Las divisas de economías emergentes especializadas en la producción de metales y minerales críticos para el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) podrían experimentar un impulso estructural en los próximos años, según estrategas de Barclays. El análisis, recogido en el reporte 2026 Equity Gilt Study y difundido por Bloomberg, evalúa cómo el auge de la construcción asociada a la IA y la robótica humanoide podría trasladarse a los precios de las materias primas.
Entre los países en desarrollo con mayor potencial de beneficio figuran Chile, Perú, Brasil, Indonesia y China, que se posicionan como ganadores conforme la expansión de la infraestructura de IA eleva la demanda de commodities. “These countries should benefit particularly from this tailwind, experiencing an increase in exports, an improvement in terms of trade, and a rise in investment”, señala el informe.
Barclays, banco multinacional con sede en el Reino Unido, compara este escenario con el superciclo de materias primas impulsado por China a inicios de los años 2000, una fase de aproximadamente 15 años que redefinió las economías de exportadores de cobre en América Latina, de hierro en Brasil y Australia, y de carbón en Asia.
Impacto del cobre en Perú y región
El informe destaca al sol peruano dentro de su análisis y subraya el papel estratégico del país como tercer exportador mundial de cobre, un metal considerado esencial para la electrificación asociada a la IA. Barclays sostiene que no existe en el corto ni mediano plazo un sustituto viable del cobre a gran escala, debido a su uso intensivo en redes eléctricas, cableado de centros de datos y sistemas de transmisión.
Un solo centro de datos de hiperescala puede requerir cientos de toneladas del metal únicamente durante su construcción inicial, sin contar la demanda adicional derivada de la expansión de las redes eléctricas que lo abastecen. El mecanismo de transmisión económica opera de forma directa.
La firma explica que los precios elevados y sostenidos del cobre fortalecen los términos de intercambio del Perú, incrementan los ingresos por exportaciones y elevan la recaudación fiscal a través de regalías mineras y el impuesto a la renta corporativa. En ese contexto, el sol se ve favorecido por su perfil exportador, siempre que el Banco Central de Reserva (BCR) mantenga una política monetaria disciplinada y no se registren choques políticos o fiscales significativos, advierte el estudio.
Barclays identifica la inestabilidad política que en ciclos anteriores afectó la minería y la confianza inversionista como el principal riesgo para esta transmisión. La demanda vinculada a la infraestructura de IA se extiende a una amplia gama de metales estratégicos. El níquel resulta clave para los sistemas de almacenamiento energético a escala de red; las tierras raras —como neodimio, disprosio y galio— se utilizan en imanes esenciales para la fabricación de chips y robots industriales.
Por su parte, la plata desempeña un rol fundamental en contactos de semiconductores y sistemas fotovoltaicos; mientras que los metales del grupo del platino se emplean en catalizadores industriales y en tecnologías de celdas de combustible de hidrógeno, consideradas como alternativa energética para centros de datos. Este conjunto configura una canasta de metales que evidencia la huella física y multisectorial del despliegue de la IA.
Dinámica de otras monedas emergentes
El peso chileno lidera el desempeño en América Latina por razones similares a las del sol peruano, dado que Chile y Perú concentran una proporción dominante de la oferta mundial de cobre de mina. Según Barclays, la persistencia de precios elevados del metal, impulsada por la demanda asociada a la IA, se traduce rápidamente en mejoras del balance comercial chileno y en una menor presión sobre su deuda soberana.
Indonesia se consolida como el principal poseedor de reservas mundiales de níquel y como proveedor dominante en aplicaciones de baterías y almacenamiento energético. La rupia indonesia se beneficia por múltiples canales: el aumento de exportaciones genera mayores ingresos en divisas, mientras que el carácter estratégico del níquel atrae inversión extranjera directa hacia proyectos de procesamiento industrial.
El informe destaca además que las restricciones a la exportación de mineral sin procesar han impulsado el desarrollo de capacidad de refinación local, lo que mejora la calidad y sostenibilidad de los ingresos externos. China mantiene una posición clave al controlar una parte significativa de la capacidad global de procesamiento de tierras raras como el neodimio, disprosio y galio, elementos fundamentales para la fabricación de equipos de semiconductores y sistemas de imanes utilizados en tecnología de IA.
No obstante, las restricciones impuestas por Pekín a la exportación de estos insumos han incrementado la incertidumbre en las cadenas de suministro globales, lo que ha acelerado los esfuerzos de diversificación por parte de las principales economías demandantes y ha reconfigurado los flujos de inversión en el sector tecnológico.






