La moneda peruana, conocida como el sol, continúa siendo una de las divisas con menor volatilidad en comparación con otras monedas de la región. Desde enero hasta noviembre del presente año, el sol experimentó una depreciación de únicamente el 1.46% frente al dólar estadounidense.
Al cierre de noviembre, la cotización del dólar interbancario se situó en 3.761 soles, lo que representa una variación anual del 0.83% en los últimos 12 meses, y una depreciación del 1.46% desde enero hasta noviembre del año en curso, de acuerdo con las estadísticas proporcionadas por el Banco Central de Reserva del Perú.
“Vemos un tipo de cambio que muestra cierta estabilidad, con episodios de volatilidad principalmente explicados por factores externos, comportamiento que continuaría en lo que resta del año y el 2025”, señaló el economista Alberto Morisaki, gerente de Estudios Económicos de la Asociación Automotriz del Perú (AAP).
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“Se destaca que nuestra moneda es la que muestra menores niveles de volatilidad en comparación con otros países de la región y esto es consecuencia de la fortaleza fiscal que aún disponemos, bajos niveles de deuda, cuentas externas saludables, elevadas reservas internacionales y buen manejo que realiza el Banco Central de Reserva”, agregó.
Inversión y atractivo para inversionistas
Astocóndor, docente en Pacífico Business School, indicó que la fortaleza del sol es un aspecto considerado por los inversionistas al evaluar la posibilidad de invertir en Perú. “Sin duda. La estabilidad del sol es clave para mantener un ambiente favorable para la inversión en Perú. Un sol estable y predecible reduce el riesgo de cambios abruptos en el valor de las inversiones, lo cual es crucial para los inversionistas que buscan minimizar la volatilidad cambiaria”, subrayó.
“Tener una moneda fuerte es beneficioso tanto para la economía como para la población. Una moneda estable, es parte de mantener la estabilidad macroeconómica, regulando la inflación y disminuyendo la volatilidad cambiaria y facilitando la planificación a futuro para agentes económicos como empresas o el gobierno. Esto ayuda a la toma de decisiones de inversiones y consumo”, agregó.
Además, destacó que la menor volatilidad del sol beneficia el comercio internacional, ya que permite a las empresas exportadoras e importadoras planificar sus operaciones sin enfrentar el riesgo asociado a las fluctuaciones cambiarias.












