En un giro inesperado y alentador, los aumentos de precios en Estados Unidos se desaceleraron más de lo anticipado en junio, proporcionando evidencia de que la elevada inflación ha comenzado a disminuir. Este desarrollo podría allanar el camino para que la Reserva Federal (FED) reduzca las tasas de interés, lo que afectaría una amplia gama de aspectos económicos, desde las hipotecas hasta los pagos de tarjetas de crédito.
El reciente informe de la Oficina de Estadísticas Laborales muestra que el índice de precios al consumidor (IPC) aumentó un 3% en el último año, una disminución significativa en comparación con el 3.3% registrado el mes anterior. Además, la medición mensual indicó una caída del 0.1% en la inflación desde mayo. Estos datos sugieren que las presiones inflacionarias podrían estar disminuyendo de manera más rápida de lo esperado.
Una de las principales razones detrás de esta desaceleración fue la caída del 3.8% en los precios de la gasolina durante junio. Este descenso compensó los aumentos del 0.2% en los precios de los alimentos y la vivienda.
Los costos relacionados con la vivienda, que han sido uno de los componentes más persistentes de la inflación y representan alrededor de un tercio de la ponderación del IPC, mostraron señales de retroceso en su tasa de aumento, lo que constituye una señal positiva adicional.
Perspectivas de la FED ante una menor inflación
El informe de inflación se publicó poco después de que el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, testificara en el Capitolio. Durante su intervención, Powell no especificó cuándo comenzarían los recortes de las tasas de interés, pero señaló que la Fed considera que los riesgos para la economía están ahora más equilibrados entre inflación y recesión. Además, Powell indicó que la Fed no necesitaba esperar hasta que la inflación alcanzara el nivel del 2% para empezar a reducir las tasas.
La Reserva Federal ha destacado recientemente las señales de una desaceleración de la inflación, junto con datos que sugieren que el mercado laboral y la economía en general podrían estar enfriándose. Si estas tendencias continúan, podrían llevar a la Fed a reducir su tasa de interés de referencia en los próximos meses desde su nivel actual, el más alto en 23 años, de 5.3%.
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Precauciones y advertencias
Sin embargo, los funcionarios de la Fed han advertido que se necesita más evidencia para demostrar que la inflación está regresando de manera sostenible al objetivo del 2%. Han señalado que no tienen prisa por reducir los costos del crédito y que esperarán a ver más datos positivos antes de tomar una decisión.
“Las lecturas de inflación más recientes han mostrado algunos avances modestos y más datos buenos fortalecerían nuestra confianza en que la inflación se está moviendo de manera sostenible hacia el 2%”, aseguró Powell la semana pasada durante su intervención ante el comité bancario del Senado de EE.UU.
A pesar de las señales positivas en términos de inflación, el informe de inflación contrasta con otra cifra preocupante: la tasa de desempleo se sitúa ahora en el 4.1%, su punto más alto desde el periodo pospandemia y un nivel no visto desde febrero de 2018, excluyendo el aumento del desempleo causado por la pandemia del coronavirus en 2020. La tasa de desempleo ha aumentado durante tres meses seguidos, lo que ha generado preocupaciones sobre la posibilidad de una recesión.
Aunque los expertos aseguran que una recesión no es inevitable, existe una creciente preocupación por el hecho de que la tasa de desempleo haya aumentado durante varios meses consecutivos. Esta situación plantea desafíos adicionales para la Reserva Federal, que debe equilibrar su enfoque entre controlar la inflación y fomentar el empleo.













