Especialista
jueves, 13 de febrero del 2014

"El mayor riesgo es no tomar riesgos"

Por Eloy Ybañez de Pool Madrid.

* Especialista en estrategia de comunicación durante 18 años, en las principales agencias de publicidad como JWT o BBDO Madrid donde ha sido director general. Desde 2012, en Pool CP, como Director General, responsable de account planning, producto creativo y división especializada en Marketing de Restauración Organizada.

 

En general, tendemos más a arriesgar muchos dólares para ganar algunos centavos, que a arriesgar unos pocos centavos, con la posibilidad de ganar muchos dólares. Por ello apostamos más por mercados maduros que por la innovación.

Es cierto que en las películas del “Far West”, a los pioneros les arrancaban la cabellera los pieles rojas. Pero… ¿qué pasa con los que se quedan atrás, con los que nunca emprenden la aventura de los nuevos territorios? ¿Cuál es el mayor riesgo? ¿Abrir nuevos caminos o no salirse de los caminos trillados?

En el mundo en el que vivimos, y de forma muy especial en el mundo del Marketing, el mayor riesgo es no tomar riesgos. Quedarse dónde uno está es -por definición- quedarse atrás. Porque el mundo sí se mueve y lo hace a velocidades que a veces dan vértigo.

De eso creo que va el riesgo, de atreverse a gestionar un mundo en cambio, un mundo en ebullición.  Como la metáfora popular de la rana: Si la metes en agua hirviendo, la rana  salta. Pero si le calientas poco a poco el agua, la rana muere.

Otro ejemplo, este de Nassim Nicholas Taleb,: el pavo de Acción de Gracias se pasa toda su vida agradecido a la mano que lo alimenta cada día, hasta… la víspera del día de Acción de Gracias.

Lo que hoy es nuestra mayor fortaleza, será sin duda mañana nuestra prisión. Evitarlo tiene riesgos. No hacerlo, tiene más.

En Marketing, desde mi punto de vista, los dos mayores pecados que podemos cometer hoy son: el primero, no estar dispuestos a aprender algo nuevo cada día y el segundo, no probar, probar y probar.

Decía  David C. Drummond, vicepresidente mundial de Google, en una reciente visita a Madrid, que los europeos estamos tan obsesionados con garantizar el éxito,  que cuando nos lanzamos ya es tarde. El fracaso nos aterra, porque lo vivimos como un estigma, no como un aprendizaje.

Por el contrario, la cultura norteamericana de los negocios ve ese fracaso como signo de espíritu emprendedor y como experiencia.

Cada día nacen nuevos retos, nuevas oportunidades y nuevas herramientas. Muchas de las cosas que ayer parecían futurología ya están aquí. Y funcionan.

Y el conocimiento está al alcance de nuestro ordenador, de nuestras tablets y de nuestros smartphones. Podemos adquirir en horas, en días,  conocimientos y experiencia que hace unos años eran inimaginables.

Y sobre todo podemos probar, probar y probar. Probar mucho, probar muy rápido y probar barato. Arriesguemos en ello, cada día,  los pocos centavos que nos permitirán ganar muchos dólares mañana.

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