Especialista
lunes, 20 de abril del 2020

Decisiones que aporten valor a nuestras empresas

Gabriel-Farias

Por Gabriel Farias Iribarren, especialista en aprovisionamiento de ropa en América del Sur, Europa y Asia.

Las cancelaciones actuales en combinación con la recesión global futura tendrán un enorme costo para las fábricas y los proveedores.

Estos perjuicios económicos deberán ser absorbidos por estas mismas empresas y aquellas que no puedan hacerlo irán inevitablemente a la quiebra.

Se generará una obligada restructuración del tejido fabril en cada uno de los orígenes.

Ante esta futura coyuntura y con el fin de gestionarla eficientemente, deberemos analizar y conocer en profundidad a todos y cada uno de nuestros proveedores y su capacidad operativa y financiera para evitar ser afectados.

Son objetivos de nuestra gestión actual, restablecer una comunicación fluida con los proveedores y seleccionar a aquellos con los cuales construir sólidas sociedades estratégicas futuras.

No obstante esta situación empresarial, los mayores perjudicados son los propios trabajadores que han perdido su sustento diario, posiblemente su trabajo para siempre y como gran parte del mundo, también verán afectada su propia salud y la de sus seres queridos.

Es momento de escuchar a nuestros principales proveedores, aquellos con los que venimos trabajando codo a codo, dialogar y entender que necesitan, preguntarles cómo podemos colaborar para que sigan operando y hacerles conocer nuestra posición real y nuestras necesidades.

El objetivo es seguir creando valor y que ambas partes salgan lo menos perjudicadas posible. Tenemos la obligación de estar cerca, no podemos alejarnos en estos momentos.

Actualmente, no sabemos el impacto real y preciso que producirá la pandemia sobre la salud de los ciudadanos de estos países manufactureros.

Conociendo sus recursos e infraestructura sanitaria, pienso que puede ser mayúsculo e incluso trágico en la mayoría de los casos.

Aquí el punto sigue siendo mantener una comunicación fluida, sincera y sustancial con nuestros proveedores y agentes, con las autoridades y demás personas de confianza que tengamos sobre el terreno.

El objetivo es evaluar la situación día a día, considerar el escenario futuro y colaborar en lo que podamos en el presente para aliviar esta extrema situación. Toda ayuda por nuestra parte será bien recibida y generará una sustancial diferencia.

Una vez pasada la crisis, seguramente veremos una disminución de la capacidad productiva y de los niveles de calidad en el producto.

Serán muy importante nuestros controles y en igual o mayor medida, nuestro soporte continuado para visualizar los problemas e ir en busca de las soluciones en forma mancomunada con nuestros socios en origen.

Debemos mantener esta estrategia por un tiempo prudencial, al menos hasta que nuestros proveedores estén completamente recuperados.

Es un hecho que el mundo post crisis del Coronavirus-COVID19 será muy diferente a nuestro presente.

Si dentro de ese nuevo mundo, se producen los cambios esperados en las pautas de compra de un nobel consumidor post pandemia, seguramente el viejo modelo de oferta encontrará su final y será completamente reemplazado por el más efectivo y actualizado modelo de demanda.

Si al punto anterior le adicionamos un importante aumento de incertidumbre, causada por posibles nuevos brotes de COVID19 antes de que la vacuna esté disponible, a la hora de planificar una compra que será demasiado anticipada para una situación de estas características, la necesidad de producir en cercanía será la solución.

Esta última necesidad estratégica posibilitará un viaje de ida y sin retorno a la tan esperada y definitiva neo-relocalización de la industria de la moda. 

Espero que este artículo nos sirva de guía en nuestro camino hacia el nuevo mundo de la moda.

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