Especialista
Martes, 20 de Marzo del 2018

El retail del futuro

Por Jorge Ponce Dawson, Holdings Board Director de Broadway Malyan.

 

¿DE DÓNDE VENIMOS?

El retail y las ciudades nacieron juntos, hace ya 10.000 años. La ciudad surgió como el escenario de acumulación e intercambio. A ese intercambio se lo llamó comercio, aunque ahora nos resulte más glamuroso y modernizante llamarlo “Retail”.

El retail evolucionó con las ciudades, en sincronía con la propia evolución de la economía y el desarrollo tecnológico. Así, los primeros mercados y bazares integrados en la ciudad fueron evolucionando hacia tipologías más sofisticadas como galerías acristaladas o tiendas departamentales. La popularización del coche privado a mediados del siglo XX dio lugar a una explosión de grandes tiendas y malls situados en el extrarradio. Sin darnos cuenta, el retail se sintió muy poderoso y se alejó del centro ciudad.

Por su parte, las ciudades continuaron su crecimiento imparable, hasta que llegamos a un momento de inflexión histórico en el año 2008. Ese año lo solemos recordar en Europa como el comienzo de una terrible crisis económica. Sin embargo, ese año se produjo otro acontecimiento de enorme trascendencia: la población urbana superó por primera vez en la historia de la Humanidad a la población rural. Nuestra especie terminó de abandonar el campo, y abrazó para siempre la ciudad como nuevo escenario natural.

EL FUTURO ES URBANO

Si entendemos que el retail y la ciudad son dos caras de una misma moneda, y aceptamos que el futuro de la humanidad es más y más urbano, podemos concluir que el retail tiene bastante futuro.

¿Cómo será ese futuro? Un modo de ayudarnos a imaginarlo es pensar en las tendencias que hoy se perciben en la evolución de las propias ciudades.

Las ciudades están cobrando tanta relevancia que se están haciendo más importantes que las propias naciones. De hecho, para el año 2025 se anticipa que las mayores 600 ciudades del planeta generarán el 60% del producto bruto global. La nueva economía del conocimiento basada en capital humano tiene en la ciudad a su locomotora: las ciudades se han convertido en los drivers de la economía.

Esta situación está generando gran competencia entre las principales ciudades por atraer talento y mejorar su capital humano. El modo de hacerlo es optimizar su oferta como lugar para vivir y trabajar, mejorando el espacio público y las infraestructuras. Esta mejora es a la vez ambiental y tecnológica, genera más zonas verdes e interacción entre los ciudadanos, dando lugar a las smart cities, donde los habitantes se comunican con los gestores municipales y con sus infraestructuras en tiempo real a través de un dispositivo ubicuo y universal como es el smartphone.

Por otra parte, el tendido de redes de sensores, la interpretación del big data y la hiperconexión del Internet of Things propician el surgimiento de modelos de economía colaborativa, donde los viejos esquemas basados en el espacio privado están siendo sustituidos por sistemas abiertos basados en el derecho de uso y el pago por tiempo.

La transformación y crecimiento de las ciudades está generando a su vez un renacimiento del pensamiento urbanístico, dando lugar a concepciones muy interesantes como el basado en TOCs (Transport Oriented Communities), que hacen del transporte público, la peatonalización y los usos mixtos, los 3 ejes de diseño para desarrollar ciudades más sostenibles y más humanas.

El sector del transporte también vive su propia revolución. Por un lado, encontramos el auge de los coches eléctricos y, por otro, la aparición inminente de los primeros coches autónomos. Estos últimos abrirán una oportunidad maravillosa para la mejora urbana, porque funcionarán como un transporte público. Los llamaremos cuando nos haga falta con nuestro teléfono móvil y pagaremos por minuto de uso. No habrá problemas de aparcamiento porque no tendrán necesidad de aparcar en el centro de las ciudades, y podremos reducir la superficie de calzadas a menos de la mitad porque lograremos desplazarnos con menos vehículos.




LA REVOLUCIÓN DEL RETAIL FÍSICO

El auge de Internet y las compras online está ya produciendo una transformación radical en el sector del retail físico, que se ve seriamente amenazado. Las grandes empresas están viviendo un proceso de fusión entre sí para intentar enfrentar el desafío de la venta online.

Puede que en el corto plazo sea una buena estrategia, pero si no hay una adaptación de fondo y una fusión real de los sistemas online-offline, los grandes grupos con enormes patrimonios de centros comerciales y cadenas de tiendas corren el riesgo se ser arrasados por los gigantes de la venta online, que a su vez avanzan en su estrategia de lograr presencia física. El tablero se está sacudiendo y habrá grandes noticias en el sector cada vez con más frecuencia.

Mientras en USA la lista de malls cerrados en el extrarradio no para de aumentar, en Europa el sector vive un intenso proceso de reformas para dotar a los centros comerciales de “experiencias”, y en base a ellas separar a la gente de las pantallas y hacerlos venir a los centros. Parte de ese proceso pasa por el retorno del Retail al centro ciudad y a los formatos de proximidad.

Pero sobre todo estamos en medio de una fiebre de reformas que busca mejorar la oferta gastronómica de los centros convirtiendo las propuestas de ocio y tiempo libre en las anclas principales del mix comercial, con más áreas exteriores y de terrazas; cediendo protagonismo a las tiendas y a su imagen, dándoles más altura y autonomía; potenciando el interiorismo como disciplina que nos permite crear escenarios sorprendentes y cambiantes; combinando el uso comercial con otros usos para incrementar sinergias y reducir desplazamientos; enfocando el branding de los centros a los intereses de los nuevos consumidores; haciendo una versión online del propio centro; usando el diseño más para emocionar que para resolver una necesidad funcional, y, finalmente, mezclando la oferta online y offline de modo que ya no se logre diferenciarlas.

LAS CIUDADES Y EL RETAIL EN 2050

Basado en esta lectura de las tendencias de transformación que hoy día viven las ciudades y el retail, os propongo a continuación hacer un viaje con la imaginación hasta el año 2050 e intentar anticipar cómo serán nuestras ciudades y el retail para entonces. No falta tanto, tan sólo algo más de 30 años.

El escenario que me imagino es el siguiente:

1) Revolución digital

Internet será una realidad totalizante. Compraremos todo por internet y las tiendas físicas se reconfigurarán como sitios para comprar por internet con descuentos especiales. La tienda será un lugar de performances y representaciones, como un gran teatro en el que interactuaremos con nuestros propios dispositivos, al tiempo que nos relacionaremos y de paso compraremos. La tienda no será estática, ya no será un almacén de objetos, sino una pantalla en la que podremos meternos y jugar.

2) Revolución de las energías

El 100% de energía será renovable y prácticamente gratuita, basada en un sistema de generación distribuida. Cada edificio actuará como una central de generación conectado en red con el resto de edificios.

3) Revolución del transporte y la logística

Mediante el internet de las cosas, todos los medios de transporte serán no tripulados y manejables a través de internet. Un sistema centralizado de dispositivos aéreos y rodados de transporte trasladarán personas y cosas sin necesidad de aeropuertos ni estaciones. Las antiguas calles rodadas de las ciudades serán reconvertidas en parques y jardines.

4) Economía colaborativa

El modelo capitalista primitivo basado en la propiedad privada y de acumulación de objetos dará lugar a un modelo de nuevo capitalismo basado en el derecho de uso y una economía colaborativa. Las grandes cadenas de distribución ya no nos venderán objetos, sino que nos darán acceso a ellos mediante alquiler o leasing y pago por tiempo.

5) Conciencia ecológica / fin del consumismo

Mediante una fiscalidad verde, se premiarán las conductas sostenibles y se castigarán duramente las contaminantes hasta erradicarlas. Cada persona tendrá un carnet por puntos de comportamiento ecológico. Si pierde los puntos, tendrá que ir a plantar árboles como trabajo social durante un tiempo 🙂 Se abandonará el consumismo por ser una conducta premoderna que impide el florecimiento humano y nos somete a una ansiedad enloquecida de acumulación de posesiones inútiles y estatus innecesarios.

6) Centros comerciales del futuro

Los centros comerciales desaparecerán del mundo físico, limitándose a internet. En su lugar, los grandes desarrollos del futuro serán grandes parques de actividades sociales e interacción para el tiempo libre. En esos parques podremos hacer compras por internet a precios especiales y accediendo a promociones a través de nuestros propios dispositivos. No usaremos dinero físico, sino solo una tarjeta de crédito individual que será a su vez nuestra identificación fiscal única, y que se nos entregará desde el nacimiento. Existirá la opción de insertarse el chip de la tarjeta en nuestra muñeca. Con ese chip estaremos siempre localizados dentro de un hipermapa de big data global. A través de él interactuaremos con personas, lugares y cosas, firmaremos contratos o compraremos un café acercando nuestra mano a un lector.

7) Reducción de jornada / renta mínima

El auge tecnológico reducirá la necesidad de trabajo humano, aumentándose considerablemente el tiempo libre. Se invertirán los términos: la semana laboral será de dos días y el fin de semana de 5. Todos dispondremos de una renta mínima como complemento de ingreso. Las actividades para el tiempo libre serán nuestra gran ocupación semanal. La industria del entretenimiento será la principal actividad económica de la humanidad del futuro.

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