, señaló que Medio Oriente concentra hasta el 50 % de las exportaciones de urea a nivel global. Precisó que este fertilizante alcanzó un precio de US$ 0.50 por kilogramo en marzo de 2026, tras registrar un aumento de 16 % en solo un mes. Este insumo resulta clave para cultivos como arroz, papa, café y caña de azúcar. En consecuencia, su encarecimiento incrementa los costos agrícolas.
El mercado peruano evidencia una alta dependencia de insumos importados, lo que incrementa su exposición a variaciones externas. Cerca del 100 % de la urea y la soja provienen del exterior, mientras que el trigo y el maíz registran una dependencia del 75 %. En el caso del trigo, su precio se ubica alrededor de US$ 0.29 por kilogramo, con un incremento de 9 % en los últimos meses. Aunque el maíz y la soja mantienen niveles de US$ 0.25/kg y US$ 0.36/kg, respectivamente, se anticipan presiones al alza.
Dependencia de importaciones y presión en insumos
Perú importa anualmente más de 4.7 millones de toneladas de maíz, 2.2 millones de toneladas de trigo y cerca de 1.8 millones de toneladas de soja. Estas cifras reflejan el nivel de dependencia del país respecto a mercados internacionales para su abastecimiento. Esta situación condiciona la estabilidad de los costos internos. Por ello, cualquier variación en los precios globales impacta en el mercado local.
De mantenerse este contexto, el aumento en los costos de producción podría trasladarse a la canasta básica, especialmente en alimentos como pan, pollo y aceites. Asimismo, sectores como el avícola, porcino, agrícola y ganadero enfrentarían mayores presiones. El incremento de combustibles también afectaría el transporte y la energía, generando efectos en cadena sobre otros bienes y servicios. Este conjunto de factores podría incidir en la inflación.
“Los rubros más expuestos, como alimentos, transporte, energía y restaurantes, concentran más del 60 % del gasto de los hogares peruanos, siendo el rubro de alimentos el de mayor peso. Esto implica que cualquier incremento en estos sectores tendría un impacto significativo en la inflación”, remarcó. Esta composición del gasto evidencia la sensibilidad de los hogares ante variaciones de precios. En ese sentido, el impacto sería directo en el consumo.
Ante este escenario, se plantea la necesidad de realizar un seguimiento constante a los factores externos que influyen en los precios. La dependencia de insumos importados y los costos logísticos continúan como aspectos críticos. En esa línea, se requiere avanzar en medidas orientadas a reducir estas vulnerabilidades. La mejora en la eficiencia logística también resulta clave.












