El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes en su red Truth Social que había firmado “un decreto que extenderá la suspensión arancelaria a China por 90 días más”. Aclaró que “los elementos del acuerdo permanecerán sin cambios”. La decisión se tomó horas antes de que venciera la actual pausa en las tarifas al gigante asiático.
La medida era ampliamente anticipada tras la última ronda de conversaciones entre Estados Unidos y China celebrada a finales de julio en Estocolmo, Suecia. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, declaró: “Esperamos que Estados Unidos colabore con China para respetar el consenso alcanzado durante la conversación telefónica entre ambos jefes de Estado (…) y se esfuerce por lograr resultados positivos sobre la base de la igualdad, el respeto mutuo y el beneficio mutuo”.
La competencia con China ha sido un objetivo prioritario para Washington desde el primer mandato de Trump (2017-2021). Su sucesor, el demócrata Joe Biden, mantuvo la presión y Trump la ha intensificado desde su regreso a la Casa Blanca el 20 de enero. En esta etapa, el presidente republicano aplicó un arancel del 10% para combatir el tráfico de fentanilo, sumado al existente antes del 1 de enero, y en abril añadió un 20% por los llamados aranceles “recíprocos”.
Tres rondas de negociaciones clave
Ante las represalias de Pekín, ambas potencias incrementaron las tarifas hasta el 125% para los productos estadounidenses y al 145% para los chinos. En mayo, llegaron a un acuerdo en Ginebra para reducir los gravámenes a 10% y 30% respectivamente y pactar una tregua de 90 días que expiraba el 12 de agosto.
Después de una primera reunión en Ginebra y una llamada entre Trump y Xi Jinping, las delegaciones se encontraron en Londres, donde China autorizó la exportación de tierras raras a Estados Unidos, que eliminó “medidas restrictivas” como los controles a la exportación de chips. El tercer encuentro se realizó en Estocolmo el mes pasado, donde expresaron la intención de ampliar el plazo. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, señaló que Trump tendría la “última palabra”.
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En los últimos días, Trump presionó para obtener concesiones adicionales. El domingo por la noche escribió en Truth Social: “China está preocupada por la escasez de soja. Nuestros grandes agricultores producen la mejor soja”. Pidió que Pekín “cuadriplique sus compras de soja estadounidense” y afirmó que esto “reduciría significativamente” el déficit comercial de Estados Unidos con China. Terminó su mensaje con un: “Gracias, presidente Xi”.
Tensiones en el escenario internacional
Desde su regreso al poder, Trump ha impuesto nuevos recargos a numerosos productos que ingresan a Estados Unidos, con gravámenes que oscilan entre el 10% y el 50% para importaciones de Brasil, además de tarifas específicas para automóviles, acero, aluminio y cobre. También amenaza con gravar semiconductores y productos farmacéuticos.
Un documento oficial fechado el 31 de julio incluyó a los lingotes de oro de un kilogramo y 100 onzas como sujetos a aranceles, lo que sorprendió a los inversores y provocó un alza en el precio del metal durante el fin de semana. Este lunes, Trump aclaró en Truth Social: “¡El oro no será sujeto a aranceles!”, sin ofrecer más detalles.
En paralelo, surgió la posibilidad de sancionar a Pekín por importar petróleo ruso, debido a la negativa del Kremlin a detener la guerra en Ucrania. China defiende su derecho a mantener relaciones normales con sus socios comerciales y rechaza la presión de Washington. Trump tiene previsto reunirse este viernes con el presidente ruso, Vladímir Putin, en Alaska, encuentro que podría ser clave para redefinir el equilibrio de poder entre las principales potencias mundiales.












