El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió retrasar hasta el 1 de agosto la entrada en vigor de los nuevos aranceles que inicialmente iban a aplicarse el 9 de julio. La medida busca ganar tiempo para cerrar más acuerdos comerciales, según anunció la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. El gobierno republicano sostiene que está trabajando por obtener los “mejores acuerdos posibles” en favor de los trabajadores y la clase media del país.
Durante los últimos días, la Administración estadounidense ha intensificado sus contactos con representantes de diversas naciones para impulsar negociaciones antes de que finalice la nueva tregua. Como parte de esta ofensiva diplomática, Estados Unidos comenzó a enviar cartas a varios países en las que especifica los gravámenes que entrarán en vigencia si no se logra un entendimiento comercial.
Las primeras misivas se dirigieron a Japón y Corea del Sur, detallando un arancel del 25% sobre sus exportaciones hacia Estados Unidos. Leavitt explicó que si bien hay avances en algunas conversaciones, Washington quiere asegurarse de que los acuerdos sean “justos y equilibrados”. La portavoz reiteró que los planes comerciales seguirán siendo personalizados según cada relación bilateral.
Ofensiva en medio de tensiones globales
Las cartas, publicadas en la red Truth Social de Trump, incluyen advertencias de aranceles de entre 25% y 40% para países como Malasia, Kazajistán, Sudáfrica, Laos, Myanmar, Túnez, Bosnia, Indonesia, Serbia, Bangladesh, Camboya y Tailandia. Además, Estados Unidos advierte que si estas naciones responden con medidas similares contra productos estadounidenses, se aplicará una tasa adicional equivalente al porcentaje inicial.
“El déficit comercial es una amenaza grave a nuestra economía y, de hecho, a la seguridad nacional”, señalan los textos. En ellos, Washington se muestra dispuesto a reconsiderar su postura si los países modifican las barreras comerciales que afectan a las exportaciones norteamericanas. Las empresas extranjeras que decidan producir en territorio estadounidense estarán exentas de estas nuevas tasas.
A pesar de esta ofensiva, la Unión Europea no figura entre los países destinatarios de las cartas, lo que se interpreta como un intento de evitar una confrontación directa con uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos.
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Negociaciones limitadas y mercados bajo presión
Desde que Trump anunció en abril un conjunto de aranceles “recíprocos” que van del 10% al 50%, la mayoría de los países afectados no han alcanzado nuevos términos con Estados Unidos. Solo el Reino Unido y Vietnam han cerrado acuerdos en este periodo. En el caso de Vietnam, el acuerdo incluye una tasa del 20% sobre sus exportaciones, muy por debajo del 46% inicialmente propuesto, y una cláusula que impide el transbordo de productos chinos para evitar aranceles.
“El presidente tomará esa decisión”, declaró Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional, en referencia a una posible nueva postergación del plazo. Por su parte, Stephen Miran, presidente del Consejo de Asesores Económicos, dijo que los países que negocien “de buena fe y hagan concesiones” podrían conseguir una prórroga.
En paralelo, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró que Estados Unidos está cerca de alcanzar varios acuerdos y anticipó posibles anuncios en los próximos días. “Creo que vamos a ver muchos acuerdos muy rápidamente”, sostuvo en entrevista con CNN. Sin embargo, se negó a confirmar que el 1 de agosto sea una fecha definitiva.
La estrategia comercial de Trump y su impacto
La escalada arancelaria forma parte de una estrategia más amplia del presidente Trump para corregir los déficits comerciales que, según su administración, perjudican la economía estadounidense. Bajo esta lógica, Washington ha aplicado aranceles sectoriales adicionales del 50% al acero y aluminio, y del 25% a los automóviles, medidas que siguen vigentes y no se verán afectadas por las nuevas cartas.
El gobierno ha advertido que los nuevos aranceles podrían alcanzar hasta el 70% en determinados casos, aunque por ahora se han concretado porcentajes menores. Trump considera que enviar cartas con condiciones predefinidas ofrece mayor claridad y rapidez en las negociaciones, en comparación con el proceso tradicional de diálogo bilateral.
El anuncio provocó inestabilidad en los mercados financieros, que reaccionaron con caídas tras conocerse la amenaza de nuevos gravámenes. Esta incertidumbre refleja las dudas sobre la evolución de las relaciones comerciales de Estados Unidos con sus principales socios, en un contexto marcado por decisiones unilaterales del Ejecutivo republicano.












