El Área de Estudios Económicos del Banco de Crédito del Perú (BCP) sostiene que, de no materializarse una recesión global, la economía peruana podría experimentar un crecimiento cercano al 3% en 2025. Esta proyección llega tras un crecimiento del 4% interanual registrado en el primer trimestre del año.
En su informe trimestral publicado hace un mes, el BCP había sugerido incluso la posibilidad de un crecimiento de hasta 3,5% en 2025, siempre y cuando se eliminen las presiones comerciales. La duración de esta dinámica positiva se atribuye a la maduración del ciclo económico, que se espera beneficie al segundo trimestre.
Según el BCP, diversos elementos siguen presentes para sostener el crecimiento económico: los términos de intercambio se mantienen en cifras históricamente elevadas; la inflación está controlada, lo que favorece la recuperación de los salarios reales y el consumo privado.
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Además de una distribución beneficiosa de utilidades a trabajadores formales en marzo que promueve el consumo en el segundo trimestre; el efecto rezagado de las reducciones en la tasa de interés por parte del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP); y un aumento en el crédito bancario, especialmente en el sector minorista.
Por último, el BCP aclara que la magnitud de cualquier desaceleración que se presente en el segundo semestre de 2025 dependerá del deterioro del entorno internacional y su potencial impacto en las expectativas, especialmente a medida que se acerquen las elecciones generales de 2026.
Perú fue uno de los países con mayor crecimiento en América Latina en 2024
La economía peruana ha consolidado su proceso de recuperación, cerrando el año 2024 con un crecimiento del 3,3%, la mayor tasa de expansión desde 2021. Con este resultado, Perú se destacó como uno de los países con el más alto crecimiento económico en América Latina.
El aumento del Producto Bruto Interno (PBI) peruano en 2024 se atribuye al sólido desempeño de los sectores primarios, impulsados por condiciones climáticas neutras y un incremento en la extracción de minerales, así como a la recuperación de los sectores no primarios, favorecidos por un aumento en la demanda interna.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), los sectores primarios mantuvieron una dinámica positiva. Un aspecto notable fue el repunte de la pesca, que lideró el crecimiento con una tasa del 24,9%. Este desempeño se relaciona con un récord en la captura de anchoveta en condiciones oceanográficas favorables.
Además, el sector minero experimentó un crecimiento del 2,0%, impulsado por el aumento en la producción de molibdeno, gracias a la operación completa de Quellaveco, así como en la producción de oro y plata. El subsector de hidrocarburos también registró un incremento del 2,1% debido a la mayor extracción de petróleo en el lote 95 y sus nuevos pozos. Por su parte, el sector agropecuario creció un 4,9%, favorecido por cosechas abundantes y un notable aumento en la agroexportación, especialmente de arándanos.
Asimismo, los sectores no primarios mostraron signos de recuperación, con crecimientos en construcción (3,6%), servicios (3,3%), comercio (3,0%) y manufactura no primaria (2,5%). Este comportamiento positivo en el consumo familiar fue impulsado por la mejora en la inversión privada y un incremento en la ejecución de obras públicas, lo que a su vez favoreció la demanda interna.












