Entrevista
martes, 23 de julio del 2013

“Un Privat se reconoce sin necesidad de ver la etiqueta”: Gerardo Privat, la moda peruana a través de los ojos de la compañía

Entrevista a Nicolás Rodríguez, Jefe de Marketing del Grupo Privat.

“Lima es hoy un laboratorio de tendencia pura”, “(…) una empresaria, independiente, una mujer con actitud, poder y personalidad, esa es la nueva cara de la mujer Privat”; “el gobierno sigue con la mentalidad primitiva de que el Perú es un país rico en recursos  y debemos explotarlos hasta el desabastecimiento”. Son algunas de las frases de Nicolás Rodríguez, Jefe de Marketing del Grupo Privat. En esta entrevista, nos cuenta más sobre una de las marcas más reconocidas en el mercado peruano de la moda, Gerardo Privat, además del panorama de la moda en el Perú y sus planes para el futuro.

¿Cómo nació la marca Gerardo Privat?

Privat fue fundada hace 8 años bajo el nombre del diseñador trujillano Gerardo Miguel Privat Dextre. Desde los inicios, Gerardo buscó diferenciarse en su propuesta, era momento de cambiar la visión del mercado de moda de lujo peruano que hasta el momento estaba centrado en los vestidos hechos a medida y donde los diseñadores no quedaban como más que couturiers cuyos nombres morían con ellos. Privat tenía ambiciones de trascender, de sembrar una marca, así llegó a Lima después de estudiar diseño de indumentarias en el Chaffey College de California y sin dudarlo abrió una tienda en el corazón de San Isidro en el que él mismo diseñaba, supervisaba la confección y vendía. La propuesta era completamente innovadora, atrevida y trasgresora para la conservadora Lima; prints sobre prints y mezclas de colores que no se creían combinables, cinturones cargados y cortes casi quirurjicos, algo nunca antes visto. Junto a la propuesta en diseño, Privat empezó una agresiva campaña de marketing, algo que el conjunto de diseñadores peruanos no había conocido: eventos, mailings, bases de datos al detalle, obsequios, seguimientos, conceptualización y, sobre todo, un estilo de vida. Así nació la Mujer Privat.

Mencionó que una nueva junta directiva asumió el mando del Grupo Privat, ¿qué cambios conlleva esto?

El Grupo Privat ha pasado por un proceso de reestructuración, de crecimiento. Llega un momento en la vida de una empresa en la que es necesario mirar hacia delante y arriesgar ese salto. Con un nombre ya consolidado en el mercado, la nueva junta de accionistas pone un nuevo directorio a cargo, manteniendo a Gerardo en la dirección creativa, con la visión de convertirla en una marca global, una marca cuya oferta completa (ropa, accesorios, zapatos, carteras, etc.) compita con la de cualquier marca internacional. Es Privat quien intenta salir a dar la cara por el mercado nacional de diseño, alejándose del termino “atelier” con el que comúnmente se denomina a la tienda del couturier para hablar de un Flagship Store y sucursales. Nuevas alianzas y estrategias de revaloración de nombre así como el lanzamiento de campañas y pasarelas de alta costura buscando seducir el mercado aspiracional para ofrecer una oferta pret-a-porter. Es la segunda vez que intentamos romper esquemas, acostumbrar al público a nuevas formas. Es por algo que un Privat se reconoce sin necesidad de ver la etiqueta.

¿Cuáles son sus planes de expansión para este año y el próximo 2014?

Durante el Lima Fashion Week Fall Winter 2013 lanzamos en pasarela dos líneas diferenciadas, Gerardo Privat y Private by Gerardo Privat. Esta última es el primer acercamiento a la democratización de nuestro producto, tantear un mercado un poco más amplio y hambriento de moda. Estamos en conversaciones con dos tiendas por departamento evaluando el establecer puntos de venta en ellas para esta nueva línea. Por su lado, Gerardo Privat ha elevado sus estándares de calidad para atacar el lujo por el lujo, el exceso siempre ha sido nuestro sello. En ejecución está la tienda en Santa Cruz, ciudad en la que este año presentamos nuestra colección Fall Winter por quinto año consecutivo durante Bolivia Moda y en donde el mercado presenta una alta demanda por nuestro producto. Es harto conocido que Privat es como el APRA, nuestro norte es sólido, al año organizamos entre dos y tres eventos en Trujillo para mantener la vigencia de la marca obteniendo siempre ventas por sobre nuestras expectativas. Es por esto que para el 2014 tenemos proyectos de abrir una tienda en la zona de California y regresar con las nuevas alianzas de la firma: la cadena de Hoteles El Libertador (Westin) y la marca de carteras de lujo de Jimena Mujica. Consolidar el concepto de lujo y exclusividad en el norte. Esta misma terna tiene miras para el mercado Arequipeño, un mercado poco explorado por nosostros pero que estamos seguros encajará perfecto con el estilo barroco de ambas firmas y qué mejor forma de potenciarlo con el recién remodelado Libertador.

Al cierre de este año, ¿qué porcentaje de crecimiento esperan tener?

Hemos tenido un crecimiento sostenido del 20% por los últimos cinco años. Sin embargo, durante los dos primeros meses nos dimos con la grata sorpresa de ver un incremento de casi el 70% en nuestras ventas. Ahora, con una nueva y mejorada tienda y estándares de atención y producto elevado, esperamos cerrar el año con un 80% de crecimiento en comparación del 2012. Han sido meses duros para la industria nacional, pero aparentemente el público todavía responde a la calidad de telas y la exclusividad frente al Fast Fashion. Creemos que hay un gran potencial para el mercado nacional.

¿Cuánto de lo que diseña la marca se vende?

Durante temporada se vende el 80% de la mercadería puesta en tienda. El otro 15% se vende en liquidación. Algunos saldos son enviados a Bolivia o se organizan eventos privados para terminar con la temporada.

¿Cómo les va con su nueva línea Private, desde que la presentaron en la pasada Lima Fashion Week?

Es un buen acercamiento a un nuevo público. Como mencionaba líneas arriba, pronto la plaza será más accesible. Las prendas presentadas en pasarela fueron un hit en tienda.

En cuanto a la cultura del ‘fast fashion’, ¿Gerardo Privat busca revertirla?

No, para nada. El Fast Fashion es una alternativa válida y perfectamente coherente con los nuevos estilos de vida. El acceso a la moda diaria es un derecho, la democratización de la moda es un obligación para las grandes casas. No debería ser algo exclusivo de las clases pudientes. Sin embargo, como alguna vez dije en un artículo en gestión, somos fieles creyentes de lo que nos gusta denominar “el síndrome de la abuela”, es esa costumbre tan peruana de evaluar y tocar las prendas en busca de un buen algodón, buena seda, buenos acabados, etc. Es eso a lo que apuntamos, tener prendas que sean piezas de arte y que la cliente de Privat se sienta orgullosa de su inversión y de llevar un prenda que puede estar segura ha sido confeccionada con los mejores materiales y los más altos estándares.

¿El Estado apoya a los diseñadores nacionales? ¿El negocio de la moda es un negocio rentable en el Perú?

Recuerdo haber estado hace unos meses en una conferencia del ministro Silva en la Universidad de Lima. En su propuesta decía que este año era el año de los servicios. El ministerio se iba a encargar a potenciar los negocios internacionales y exportación de servicios. Hasta la fecha no he visto mayor cambio. Es una lástima que estemos avocados a una cultura extractivista, a subencionar gastos estatales por medio de materias primas, que si bien en muchos casos son altamente rentables, significan un menosprecio de la industria interna. Por qué enfocarse en exportar únicamente algodón pima y alpaca cuando podríamos exportar bellos mantos con los más finos acabados producto de las técnicas milenarias que nuestros artesanos manejan. Marcas como Hermés venden bolsos por 50 mil euros por la confección artesanal que tienen. Hay listas de espera para adquirir dichos bolsos y el gobierno sigue con la mentalidad primitiva de que el Perú es un país rico en recursos y debemos explotarlos hasta el desabastecimiento.

El consumidor peruano, a la par con el crecimiento económico, demanda más lujo, productos y moda. ¿El futuro de la moda está en el país?

Definitivamente. En el mes de enero tuve el honor de ofrecer una conferencia en la UNMSM sobre la moda en la nueva cara de Lima. Lima es hoy en día un laboratorio de tendencia pura y lo más curioso es que los puntos más calientes de dicha ebullición se encuentran en los conos de la ciudad, los de menor exposición al lujo. Que haya gente rompiendo parámetros e imponiendo tendencia, mezclando cultura pura con moda mundial es precisamente lo que impulsa a las clases de mayor poder adquisitivo o de un estilo de vida más moderno a demandar mayor diferenciación y exclusividad. La moda siempre ha sido, lamentablemente a mi parecer, sinónimo de estatus. Creo que es fácil comprobar que cada vez hay más gente demandando lujo. La búsqueda por la diferenciación en una sociedad en la que profesionales como técnicos son fabricados por las instituciones como productos en serie, es una guerra sin trincheras.

¿Cuál es el panorama del diseño de moda en el Perú, qué es lo que falta para desarrollarlo aquí?

Romper un poco más los esquemas de la clase conservadora. Son muy limitantes, sobre todo en el sector masculino, los parámetros que la sociedad impone sobre cómo se debe vestir. Además bajar un poco las barreras de los prejuicios sociales, esta gran brecha y la hipocresía del mercado con respecto al nuevo Perú limita a todos los mercados en vez de impulsarnos como una nación articulada. Poco a poco luchamos con eso. Privat ya no habla de la bruja en el castillo y la Cenicienta corriendo en los prados, hablamos de una mujer de hoy en día, un empresaria, independiente, una mujer con actitud, poder y personalidad. Esa es la nueva cara de la mujer Privat.


 

 

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