Las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China atraviesan una nueva fase de tensión. Tras meses de fluctuaciones, ambas potencias vuelven a enfrentarse por el control de sectores estratégicos como la tecnología, la energía y los recursos minerales. La disputa se desarrolla en un entorno marcado por restricciones cruzadas y negociaciones que no logran consolidarse.
En los últimos meses, China ha reforzado los controles sobre la exportación de minerales de tierras raras, fundamentales para la producción de motores, semiconductores y equipamiento militar. Estados Unidos, por su parte, ha adoptado medidas para frenar el intercambio tecnológico con Beijing. Este escenario sirve de antesala a las acciones más recientes de Washington.
Trump anuncia arancel adicional a China
El presidente estadounidense, Donald Trump, comunicó que aplicará un arancel adicional del 100 % a las importaciones chinas y controles a la exportación de “todo el software crítico” desde el 1 de noviembre. El anuncio se produjo horas después de que advirtiera que podría cancelar su reunión con Xi Jinping durante la cumbre de APEC en Corea del Sur a finales de mes.
“Se acaba de saber que China ha adoptado una postura extraordinariamente agresiva en materia comercial al enviar una carta extremadamente hostil al mundo, en la que afirma que, a partir del 1 de noviembre de 2025, impondrá controles a la exportación a gran escala sobre prácticamente todos los productos que fabrica, y algunos que ni siquiera fabrica”, señaló Trump en redes sociales.
Con esta medida, los gravámenes subirán al 130 %, por debajo del 145 % aplicado a inicios de año, antes de la tregua temporal. Trump también cuestionó la necesidad de reunirse con Xi en el actual contexto. “No parecía haber ninguna razón para seguir adelante con la reunión prevista”, dijo. Aun así, el calendario deja abierta la posibilidad de que el encuentro se realice antes de que las medidas entren en vigor.
Mercados reaccionan y China endurece sus medidas
Los mercados financieros respondieron de inmediato. El S&P 500 cayó más de 1,5 % y el Nasdaq 100 retrocedió 2,4 %, su peor resultado desde el 30 de abril. Los futuros de soja de Chicago bajaron 1,9 %, hasta US$ 10,0275 por bushel, la mayor caída intradía desde el 7 de julio. Poco antes del anuncio estadounidense, China había adoptado medidas adicionales.
Impuso nuevas tasas portuarias a buques estadounidenses e inició una investigación antimonopolio contra Qualcomm Inc. También estableció licencias obligatorias para exportadores extranjeros que utilicen trazas de tierras raras y sometió equipos de procesamiento a controles más estrictos, ampliando así el alcance de sus medidas regulatorias.
El Ministerio de Comercio chino justificó las medidas adoptadas hacia Estados Unidos como “motivos de seguridad nacional”. Las restricciones afectan a sectores clave y coinciden con el vencimiento de la suspensión temporal de aranceles estadounidenses, prevista para noviembre, lo que añade presión a las negociaciones.
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Negociaciones en suspenso y presión agrícola
La situación complica la agenda de Trump en Asia, que incluye un encuentro con Xi para tratar, entre otros temas, la negativa china a comprar soja estadounidense, una medida que afecta directamente a los agricultores. “Este tira y afloja pone de manifiesto la fragilidad de la relación bilateral”, afirmó Wendy Cutler, exnegociadora comercial estadounidense. “No es en absoluto seguro que prevalezcan las mentes más sensatas y se produzca una distensión a tiempo”.
Trump prometió responder económicamente a las medidas chinas. “Por cada elemento que ellos han podido monopolizar, nosotros tenemos dos”, escribió. Su tono marca un giro frente a días anteriores, cuando expresó optimismo sobre la posibilidad de convencer a Xi para levantar la moratoria sobre la soja.
El conflicto no se limita a los aranceles. También involucra controles de exportación, el combate al flujo de fentanilo y el futuro de TikTok en Estados Unidos, luego de que cambiara de dueño, al recibir la aprobación provisional de la Casa Blanca, tras negociaciones directas entre Donald Trump y Xi Jinping. La tregua de primavera, que suspendió temporalmente los gravámenes, corre el riesgo de desmoronarse antes del 1 de noviembre.
Reacciones internacionales y contexto político
Trump señaló que otros socios comerciales también recibieron cartas de China con medidas similares. “He hablado con otros socios comerciales internacionales que estaban extremadamente enfadados por esta gran hostilidad comercial”, afirmó. Además, criticó el momento elegido por Beijing para enviar los mensajes, que coincidió con su plan de anunciar un acuerdo de paz en Medio Oriente.
“Las cartas chinas fueron especialmente inapropiadas, ya que hoy es el día en que, tras tres mil años de caos y luchas, hay PAZ EN ORIENTE MEDIO”, escribió. La confrontación comercial se desarrolla en un escenario político complejo, con implicaciones globales. Sectores tecnológicos, agrícolas y energéticos siguen de cerca cada movimiento de ambas potencias. La evolución de las medidas antes de noviembre será clave para definir el rumbo de las negociaciones y su impacto sobre la economía mundial.












