Estudio
jueves, 8 de agosto del 2013

¿Compras para aliviar las penas? Conoce más sobre las compras algunas veces ‘innecesarias’

Estudios sobre el tema.

Uno de los factores que con mayor frecuencia se encuentran presentes al tratar problemas económicos es la percepción de que en mayor o menor medida, se gasta usualmente de manera superflua e irracional.

Muchos son los que se refieren a los hábitos de compra mencionando que las compras se hacen «cuando estamos tristes» o cuando «estamos muy contentos o satisfechos». En un caso, se realiza la compra de un bien, usualmente innecesario, como una vía para mejorar el estado de ánimo; en caso opuesto, la compra sirve como un mecanismo de reforzamiento para el mismo estado positivo.

Pareciera que estas dos posiciones opuestas pudiesen ser contradictorias, pues «si ya me siento bien», se debería tener la necesidad de reforzar la situación emocional a través de una compra. Lo cierto es que -en algún momento- la mayoría de personas han estado en algun extremo.

La investigadora de la European School of Management and Technology, Francine Espinoza Petersen, presentó en 2012 un documento de investigación donde ofrecen una serie de conclusiones sobre este tema.

De acuerdo con Espinoza, los mecanismos que operan para llevar a las personas a incurrir en “indulgencia”, en nuestro gasto en ambos supuestos, son similares y están relacionados con la percepción de incertidumbre que esté presente en algún momento de la vida de una persona.

Cuando una persona se encuentra en un estado de ánimo negativo y ésta se asocia con una percepción de incertidumbre, por ejemplo, la perspectiva de que el futuro empeore o la potencial pérdida del empleo, son más proclives a gastar de manera indulgente e irracional (en compras no necesarias), que cuando el estado de ánimo negativo se deriva de una percepción de certidumbre (por ejemplo, el enojo que causa un problema con el mecánico o con un hijo que reprueba una materia o un problema conyugal de corto plazo).

Ello ocurre porque en el caso del estado de ánimo negativo bajo una percepción de incertidumbre, la satisfacción que provoca una compra no necesaria, sí tiene un impacto de mejoría en el estado de ánimo, aunque evidentemente es de corto plazo y genera efectos negativos de remordimiento en muchos casos a las horas o días de realizada la compra. La indulgencia de una compra que sabemos es innecesaria genera un efecto de satisfacción que mejora el ánimo de la persona.

Del otro lado, de acuerdo con el estudio, las compras que realizamos bajo un estado de ánimo favorable tienen un mecanismo similar pero inverso.

En el estudio se mostró que las personas que se encuentran en un estado positivo de ánimo, pero bajo una situación de incertidumbre, son menos proclives a realizar compras de indulgencia no necesarias. La explicación es que bajo un estado positivo, el remordimiento potencial de la compra puede afectar muy rápidamente el estado de ánimo positivo y “cancelarlo”, lo cual es valorado implícitamente por la persona y por ello se evita la compra.

Es más posible que se incurra en compras innecesarias y superfluas cuando el estado de ánimo favorable se sitúa bajo una perspectiva de certidumbre (asociada a la felicidad de algún tema concreto como un nuevo trabajo o nueva relación), porque en este caso la indulgencia tiene que ver con un mecanismo de refuerzo de autoestima que aumenta la sensación de bienestar (también en el corto plazo).

 

http://eleconomista.com.mx

 

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