El pasado 10 de febrero, Falabella concreto el cierre de una de sus tiendas ubicada en Lyon, Santiago de Chile. A esto se suma ahora el anuncio de cerrar dos locales adicionales situados en la calle Ahumada 242 y 366, en pleno centro de la capital chilena. Estos establecimientos están actualmente ofreciéndose en el mercado, según reportó el Diario Financiero.
En el siglo XIX, la calle Ahumada, situada en el corazón de Santiago, era conocida como “la calle Falabella”, donde la familia Falabella, junto con los Solari y los inmigrantes italianos, estableció las bases del imperio minorista que conquistaría Chile y América Latina. Sin embargo, el panorama ha experimentado un cambio drástico hoy en día, ya que las icónicas tiendas ubicadas en Ahumada 242 y Ahumada 366, que alguna vez fueron la cuna de esta saga comercial, se encuentran en venta desde diciembre.
Cabe precisar que luego de dar a conocer los resultados del tercer trimestre, el grupo Falabella anunció el inicio de un proceso de venta de activos, con tal de mejorar su posición financiera, incrementar el ahorro y hacer frente al nivel de deuda del retailer. Al deshacerse de estos “activos no esenciales”, la compañía espera recaudar entre US$800 millones y US$1.000 millones en un plazo de 12 a 15 meses.
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Empresarios asiáticos muestran su interés
En el caso de las tiendas ubicadas en Ahumada, que forman parte de los inicios de la historia de la compañía, Colliers está a cargo de la operación. Si bien no dieron detalles al Diario Financiero, habría numerosos interesados en adquirir ambas ubicaciones, de unos 1.700 m2 cada una.
Se conoció que varios empresarios asiáticos están mostrando un fuerte interés en establecer sus tiendas en una de las calles más concurridas de la capital chilena.
No hay plazo concreto para la venta, pero a Falabella le interesa tener cuanto antes más liquidez. Una de las opciones deslizadas por los interesados es que tales espacios se arrienden y luego sean vendidos con flujos de ingresos establecidos.
Algo similar podría ocurrir en la tienda de Lyon. Aunque no hay un mandato para que un corredor lidere la transacción, se estima que será una empresa de retail la que se quede con el edificio, el que también podría ser de empresarios de origen asiático.
Algunos también comentan que podría ser un mix entre un local comercial y dark store en la parte de atrás. Un proyecto inmobiliario o de oficinas no tendría sentido por la baja actividad actual de esos dos submercados. Contactada la compañía, no se refirió al proceso.












