Especial
lunes, 21 de julio del 2014

¿Qué es la moda low cost?

La nueva mentalidad de esta tendencia de la moda es rebajar los costos para poder vender más barato sin deteriorar la calidad.

Como su nombre bien lo dice, la moda low cost significa una moda a bajo coste, al alcance de la mayoría de las personas. Este tipo de moda se caracteriza por inspirarse casi copiando las tendencias de las grandes casas de la moda como Chanel, Gucci, entre otras.

Adaptan las tendencias presentadas en las diferentes pasarelas de una moda que sean más digeribles y accesibles al grueso de la población.

Moda para todos los bolsillos, ese el lema de la moda low cost. Corriente que se está abriendo cada vez más espacio en nuestros corazones y en nuestra billtera.

Cabe destacar, que hubo un antes y un después de la colaboración entre H&M y Karl Lagerfeld en 2004. Además de ser uno de los pilares que contribuyeron a impulsar el fenómeno fast fashion, supuso el primer paso hacia un universo de colaboraciones entre creadores y moda low cost, hasta entonces impensable. Aquélla fue la primera vez que el lujo daba la mano a la gran distribución.

Desde aquella colaboración, las cadenas de moda a precio asequible dejaron de ser vistas como algo cutre para dar un salto al universo de la moda que se escribe con mayúsculas.

Estrategia low cost

La estrategia de ‘low cost’ tiene dos pilares fundamentales:

El primero, una orientación hacia el volumen, en vez de buscar el margen comercial; esto es una filosofía que abarca todos los aspectos: inversiones, marketing, ventas etcétera.

El segundo pilar, es que el canal de distribución desde fábrica al consumidor sea el más pequeño posible, de tal manera que se eliminen al máximo los márgenes de la cadena de distribución.

Todo se puede reducir y todo se puede minimizar; la nueva mentalidad del ‘low cost’ es estar haciéndose siempre la misma pregunta: ¿Cómo consigo rebajar mis costos para poder vender más barato, sin deteriorar la calidad?


La moda low cost en los grandes de la distribución

La marca Zara, parte del grupo español Inditex que también posee a Bershka y Pull & Bear, es el gran ejemplo de este auge de la moda low cost, a pesar que hay diferentes marcas que comenzaron con esto mucho antes, como Benetton por ejemplo.

Mucha gente llama a este fenómeno la “democratización de la moda”, ya que las tendencias más recientes, antes solo para los adinerados, tienen más probabilidades de ser adquiridas por personas de todos los sectores socioeconómicos.

Pero Zara no es el único, en otros países también existen firmas de ropa nacionales asequibles, quizás menos conocidas, pero igual de apetecibles. Te descubrimos los nombres de las mejores marcas «low cost» de otros países.

La española Zara es tan conocida, que incluso se usa como punto de referencia para definir a las otras firmas de «low cost» menos conocidas. Por ejemplo, cuando se introdujo la firma nipona Uniqlo en EEUU, la prensa se refería a ella como «el Zara japonés».

Hoy en día existen tiendas Uniqlo en muchas capitales, incluidas París y Londres, pero también en la isla tailandesa de Koh Samui.

Uniqlo, que es la principal marca del conglomerado nipón Fast Retailing, emplea a cerca de 53.000 personas y cuenta con 1.200 tiendas por todo el mundo, aunque la mayoría se encuentran en Japón.


Con sus colecciones de moda low-cost, la marca japonesa Uniqlo, en plena estrategia de crecimiento y globalización, tiene un objetivo claro: desbancar a la española Zara como la número uno del mundo.

La ropa de Uniqlo está diseñada para todo el mundo sea cual sea su tamaño, su edad o su género. Tenemos prendas para todo el mundo. Incluyendo bebés y niños. El lema y concepto de la marca, que se puede leer por todas partes en su cuartel general y sus tiendas, es «Lifewear».

Los franceses y los ingleses se vuelven locos por sus básicos de buena calidad, y entre sus éxitos de ventas están sus jerséis de cachemir en infinitos colores y sus finísimos chalecos de plumas, para ellos y para ellas. Como novedad, acaban de lanzar una colección cápsula con el icono de estilo francés, Inés de la Fressange.

Pero por mucho que los parisinos se hayan alegrado de la apertura de la tienda de Uniqlo en su ciudad, ellos ya tenían firmas «low cost» propias.

Hace unos años estaban de moda para las adolescentes, marcas como Kookaï o Morgan, pero existe una firma que logra sacar de apuros a más de una, cuando necesitan algún básico barato. Se llama Monoprix y es comparable a Hipercor. Camisetas desde 7€ para bebés o pantalones estilo pijama para ellas desde 34€.

Por eso las firmas como Abercrombie & Fitch, Hollister o American Eagle Outfitters triunfan en suelo norteamericano, no solo entre los norteamericanos, sino también entre los turistas. Y para básicos, las reconocidas firmas Gap y Old Navy (del mismo grupo), cuyo director general Mickey Drexler fue fichado por la mítica J.Crew.

Entre las firmas estadounidenses que mejor interpretan las tendencias del momento está Forever 21. Las buenas noticias es que casi todas estas marcas se pueden comprar online, así que ya no hace falta gastar dinero en billetes de avión, solo en gastos de envío.


La moda llega a los supermercados

Lo de comprar en hipermercados es un clásico europeo. Y si no, que se lo digan a los ingleses, incondicionales de sus almacenes Marks & Spencers o como los llaman ellos «M&S».

Cuando no tenían fácil acceso a las norteamericanas Victoria’s Secret y Pink, las inglesas compraban la ropa interior aquí. Y no, no lo confunden con «H&M», porque esa firma la conocen como «Hennes» el diminutivo de «Hennes & Mauritz » el nombre completo de la marca.

Pero si lo que buscan son tendencias, entonces hay que mirar en otro lugar. Los italianos lo intentaron en su día con Miss Sixty y Energie por ejemplo, pero claro, el estilo italiano es demasiado marcado y no siempre se traslada bien a otras nacionalidades, que no entienden la sobredosis de brillantina y el exceso de lycra.

En cambio, Custo, firma textil catalana, y Lidl, cadena discount alemana, se aliaron para lanzar una colección de moda, bajo la marca Growing, que se pondrá a la venta en la firma de supermercados. Se trata de una acción comercial de una semana con una línea de moda específica, que ha recuperado la marca que Custo utilizó en otro tiempo para sus prendas infantiles.

De esta forma, un retailer de prestigio internacional “democratiza” su producción y accede al segmento low cost, representado en este caso por Lidl.

Los que sí han sabido hacerlo mejor que nadie son los nortamericanos, los reyes de la moda comercial. Y es que tienen la suerte que el estilo de vida «made in USA» guste también en los demás países. No les hace falta adaptarse a otros mercados, los otros mercados son los que se adaptan a ellos y adoptan su look.


Celebrities y el low cost

Solo basta mencionar a dos figuras representativas que lucieron este tipo de moda de reconocidas marcas como Zara y H&M, causando gran furor entre los millones de seguidores de estas firmas internacionales.

Kate Middleton
La esposa del príncipe William no dudo en usar un hermoso vestido Zara días después de su boda real.  Días más tarde la vimos con otro vestido de la marca low cost líder en el mercado, esta vez en un evento mucho más formal. Ya se imaginaran como volaron los ejemplares de ese modelo a los días de ser vista con ellos.

Natalie Portman
Otra actriz que no ha tenido miedo de llevar moda low cost a alfombras rojas es la ganadora del Oscar Natalie Portman. Ella llevó un vestido de la marca H&M de encaje color hueso. Otras celebrities fueron vistas con el mismo modelo, una de ellas, Kourtney Kardashian.

Actualmente, los consumidores se han vuelto más exigentes en cuanto a la relación calidad-precio gracias a la tecnología que tienen en sus manos, además, es evidente que en estos momentos hay mucha competencia, y eso tira a la baja los precios. Pero además hay una orientación del consumidor hacia marcas que sean un símbolo de alta calidad y bajo precio.

Las marcas que se posicionen como líderes en el ‘low cost’ de calidad tienen un gran mercado por delante, porque los hábitos del consumidor están cambiando y uno no puede mantenerse estático, por mucha cuota de mercado que posea o por reputada que sea su imagen corporativa.

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