La incertidumbre generada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán ha comenzado a sacudir los mercados globales, afectando principalmente el suministro internacional de petróleo tras el cierre del estrecho de Ormuz. Esta situación tiene un impacto directo en el bolsillo de los ciudadanos peruanos, debido a las reacciones en cadena que provoca en la economía local. El presidente Donald Trump lanzó un ultimátum a Irán para reabrir esta vía estratégica, por donde circula la quinta parte del crudo mundial.
Hugo Perea, economista jefe de BBVA Research en Perú, explicó que las consecuencias de esta crisis se manifiestan principalmente en tres frentes: el precio de los combustibles, la inflación y el tipo de cambio. Si bien el escenario podría mejorar ante noticias de una posible tregua de 45 días informada por medios norteamericanos, el impacto actual ya es considerable. Mientras la tensión persista en el Medio Oriente, los efectos negativos sobre la estabilidad económica nacional podrían intensificarse.
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Precios de los combustibles al alza
Uno de los efectos más visibles en el país es el encarecimiento de los combustibles, con incrementos de hasta 75% en marzo para el diésel, gasoholes y GLP. Esta subida responde directamente al bloqueo del estrecho de Ormuz, que ha distorsionado el tráfico comercial del petróleo a nivel global. El precio del barril ha pasado de un promedio de US$ 60 a superar los US$ 100, elevando significativamente los costos de importación para el Perú.
Para la jornada del lunes 6 de abril, tras las declaraciones de Trump, el petróleo Brent se cotizaba en US$ 108, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) superaba los US$ 110. Esta presión en los precios energéticos se trasladó rápidamente al índice de precios al consumidor, afectando la canasta básica. De hecho, la inflación registrada en marzo alcanzó su tasa mensual más alta en los últimos 32 años debido a este fenómeno.
Sobre la continuidad de este escenario y sus riesgos para el crecimiento del país, Hugo Perea advirtió en una entrevista con RPP: “Si este conflicto continúa, se mantendrán los precios altos de los combustibles. Con precios altos de la energía, puede elevar los costos de producción de las empresas. Si el conflicto dura más, estos mayores costos de producción se trasladan al consumidor final, los precios suben, y esto reduciría eventualmente la demanda y podría generar incluso alguna desaceleración en la economía”.
Presiones en el precio del dólar
El tipo de cambio en el mercado local también ha experimentado presiones al alza debido a la búsqueda de activos refugio por parte de los inversionistas internacionales. Antes de que se intensificara el conflicto a fines de febrero, el dólar en Perú se cotizaba entre S/ 3.35 y S/ 3.36. Sin embargo, desde marzo hasta la fecha, la moneda estadounidense ha oscilado en un rango más elevado, situándose entre los S/ 3.46 y S/ 3.50.
Además del dólar, los inversionistas se han volcado hacia los bonos del Tesoro estadounidense y el oro para proteger sus capitales ante la incertidumbre global. En el caso de las exportaciones peruanas, el impacto de la crisis es diferenciado según el tipo de metal. Mientras que el oro tiende a fortalecerse como activo de seguridad, el cobre podría verse perjudicado si la economía global se desacelera y reduce su demanda.
Este panorama de inestabilidad externa obliga a un monitoreo constante de las variables macroeconómicas para mitigar efectos mayores en el consumo interno. La evolución del conflicto en el estrecho de Ormuz seguirá siendo el factor determinante para el comportamiento de la energía y la moneda en las próximas semanas. Por ahora, el mercado peruano permanece atento a cualquier señal de resolución que permita estabilizar los precios internacionales y locales.












