Estudio
jueves, 20 de noviembre del 2014

El proceso de desarrollo de centros comerciales en el Perú

La competencia generada por el ingreso de los formatos modernos del retail a poblaciones pequeñas trae una serie de beneficios para los consumidores.

El proceso de desarrollo de centros comerciales en el Perú se inició con fuerza en 1997 con el Jockey Plaza. Pero fue a partir del 2002, con la inauguración del Mega Plaza, donde se inició un punto de inflexión para la construcción de negocios retail en zonas de Lima antes no consideradas y en provincias (2005).

Hoy, los desarrolladores de centros comerciales se han dado cuenta que las oportunidades de negocio se encuentran en todo el país, es cuestión de estudiar mercados y mencionar la oferta que uno quiere llevar.

Asimismo, el crecimiento de la economía, la incorporación de nuevas marcas de retailers y el aprendizaje obtenido en los últimos años sobre los requerimientos del mercado, han sido algunos de los factores claves para este fenómeno de crecimiento.

Los centros comerciales comenzaron en Lima debido a su tamaño y demografía. Posteriormente se expandieron a ciudades con poblaciones grandes que poseen alrededor de un millón de habitantes.


En este proceso de desarrollo se pudo conocer que la búsqueda de marcas y de vivir experiencias está  por encima de la variable del precio. Así, muchos desarrolladores ahora apuestan por invertir en poblaciones pequeñas de 250 mil habitantes porque son mercados que justifican la inversión.

El incremento de centros comerciales ha elevado los estándares de competencia de las bodegas, las cuales tienen la necesidad de reconvertirse para continuar siendo atractivas para los consumidores, quienes se benefician ante una mejora en el servicio. Sin embargo, esto no es lo único provechoso.

Otros beneficios del avance de los retail han sido la mejora de la calidad y variedad del servicio a la que los consumidores aspiran; la generación de empleo formal para jóvenes, los mismos que tienen la oportunidad de aprender y ganar experiencia laboral; la revalorización de las propiedades cercanas a los negocios; los tributos que cobran las Municipalidades y que beneficiarán a la comunidad, entre otros.

Cuando no hay competencia en el mercado hay tristes resultados. Por ejemplo, en la década de los 70 se cerró la importación de productos lo que trajo consigo  una gran ineficiencia de las empresas estatales porque estas no tenían con quien competir y no se preocupaban por mejorar sus servicios dado que de todas maneras iban a vender.


Por otro lado, cuando hay diversos ofertantes hay productos y servicios de mayor calidad debido a que todos se esfuerzan para ser mejores. Esto ocurre hoy en Arequipa, ciudad que cuenta con  seis centros comerciales y donde existe una mejora sustancial en la oferta.

Cuando Mega Plaza se creó en el 2002 en Lima Norte, para ser más específicos en Independencia, los alrededores eran una zona industrial y con mucha vivienda pequeña. Once años después, se puede apreciar mayores lugares de comercio, además de un aumento en la oferta de salud y educación. Asimismo, también se aprecia verticalidad en la zona y en distritos aledaños.

Pero este ejemplo de desarrollo no es el único. También podemos hablar de una ciudad como Trujillo que cuenta con un centro comercial que hasta hace algunos años tenía campos de cultivos en sus alrededores y donde ahora se observa comercio y viviendas. Hoy en día, no hay ciudad que pueda escapar de este proceso de cambio positivo para sus habitantes.

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