El 1 de julio de 2025 marcó el fin de un acuerdo histórico, con la culminación del pacto de accionistas que rigió a Falabella durante 22 años. Días antes, en un encuentro organizado por el estudio Carey, en su calidad de administradores del acuerdo, sus integrantes se reunieron en un ambiente de cordialidad, destacando los aportes que este instrumento brindó al desarrollo y crecimiento del gigante del retail por más de dos décadas.
No obstante, bajo esa aparente armonía persisten tensiones no resueltas. Las diferencias entre las distintas ramas familiares siguen latentes, especialmente en torno a la visión estratégica de la compañía. Dichos roces alcanzaron su punto crítico en la junta de accionistas de 2023, cuando la mayoría del directorio decidió reemplazar a Carlo Solari Donaggio en la presidencia por Enrique Ostalé, un ejecutivo de reconocida trayectoria en el comercio, pero ajeno a las familias fundadoras.
Presión financiera quebró al directorio
El pacto de accionistas de Falabella estuvo conformado históricamente por siete sociedades familiares clave: Amalfi, Auguri, Bethia, Corso, Dersa, HCQ y San Vitto. Este acuerdo, que al momento de su expiración controlaba el 66% de la compañía, funcionó durante años sin mayores conflictos. En 2018, la firma alcanzó una capitalización bursátil récord de US$ 26 mil millones, la más alta registrada en Chile.
Sin embargo, una serie de eventos condujo a una profunda crisis que hizo perder a la compañía el 75% de su valor bursátil. Tras el estallido social de 2019, varias tiendas de Falabella fueron incendiadas, marcando un inicio turbulento para el período que seguiría. En marzo de 2020, la pandemia forzó el cierre de locales, multiplicando la demanda online varias veces.
Luego, surgieron severos problemas logísticos y de entrega de productos, contrastando con la agilidad de competidores como Mercado Libre, cuyo core es el músculo online. Además, la empresa enfrentó un sobrestock y problemas de inventario al retroceder bruscamente la demanda. Esto ocurrió tras disiparse la liquidez generada por los retiros previsionales y ayudas estatales, lo que también trajo inflación.
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Este período extraordinario, marcado además por el alza de tasas de interés en el país sureño, resultó en un fuerte “apretón” para Falabella. La compañía experimentó un empeoramiento sin precedentes de sus resultados, perdiendo dinero durante cuatro trimestres consecutivos. Su valor en bolsa se desplomó a US$5.700 millones, un 75% menos que su peak, y perdió su grado de inversión.
Este difícil trance provocó una alta tensión en el directorio y entre los representantes del pacto controlador, quienes responsabilizaron a la gestión de Carlo Solari en la presidencia y Gastón Bottazzini como CEO corporativo. Se cuestionó su apuesta digital, la adquisición de Linio, y el cambio de la tradicional imagen verde de sus sitios online por el naranja, que luego tuvo que revertirse.
El directorio y el pacto se dividieron en dos bloques claros. Por un lado, la rama de Carlo Solari Donaggio, con el apoyo de los Karlezi Solari y los Cortés Solari, defendía la estrategia impulsada. Argumentaban que toda inversión digital demora en dar frutos y que el retail mundial avanzaba hacia allá.
Sus opositores, principalmente las familias Del Río y Cúneo Solari, sostenían que se había errado el camino. Finalmente, en la junta de accionistas de 2023, la rama Heller Solari (Bethia) apoyó el ingreso de Enrique Ostalé a la mesa. Con el respaldo de los directores del grupo Del Río, Paola Cúneo y el representante de las AFP, Ostalé fue nombrado presidente.
Respiro financiero en medio de diferencias persistentes
Actualmente, Falabella muestra señales claras de recuperación. En el primer semestre reportó utilidades por US$ 596 millones, un alza de 220% frente al mismo periodo del año anterior y superior a todo lo registrado en 2024. Además, su ratio de deuda financiera a EBITDA cayó a 1,9, muy por debajo del nivel de 8,6 alcanzado hace dos años, lo que refleja una posición financiera mucho más sólida.
La acción de Falabella ha vuelto a subir en el mercado, y su capitalización bursátil ha superado nuevamente los US$ 10 mil millones. Por supuesto, estos mejores números y el retorno de los dividendos han mejorado el ánimo de los accionistas. Sin embargo, las diferencias estratégicas entre los bloques que conformaban el pacto se mantienen vigentes.
Entre las familias dueñas, algunos sostienen que los resultados positivos se deben a un cambio en el ciclo económico, visible particularmente en la mejoría del banco, y a un estricto control de costos. Este control ha implicado una reducción considerable en la inversión tecnológica y logística. Otros, en privado, temen que se haya privilegiado el margen.
Estos últimos creen que se ha sacrificado la participación de mercado, perdiendo terreno significativo frente a la competencia de Mercado Libre. Consideran que actualmente se estaría “exprimiendo” el resultado sin una estrategia clara ni una visión de largo plazo para la compañía. Pese a los buenos números, a algunos accionistas estos resultados no los “encandilan”.
Argumentan que, si bien son positivos, no son exclusivos de Falabella, sino parte de una tendencia general que también muestran otros retailers como Ripley y Cencosud. Además, consideran que la contención de las inversiones no puede mantenerse indefinidamente. Ahora, sin el pacto, los grupos trazan sus estrategias para 2026.
Nuevo tablero: ¿Quiénes tienen voz y voto para 2026?
Sin el pacto de accionistas, los diversos grupos familiares y accionistas han comenzado a definir sus estrategias de cara a la próxima renovación del directorio. Esta renovación está programada por calendario para abril de 2026, y se presenta como un aspecto clave para el futuro de la compañía. Quienes logren asegurar 5 de los 9 cupos en la mesa, podrán nombrar al nuevo presidente.
Esta mayoría en el directorio les permitirá dirigir la mesa e incidir decisivamente en el rumbo estratégico de Falabella. Aunque aún quedan varios meses, diversos factores han acelerado el trazado de líneas estratégicas en algunas ramas familiares. Además, se han producido otros cambios relevantes en el accionariado de Falabella que reconfiguran el escenario.
Se estima que, aproximadamente, con el 8,5% del accionariado se puede acceder a un cupo de director en la mesa. Sin embargo, este porcentaje es variable y podría ser menor si concurren menos accionistas a la junta de abril de 2026. Los grupos que conformaban el pacto ahora, sin el acuerdo, poseen el 66,12% de las acciones de Falabella.
Estas son las posiciones clave y estrategias familiares
El bloque compuesto por los grupos Auguri (Karlezi Solari), Corso (Cortés Solari) y San Vitto (Solari Donaggio) ostenta un porcentaje significativo del accionariado de Falabella. Auguri posee el 12,73%, Corso el 11,56%, y San Vitto el 10,94%. Juntos, suman un 35,23%, lo que les asegura virtualmente cuatro cupos en el directorio de la empresa.
Actualmente, estos cupos están ocupados por María Cecilia Karlezi, Juan Carlos Cortés y Carlo Solari, quienes forman parte de este bloque. El cuarto cupo es de Germán Quiroga, un independiente extranjero, que fue apoyado por Carlo Solari en la última elección por su experiencia en comercio internacional. Aún está por definirse si este grupo mantendrá a Quiroga o buscará otro perfil para esta etapa.
Con cinco sillas restantes por definir, el grupo Liguria (Cúneo Solari) posee por sí mismo el 8,95% de las acciones. Este porcentaje le confiere los votos suficientes para mantener a Paola Cúneo como su representante en la mesa de Falabella. Paola ha sido la cara de esta familia en el directorio desde que el patriarca Juan Cúneo salió de él.
Adicionalmente, nuevos accionistas clave, las familias Müller y Fürst, emergen con fuerza en el panorama. Aunque las últimas cifras informadas indican que Müller sumaba el 5,5% y Fürst el 2,49%, cercanos a Falabella explican su influencia. Juntos, ya tienen el porcentaje suficiente para asegurar un director, solo entre ambos y sin necesitar votos de terceros.
Esta capacidad de Tomás Müller y su familia de seguir comprando acciones de Falabella es relevante, ya que Tomás Müller Benoit ya no tiene la obligación legal de informar estas adquisiciones. Esto se debe a que salió en abril del directorio de Mallplaza, por lo que no cumple los requisitos normativos. De hecho, se perfila como un candidato fuerte para la mesa de Falabella en la próxima elección.
Quedan tres sillas por distribuir, y los fondos de pensiones (AFPs) representan otro actor crucial. A cierre de 2024, poseían el 10,02% de las acciones de Falabella, aunque actualmente su participación es menor, en torno al 8%. El cupo de las AFPs en el directorio lo ocupa actualmente el independiente Andrés Roccatagliata, y las administradoras no estarían dispuestas a perder este espacio.
Por su parte, la rama de las familias Del Río suma un total del 14,56% en Falabella. Han consolidado acciones a través de Dersa, que ha comprado títulos que ya poseían sus sociedades Inversiones Austral e Inapesca, posteriormente disueltas. En noviembre, ocurrió lo mismo con la absorción de Inversiones Vitacura S.A., que tenía un 0,21% de la empresa.
Además, varios hermanos Del Río han estado adquiriendo acciones de Falabella individualmente. Por ejemplo, la sociedad DT Carrera SpA, vinculada a Felipe Del Río, adquirió el 0,05%, y DT D y D Spa, ligada a Juan Pablo Del Río, el 0,07% de Falabella en julio. Con casi un 15% propio, están “al filo” de no alcanzar a nominar a sus dos directores actuales.
Estos cargos los ocupan José Luis Del Río y Alfredo Moreno. Adicionalmente, la familia Del Río opera en dos bloques con participaciones accionarias distintas: uno liderado por José Luis y otro por Carolina, Felipe y Juan Pablo. Hay quienes sugieren que uno de los tres integrantes de este último bloque podría intentar ingresar al directorio en abril próximo.
Entre los miembros del expacto con participaciones menores, se encuentra Bethia, la rama de Carlos y Andrea Heller y su madre Liliana Solari, con el 5% de Falabella. Esta reducción se debe a sucesivas ventas para afrontar un alto endeudamiento por su inversión en Latam Airlines. Bethia fue el grupo que propuso a Enrique Ostalé en la elección anterior, cuando tenían cerca del 8%.
Este grupo, además, está en un proceso de división patrimonial entre Liliana, Carlos y Andrea. Por otro lado, Amalfi (Sergio Cardone) ostenta el 2,38% de Falabella y ya había salido de la mesa en 2023. Cardone también adquirió una parte de las acciones vendidas por Bethia en julio, sumando el 0,04%.
La gran incógnita es si Bethia y Cardone unirán fuerzas para lograr un director en la nueva configuración de la mesa. Todo está por verse en los próximos meses. No obstante, varios entendidos en el mercado sostienen que Sergio Cardone habría manifestado su intención de apoyar la continuidad de Alfredo Moreno en el directorio.
Alianzas y el dinamismo del futuro
Más allá de los porcentajes individuales, todos los grupos, tanto aquellos con votos suficientes para nominar directores como los que no, tienen la opción estratégica de buscar alianzas entre ellos. Estas alianzas les permitirían sumar los votos necesarios para asegurar una mayor representación en la mesa directiva de Falabella.
Además, todos los grupos pueden obtener el apoyo de los tradicionales accionistas minoritarios de Falabella, que incluyen al mundo retail y a otros accionistas históricos fuera del pacto. Este segmento representa un considerable 23,8% del total de Falabella, lo que lo convierte en un actor influyente para posibles alianzas.
El porcentaje de los accionistas que formaban parte del pacto asciende actualmente al 66,12% de las acciones de Falabella, según los registros oficiales. Cabe destacar que cualquiera de estos grupos podría seguir comprando acciones en el mercado para aumentar su influencia. Además, podrían aparecer nuevos inversionistas interesados en la compañía.
En suma, con solo ocho meses restantes para la crucial junta de accionistas, el tablero del directorio de Falabella es un escenario en constante cambio y reconfiguración. Un actor del mercado resume la situación en privado al afirmar: “Es un hecho que hay poder comprador sobre Falabella”, anticipando una intensa batalla por el control.












