Especialista
lunes, 15 de junio del 2015

“Si me das un trato de segunda, no me pidas un comportamiento de primera”

Por Javier Lauz, Director de la Consultora Servicios y Dilemas. Fundador del Dpto. de Servicio al Cliente Supermercados Wong.

Casi todos pensarán que esta es una nota sólo para quienes prestan servicio en algún establecimiento, pero no es así. También debe incluir, por un estricto sentido de justicia, a los clientes.

Como la vida misma, estamos expuestos a diversos estímulos en cualquier conversación o plataforma de comunicación y reaccionamos de diversas formas. Parece fácil entenderlo, pero no es así para muchos.

Al concluir de leer este post, te podrás dar cuenta que al saludar a un empleado o cliente, puedes generar una respuesta positiva y agradable que a más de uno podrá sorprender.

Las interrogantes serían: ¿Qué harías si alguien te saluda al iniciar una conversación?, ¿Qué dirías?, ¿Tu postura corporal cambia o no?, ¿Das lo mejor de ti en ese primer minuto?

Interesantes preguntas que sólo contribuyen a darnos cuenta lo relevante que puede ser la primera impresión cuando iniciamos una compra o brindamos un servicio.

Si tu rol en este momento es ser cliente o empleado, quizás le podrías dar importancia a la forma en que entregas el dinero. ¿Cómo debe ser? ¿Quizás en la mano? Intenta.

Recuerdo que hace muchos años estuve en una tienda por departamento y me probé unos pantalones. Cuando acepté la compra me dijeron que los deje para hacerle unos arreglos y que luego lo dejarían en el hotel.

Recuerdo perfectamente que mi respuesta fue negativa. ¿Porque? Por una sencilla razón. Todo este servicio adicional no era familiar para mi, por eso no lo entendía. Nunca olvidaré esta tienda.

Años después realicé un viaje y me percaté que necesitaba una camisa blanca para usar en una reunión y pregunté en donde podía comprar una. Me dieron varias alternativas, entre ellas la tienda de departamento que conocí de pequeño.

No dudé ni un minuto y corrí a experimentar nuevamente esa sensación. Lo interesante es que fui cordial y amable con los empleados de la tienda y ellos no me fallaron ni un minuto. Simplemente magia, sencillamente real. Espero ansiosamente que algún día lleguen al Perú.

Esta forma de acumular experiencias en diversos rubros es verdaderamente asombrosa y si tenemos una libreta, tratemos de anotarlo para llevarlo a cabo. Lo que si debemos tener claro es que no debemos exigir buen trato, si no lo brindamos. Y esto ya no es un dilema.

 

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