Tras un inicio de año favorable para la economía peruana, con un crecimiento interanual de 3,9% en el primer trimestre, el panorama para la segunda mitad de 2025 se muestra más cauteloso. Así lo indica el informe “Situación Perú – junio 2025” de BBVA Research, que mantiene su proyección de crecimiento anual en 3,1%, pero anticipa una desaceleración en los próximos meses.
La entidad financiera prevé que el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) en el segundo semestre se ubicaría entre 2,5% y 3%. Esta moderación, explican, respondería a una combinación de factores tanto internos como externos, cuyo impacto comenzaría a reflejarse con mayor claridad en la actividad productiva del país.
Factores externos y riesgos políticos
En el ámbito internacional, BBVA identifica riesgos como la creciente incertidumbre por la política comercial de Estados Unidos, posibles cambios en las tasas arancelarias bajo la administración de Donald Trump y los conflictos geopolíticos o eventos climáticos extremos. En paralelo, en el escenario local, elementos como una posible liberación de fondos de pensiones, el aumento de la inseguridad ciudadana y un eventual resultado electoral adverso al modelo económico generan inquietud entre los analistas.
“Hacia fines de año sería más visible la incertidumbre asociada al próximo proceso electoral (con impacto en las decisiones de gasto privado). El crecimiento en el segundo semestre del año (entre 2,5% y 3,0%) sería menor que en el primero (algo por encima del 3,5%)”, se lee en el informe del BBVA Research.
Este menor ritmo de expansión se dará en un contexto en el que, si bien se inicia la construcción de nuevas minas, la base de comparación interanual se vuelve más exigente. Además, se proyecta un mayor efecto global de las políticas arancelarias estadounidenses, mientras que la incertidumbre electoral interna seguirá afectando las decisiones de inversión y consumo.
Déficit fiscal y sostenibilidad de las finanzas
En cuanto a las perspectivas para 2026, BBVA Research estima que el crecimiento económico será de 2,7%, influenciado por la cautela de los mercados frente a los comicios generales durante el primer semestre. A ello se suma la recuperación gradual de la producción minera, una mayor tracción económica de China y la revisión a la baja del crecimiento de Estados Unidos.
Respecto a las finanzas públicas, el informe proyecta que el déficit fiscal bajará a 2,7% del PBI en 2025, luego de haber alcanzado 3,5% en 2024. Esta reducción responde al buen desempeño de la demanda interna y a los términos de intercambio favorables. Sin embargo, alertan que se mantienen riesgos en torno al cumplimiento de la meta establecida por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
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La entidad financiera indicó que “hay cierta preocupación por las finanzas públicas, sin embargo: se vienen discutiendo (o se encuentran en proceso de aprobación) medidas que reducen ingresos o implican mayor gasto en los próximos años. Estas iniciativas llevarían a que la deuda pública bruta, aún relativamente baja, tienda a incrementarse. Al cierre del primer trimestre de 2025, esta se ubicaba en torno al 31 % del PBI.”
“BBVA Research la estima aún por debajo del 34 % del PBI a fines del próximo año. No obstante, la proyección indica que esta deuda seguirá creciendo en los años siguientes”. Así lo señaló BBVA Research en su más reciente informe económico sobre la situación del país.
Leyes tributarias y advertencias
BBVA Research también pone la lupa sobre la presión que genera el Congreso sobre las cuentas fiscales, especialmente por la aprobación de 19 leyes que otorgan beneficios tributarios desde 2023. Entre estas normas figuran la extensión de la tasa reducida del IGV para restaurantes y hoteles hasta 2027, la reactivación del crédito fiscal especial para San Martín, y la Ley N.º 31969 que promueve el empleo en sectores como el agrario, textil y de riego.
Asimismo, el informe resalta tres iniciativas legislativas que, según el Consejo Fiscal, representan amenazas significativas para la estabilidad de los ingresos estatales. Se trata de la denominada “Ley Chlimper 2.0”, la creación de Zonas Especiales de Desarrollo Turístico y la ley marco sobre Zonas Económicas Especiales Privadas, medidas que podrían erosionar la base tributaria y comprometer la sostenibilidad fiscal.












