Estudio
lunes, 25 de agosto del 2014

Los flancos financieros y legales que tiene el Grupo Saieh

La actual crisis por la que atraviesa estalló a fines de marzo del año 2012.

Problemas de liquidez en sus negocios, una demanda ante la Corte de New York por la fusión CorpBanca-Itaú, otra de la Fiscalía Nacional Económica frente al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia contra SMU y una investigación penal por supuesta evasión de impuestos en el marco del “Caso Ripley”, son algunos de los problemas que enfrenta el empresario Álvaro Saieh.

Una serie de flancos financieros y legales tiene abiertos el grupo Saieh, en cada uno de sus negocios, que van desde importantes problemas de liquidez, una demanda ante la Corte de New York, otra de la Fiscalía Nacional Económica frente al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia y una investigación penal por evasión de impuestos en el marco del denominado “Caso Ripley”, y en vez de irse resolviendo los conflictos en los cuales está involucrado el grupo, la madeja pareciera irse enredando cada vez más.


El inicio de la crisis

La actual crisis por la que atraviesa el grupo Saieh, estalló a fines de marzo del año 2012, momento en que SMU publicó sus estados de resultados de 2011.

Las pérdidas arrojadas eran superiores a los $74.000 millones, unos US$142 millones de la ocasión, y entre las razones que se entregaron al mercado fue la adquisición de empresas deterioradas como Supermercados del Sur, cosa que en el momento provocó la molestia y fuertes discusiones con  Raúl Sotomayor, socio del fondo de inversión Southern Cross, dueño de la cadena con que se fusionó el retailer, y director de SMU.

Más adelante, salieron a la luz las triangulaciones que llevó a cabo el conglomerado, el que recurrió a sus entonces compañías de seguros que controlaba, CorpVida y CorpSeguros, las que aportaron al crecimiento de SMU, comprando cuotas de otros FIP ligados al empresario Álvaro Saieh.

Algunas de estas operaciones fueron cuestionadas por la Superintendencia de Valores y Seguros, entidad que en un oficio del 29 de septiembre de 2011 dijo que las inversiones de CorpVida en los Fondos de Inversión Privado Alpha y Alpha II debían ser considerados como una operación entre partes relacionadas dado que ambos fondos participan en SMU.

Por eso, trascendió que Saieh tuvo que desprenderse de sus filiales aseguradores, vendiéndolas a Inversiones La Construcción, donde este último holding impuso duras condiciones tales como que el empresario garantizara cierto precio por las inversiones que las firmas tienen en SMU por medio de tres FIP.


SMU por partida doble

En tanto, SMU continúa profundizando su crisis a pesar de la cuestionada inyección de capital por US$600 millones y sus deudas con la banca siguen aumentando, puntos que llevaron a Banco Bice a no aceptar una reprogramación de pagos luego el retailer no pudiera cancelar US$70 millones el pasado 30 de julio –el resto de los acreedores le dieron un nuevo plazo hasta el 2 de septiembre próximo-, de los cuales US$2,8 millones correspondían a la entidad del grupo Matte.

En todo caso, los acreedores de SMU no estarían contentos, dado que por ejemplo miran con sorpresa que Saieh no haya podido cancelar la cuota el 30 de julio pasado,  pero sí entregó una importante donación a la Universidad de Chicago para refaccionar un edificio del campus, y mantener un avión avaluado en varios millones de dólares, además de otros activos personales.

En esa línea, el conglomerado explicó que el pago de ambas cuotas del crédito repactado, al igual que sus montos, fueron acordados considerando que al 30 de julio de este año habría ya vendido el control de la propiedad de su filial ferretera Construmart, cosa que no ha ocurrido a la fecha y que demuestra la poca liquidez con que cuenta SMU.

El proceso de enajenación de estos activos ferreteros sigue en pie –liderado por BTG Pactual y por el gerente general de la cadena, Guillermo Elgueta-, y existirían al menos tres interesados en ellos.

¿Pero por qué no se ha cerrado la venta? Saieh no habría aceptado ninguna de las ofertas que le han llegado por Construmart –por montos no superiores a los US$70 millones-, ya que estarían bajo sus expectativas –de entre US$120 millones y US$140 millones- al igual que lo que ha sucedido en la enajenación de su 40% de propiedad en Montserrat.


Otro de los procesos que afecta a SMU es el requerimiento en su contra que la FNE presentó en su contra, acusando a la cadena de incumplir condiciones establecidas por el TDLC en diciembre de 2012 y ratificadas por la Corte Suprema cuando se aprobó su fusión con SdS, a la cual había procedido sin consultar a los entes antimonopolios.

Según la FNE, SMU no cumplió tres de seis obligaciones dentro del plazo de 8 meses fijado en la resolución del TDLC –entre ellas, desprenderse de su 40% en Supermercados Montserrat-, por eso pidió que se le aplique una multa total de 4.000 UTA, casi US$ 3,7 millones.

Pero esta crisis de SMU, comenzó cuando a mediados del año pasado reconoció que el 40% de sus contratos de arriendo se contabilizaron incorrectamente, lo que elevó sus pasivos en US$150 millones, la dejó arrojando fuertes pérdidas período tras período, y la obligó a concretar una profunda reestructuración, formando el fantasma de la eventual quiebra. Esto, a su vez, salpicó a la filial financiera del grupo Saieh, CorpBanca, de la que incluso se temió pudiera caer en insolvencia y desestabilizar al sistema bancario.

De hecho, luego de esto, Fernando Barros renunció al directorio de SMU, donde representaba a Southern Cross, cuestionando duramente a través de una carta que las operaciones con partes relacionadas del retailer no se hicieron a precios de mercado, aludiendo a que habrían favorecido con distintos pagos por asesorías a una de las partes –a la familia Saieh- y perjudicarían el interés social de la empresa, por lo que debían ser revisadas profundamente incluso por las autoridades fiscalizadoras.

Barros reveló además que SMU debería introducir correcciones a la información financiera entregada a nivel público “incluyendo, particularmente, el reconocimiento de gastos y el impacto que ellos han tenido en los resultados del primer trimestre –de 2013- y que sólo se reconocieron en meses posteriores”.


Fusión CorpBanca-Itaú en entredicho

El mismo grupo Saieh, ha reconocido que CorpBanca tiene problemas de liquidez, lo que lo empujó a dar el vamos a su proceso de fusión con Itaú Unibanco.

Pero esta operación, ha estado llena de cuestionamientos, las que llevaron al grupo inversor estadounidense Cartica Management LLC a presentar una inédita demanda en Nueva York contra el banco chileno, su accionista controlador y su sociedad matriz, el 1 de abril de este año.

Cartica acusó en su demanda que Saieh cometió fraude en la orquestación y la ejecución de un acuerdo para vender CorpBanca a Itaú Unibanco, debido a que habría cometido la irregularidad para extraer una prima de control por su participación mayoritaria en la entidad, así como numerosos otros beneficios a corto y largo plazo que reciben él, sus allegados y sus empresas privadas en detrimento de los accionistas minoritarios.

De acuerdo a la demanda, en lugar de actuar en consonancia con sus declaraciones, los demandados habrían estado negociando, diseñando y asegurando activamente una transacción que le da el control de CorpBanca a Itaú Unibanco, a cambio de una rica variedad de valiosos beneficios a corto y largo plazo que los recibe solamente Saieh y ningún otro accionista, como es el caso de vender títulos de la entidad brasileña con derecho de recomprar más una línea de crédito con un bajo interés, fuera de los US$300 millones que obtuvo con la operación.

A esto se suma que el IFC, el brazo financiero del Banco Mundial, y accionista de CorpBanca, estaría negociando un pacto con Itaú por la fusión con CorpBanca a espaldas de Saieh.

El punto es que sin el apoyo de IFC la fusión fracasaría, ya que el pacto de accionista que tiene con Saieh le da poder de veto. Controla un poco más del 5% de CorpBanca y si lo decidiera, con su oposición puede frenar la operación.


Como imputados en Caso Ripley

A solicitud del fiscal Carlos Gajardo, de la sede Metropolitana Oriente, Saieh y sus hijos –Jorge Andrés y María Catalina– tuvieron que declarar ante la Brigada de Delitos Económicos de la PDI, en calidad de imputados, por supuestas elusiones tributarias en el proceso de compra y venta del 20% de Ripley, transacciones que fueron realizadas entre los años 2009 y 2010. Ello en el marco de la investigación que lleva adelante el Servicio de Impuestos Internos a Marcelo y Alberto Calderón,  también por evasión tributaria.

Las sospechas del SII se remontan al 6 de mayo del 2009, fecha en que se hizo público un contrato de compraventa entre Inversiones Bujorico –de Marcelo Calderón– y el fondo de inversión privado RCC, de Saieh, para el traspaso de 387 millones de acciones de Ripley.

En ese contrato, Saieh se comprometió a pagar $250 por acción a más tardar en noviembre de 2009. Ello aun cuando el valor del papel de Ripley en bolsa para esa fecha estaba en $355, un 40% más alto que el precio de compraventa estipulado por el contrato.

Lo que llamó especialmente la atención del SII fueron las operaciones adicionales que realizó Saieh al interior de su grupo con los papeles de Ripley. Su participación habría quedado distribuida de la siguiente forma: CorpVida (5%), Corpseguros (5%), FIP RCC (5%), Inversiones Heracles Ltda. (3,05%) y el FIP Omega (1,95%).

Al menos tres de las “reventas” realizadas al interior del mismo holding se hicieron el mismo día en que fueron adquiridos originalmente los papeles del retailer, y fueron vendidas a las empresas relacionadas al valor mercado de los títulos. Según el SII, estas operaciones habrían generado un mayor valor de $63.500 millones. Además, estas compras y ventas del 20% de Ripley, habrían dado a Saieh unos US$300 millones.

Copesa vale la mitad

Asimismo, el empresario Alberto Kassis habría puesto en venta sus acciones en Copesa, las cuales corresponden al 16,6% del grupo de medios de comunicación de Saieh. Valoró en US$17 millones sus papeles, pero en el mercado asegurarían que valen sólo la mitad.

De hecho, uno de los interesados en adquirirlas ofrecería hasta US$7 millones. Cabe recordar que, a raíz de la crisis financiera del grupo Saieh, Copesa abortó en 2013 su proyecto de 3TV, y ha tenido que reestructurar su holding.

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