Especialista
miércoles, 4 de mayo del 2016

¿Cómo ven los brasileños al retail peruano?

Marcos Gouvêa de Souza 3 bn

Por Marcos Gouvêa de Souza, director general de GS&MD.

La población de Perú, 30,4 millones de habitantes, representa el 15% de la población brasileña. La edad promedio en este país, una de las más bajas del mundo, es de 27,3 años y está por debajo de la edad promedio brasileña y mundial, que ronda los 30 años.

En la capital, Lima, vive un tercio de la población del país y el PBI, en el concepto Paridad de Poder de Compra (PPP), representa un 12% del mismo indicador de Brasil.

El PBI per cápita en valor absoluto es de US$ 6541, que representa un 57,5% del mismo índice en Brasil. Perú es un país joven, con una baja tasa de desempleo del 6,5% y un índice de concentración urbana de 79%, que está viviendo su período de bonus demográfico.

Es un país económicamente más pobre que Brasil, sin embargo, en los últimos tres años el comercio minorista ha crecido en promedio un 5%, mientras que la economía, medida por el crecimiento del PBI, tuvo una evolución promedio del 3,8%.

En ese sentido, el comercio minorista chileno descubrió el potencial de Perú antes que otros países y adquirió algunos de los principales operadores locales a través de Cencosud, Falabella y otros, llevando para allí sus marcas y conceptos, como Saga Falabella, Tottus, Sodimac, Viajes Falabella, banco y seguros, compitiendo con grupos locales como Plaza Vea y otros.

Es un comercio minorista que aún está poco concentrado, pues los cinco mayores supermercados poseen una participación total de solamente un 10,4% del total del mercado (en Brasil ronda el 44%) lo que redunda en un nivel de competitividad mucho menor que el existente en Brasil.

El país está en vísperas de elecciones presidenciales, ya en su segundo turno, con dos candidatos con plataformas que se aproximan en sus propuestas económicas, a pesar de tener visiones bien distintas sobre la forma de implementación, pero que señalan la continuidad del ciclo de expansión.

El crecimiento económico de los últimos años fue perjudicado por la reducción de los precios globales de los commodities que son el principal rubro de exportación del país.

No obstante, existe un consenso generalizado de que el país continuará creciendo económicamente por encima del promedio latinoamericano y que el consumo y el comercio minorista continuarán empujando el crecimiento, confirmando el potencial de evolución de negocios en el área que ha merecido nuevas inversiones en la expansión de las redes de tiendas, centros comerciales y franquicias.

Ese potencial ha atraído a las principales marcas globales en todas las áreas de comercio minorista y prácticamente todas las marcas norteamericanas de los sectores de vestuario, calzados, artículos para el hogar y food service están presentes en el país a través de franquicias y licencias operadas directamente o por grupos locales o chilenos.

De Brasil, están presentes solo algunas marcas en el área de franquicias como Carmen Steffens, Azaleia, Puket y Melissa, además de Natura, con ventas directas y Smart Fit, en el área de gimnasios. Boticário estuvo presente en el pasado y por problemas con el franquiciado dejó el país.

Llama la atención que, en áreas donde Brasil es particularmente fuerte como el café, la carne de pollo y carne vacuna, marcas brasileñas no estén presentes, dejando espacio para otras redes como la colombiana Juan Valdez y la norteamericana Starbucks que operan una red de cafeterías.

Las marcas peruanas se han mostrado particularmente fuertes en el área de alimentación, especialmente en los restaurantes especializados en frutos del mar, siendo algunos de ellos operados en Brasil, además de la red peruana de franquicias de cosméticos Belcorp.

El capítulo de los restaurantes peruanos se ha tornado un elemento aparte en la moderna gastronomía mundial, siendo reconocido Astrid y Gaston, exportada para otros países, además de La Mar y la red más popular Tanta. Las marcas se volvieron íconos en todo lo que se refiere a innovación, calidad y nivel de servicios.

El modelo chileno de comercio minorista, apoyado fuertemente en ventas a través de tarjetas de crédito, está implantado en Perú y se repite allí, en buena parte, el escenario vivido en Chile donde las redes minoristas dominan el negocio de tarjetas y el modelo está fuertemente apoyado en menores márgenes comerciales y elevados márgenes en la financiación a los consumidores.

Con una inflación en torno de 3,6% al año, la financiación de productos tiene tasas de interés superiores al 70%, permitiendo que los minoristas tengan gran rentabilidad en esas financiaciones, modelo que ocurrió en el pasado en Brasil cuando el principal operador de crédito en el comercio minorista era el propio comercio.

Perú es uno de esos países que deberían estar en el radar de los productores de bienes de consumo de Brasil, de las marcas, de las empresas de servicios y de los minoristas y, principalmente, de las redes de franquicias, por el potencial de crecimiento, la economía abierta y menos competitiva y por la emergencia de una nueva mentalidad de los empresarios brasileños en búsqueda de oportunidades en mercados externos.

Los tiempos son otros y el pasado reciente, en el consumo y en el mercado minorista, no volverá a ser el mismo. Al menos por un buen tiempo. Ya es hora de pensar diferente.

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