El Gobierno anunció oficialmente que se ha restablecido el suministro de gas natural en el país tras la reparación total del ducto de Camisea. A pesar de esta solución, la crisis energética atravesada durante la mitad del mes marcará la tendencia de la economía peruana en marzo. La racionalización de este recurso fundamental ha dificultado la producción de diversos sectores económicos a nivel nacional.
Según las proyecciones de diversas consultoras, la tasa del Producto Bruto Interno (PBI) cerraría en terreno negativo durante el mes de marzo. Este resultado rompería una racha de 24 meses continuos en positivo que venía manteniendo la economía del país hasta el momento. El impacto de la escasez del recurso energético ha sido determinante para alterar las expectativas de crecimiento mensual.
Las estimaciones detalladas muestran que Thorne & Associates prevé una caída del PBI de -1,1% para el cierre del mes de marzo. Por su parte, BBVA Research proyecta un rango negativo entre -0,5% y -1,0%, mientras que Phase Consultores estima entre -0,2% y -0,8%. Estas cifras reflejan un consenso sobre el retroceso productivo que enfrentará el país debido a la emergencia.
Aunque estas proyecciones responden a factores como el fenómeno El Niño y el conflicto del Medio Oriente, la emergencia del gas es el principal impacto. Camisea produce más del 90% del gas natural del país y abastece a grandes industrias, al transporte y al sector eléctrico. Su relevancia es tal que suministra la energía necesaria para más del 40% del sistema eléctrico de todo el país.
Impacto de la crisis en la producción
Tanto Phase Consultores como BBVA Research coinciden en que el impacto específico de la crisis del gas en el PBI de marzo será de 0,2%. Juan Carlos Odar, director de Phase Consultores, explicó en RPP que los 15 días de escasez golpean directamente la actividad económica mensual. El daño se divide entre las industrias que pararon y la afectación en el transporte y producción del hidrocarburo.
“Solamente el impacto de la escasez de gas por 15 días está golpeando a la actividad económica del mes en alrededor del 0,2% del total. Uno es que las actividades industriales que se limitan o paran se ven afectadas, y la otra parte del impacto es en el transporte y producción de gas”, explicó Juan Juan Carlos Odar, director de Phase Consultores.
El informe de Thorne & Associates detalla que, al normalizarse las restricciones de abastecimiento, en abril se vería un rebote estadístico positivo del PBI. Este crecimiento esperado para el próximo mes se debe a la reactivación de las actividades que fueron limitadas por la falta de energía. Sin embargo, este impulso inicial podría no ser suficiente para compensar totalmente las pérdidas registradas durante el periodo de crisis.
Se advierte que rebote de abril será insuficiente debido a los efectos prolongados que la crisis energética dejará en el tejido empresarial. Las empresas enfrentan ahora mayores costos operativos, lo que inevitablemente inducirá mayores presiones inflacionarias dentro de la economía local. Además, estos costos elevados podrían derivar en una menor producción sostenida durante los siguientes meses tras el incidente.
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