Estudio
miércoles, 11 de marzo del 2015

El potencial de las marcas de lujo en el Perú

Louis Vuitton, Prada y Gucci, entre otras, buscan asentarse en el país.

Exclusivo, a veces único, de calidad y costoso. Estos son algunos de los ingredientes del lujo, una industria que siempre estuvo pero que despertó con la llegada de nuevos jugadores y que cada vez es menos esquiva para el consumidor peruano.

Gastar US$50.000 en trajes a la medida en la tienda Ermenegildo Zegna, US$3.500 en una pieza que incluya diamantes de Diamante Perú o unos aretes de perlas Mikimoto de la casa joyera Aldo & Co., ya no sorprende.

Lo que sí sorprende es que poco a poco son más personas las que pueden darse estos lujos, haciendo más apetitoso a este nicho.

El nivel socioeconómico (NSE) A/B se ha expandido y lo ha hecho de manera acelerada, comenta Christian Gonzales, gerente comercial de Arellano Marketing.

Hoy los segmentos A1, A2 y B1 representan el 11,8% de la población de Lima, es decir, poco más de un millón de personas, informa la consultora. Esto, sin duda, aporta a que el nicho que consume bienes de alta gama aumente.

Pequeños caprichos

“El consumo en los últimos años ha cambiado significativamente por la mejora de la economía, ahora hay más jóvenes con alto poder adquisitivo y mujeres que trabajan”, afirma Aldo Noriega, dueño de Aldo & Co.

Su compañía vende en promedio un reloj por día y ha colocado piezas que han superado el millón de dólares.

Para Gerardo Zela, gerente general de Diamante Perú, no solo hay más gente comprando sino que gastan más por transacción.

“Entre el 2007 y el 2013 los clientes gastaban de US$800 a US$2.000; ahora manejan presupuestos de US$2.500 a US$3.500 en la compra de diamantes, incluso gastan US$25.000 por pieza”, asevera.

Carlos del Solar, gerente general de Designers, coincide en que el ticket de compra ha aumentado y recuerda que cuando abrió la primera tienda de Ermenegildo Zegna, todos le dijeron que estaba loco.

“Esta tienda en su primer día vendió US$14.000 y hoy factura más de US$1,5 al año. Hay clientes que han llegado a desembolsar en una sola compra US$115.000 en trajes a medida”, acota.

Según Yarina Landa, gerenta general del Jockey Plaza, en los últimos 5 a 8 años el poder adquisitivo ha dado un salto. “Este es otro país y va a seguir cambiando en los próximos años”, asegura.

No es gratuito que la austriaca FreyWille haya decidido abrir su segunda boutique de la región en Lima.

En su tienda del Jockey Plaza venden anillos desde S/.4.500 y piezas con aplicaciones de diamantes de S/.38.000 a más, detalla Biviana Buitrago, gerenta del área internacional de la marca.

Por su parte, Eyes illusion, en el mismo centro comercial, exhibe gafas de Cartier de oro sólido valorizadas en S/.16.000. En el primer trimestre del año, los productos de lujo representaron el 37% de sus ventas y apuntan a llegar al 50% en tres años.

Brillante oferta

Aldo Noriega destaca que hablar de joyería no necesariamente implica lujo. “Dentro de las joyerías somos muy pocas las empresas que estamos en este nicho, no es el común denominador”, señala.

En efecto, en el Perú son menos de 10 los jugadores en el segmento de joyería, relojería y artículos de lujo, refiere el informe del suplemento Día_1 del diario El Comercio.

Además de Aldo & Co, destacan Casa Banchero, G&G Joyeros, Murguía, Diamante Perú, Plaza Vendome (del grupo ecuatoriano Eljuri) y las austriacas FreyWille y Swarovski.

Sin embargo, estas representan a unas 60 renombradas marcas (Riedel, Crepier, Bvlgari, Omega, Hublot, Dior, Zenith, MontBlanc, entre otras).

Solo Gucci, Breitling y TAG Heuer tienen tiendas exclusivas de relojería que son manejadas por G&G Joyeros.

Un mundo aparte es la categoría de prendas de vestir y accesorios. Aquí la oferta aún se puede contar con los dedos, pues existen alrededor de 11 marcas con boutiques. Esto incluye a las marcas que se encuentran en el límite del lujo como CH Carolina Herrera, Coach, Adolfo Domínguez y Max Mara, según Tomás Vega, director gerente del Grupo Yes.

Las compañías que representan a estas marcas en el país también son pocas. Entre estas destacan Designers (con Versace Collection, Moschino, Ermenegildo Zegna y Etro), el Grupo Yes (con Emporio Armani, Pal Zileri, Hugo Boss y Adolfo Domínguez) y el grupo panameño Fiore Internacional con Salvatore Ferragamo.

Se espera que en el corto plazo el número de marcas crezca a 16, pues Designers sumará tres (entre las que destacan Versace y Missioni), mientras que el Grupo Yes traerá las marca de vestidos de novia Rosa Clará.

De alto vuelo

Biviana Buitrago y Eduardo Herrera, gerente de Parque Arauco en el Perú, coinciden en que la evolución de la economía peruana ha generado, inevitablemente, el interés de marcas internacionales.

Se supo, por ejemplo, que marcas de alto vuelo como Louis Vuitton andan merodeando el mercado y que dos veces al año sus ejecutivos visitan Lima para ver la posibilidad de asentarse.

Pero esta no es la única: Gucci (que solo está en la capital con una boutique de relojes) también estaría negociando su ingreso con un grupo panameño y Prada también quiere entrar.

Mientras que otras que también podrían llegar son Dolce & Gabanna, Burberry, Omega y MontBlanc, detalla Ernesto Aramburú, director gerente de Inversiones y Asesorías Araval.

Asimismo, Yarina Landa sostiene que el aterrizaje de Louis Vuitton se podría concretar en los próximos años, dependiendo también de la velocidad en la penetración de las marcas de ‘fast fashion’ como Zara, H&M o Forever 21.

“Existe un gran potencial para el mercado de lujo, pero para ser una plaza más importante primero se tiene que albergar a marcas globales, que ya tenemos, y atraer a las ‘fast fashion’ que recién están en expansión para que luego exista en el consumidor la necesidad de diferenciarse y para que el lujo tenga un espacio mucho más relevante en la billetera de la gente”, precisa la ejecutiva.

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