Luego de un año complejo para China, la segunda economía del mundo, el crecimiento en el tercer trimestre se expandió más de lo esperado. Ahora, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé un aumento del producto interior bruto (PIB) del 5,4% este año en comparación con su estimación anterior del 5%. Para 2024 también elevó su previsión al 4,6% frente al 4,2% anterior.
La mejora de la previsión refleja “un fuerte repunte posterior a la reapertura de la demanda interna, en particular el consumo”, dijo Gita Gopinath, primera subdirectora gerente del FMI en una conferencia de prensa en Pekín.
Entre julio y septiembre la economía china creció un 4,9%, a un ritmo más lento que el trimestre anterior, pero mejor de lo esperado y un poco por debajo de la meta del Gobierno de “alrededor del 5 %” para este año, uno de sus objetivos más bajos en años. En 2022, la economía china se expandió solo un 3,0%, muy por debajo del objetivo oficial del 5,5%, asfixiada por las draconianas medidas contra el COVID-19.
Ritmo de crecimiento frenará paulatinamente hasta 2028
Pese a la mejora en la previsión del FMI, la tendencia previamente observada se mantiene. Indico que la economía china crecerá un 5,4% este año pero frenará hasta el 4,6% en 2024 debido a la “continua debilidad” del mercado inmobiliario y a una “apagada” demanda proveniente del exterior.
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En su evaluación anual sobre el estado y las perspectivas de la economía china, la institución explicó que, a medio plazo, sus proyecciones pasan por una disminución paulatina del ritmo de crecimiento hasta situarse en torno a un 3,5% hacia 2028. Esto, debido a factores como una “débil productividad” o el envejecimiento de la población.
El crecimiento “alimentado vía crédito” de los últimos años ha resultado en unos desequilibrios y vulnerabilidades cada vez mayores, con tasas de ahorro “excesivamente altas” que fueron empleadas para financiar inversiones en inmuebles residenciales e infraestructura cada vez menos rentable, “resultando en altos niveles de deuda”, indicó la número dos del FMI, Gita Gopinath.
Crisis inmobiliaria en China
Acerca de la situación en el sector inmobiliario, aunque el organismo aplaudió los objetivos gubernamentales de ajuste en el mercado, Gopinath aseguró que el desafío será ahora “minimizar los costes económicos y contener los riesgos para la estabilidad macrofinanciera”.
“Se necesita más para garantizar una recuperación más rápida y minimizar los costes económicos durante esta transición”, apuntó. Gopinath también recomienda acelerar la salida de promotoras económicamente inviables, eliminar los impedimentos a los ajustes de precios inmobiliarios, dedicar más fondos gubernamentales a completar las promociones inacabadas y ayudar a las promotoras que sí pueden sobrevivir a reparar sus cuentas y adaptarse a un mercado “más pequeño”.
Riesgos en aumento
Asimismo, Gopinath pidió a Pekín reformas del marco fiscal y reestructuraciones de balances contables para afrontar el problema de deuda de los Gobiernos locales y regionales, que acumulan un alto nivel de pasivos, en muchas ocasiones a través de canales informales de financiación conocidos como LGFV. Según estimaciones del propio FMI, estas entidades semipúblicas acumulan una deuda total equivalente a unos 9 billones de dólares, más del doble que en 2017.
“Los riesgos para la estabilidad financiera son elevados y siguen aumentando a medida que las instituciones financieras cuentan con colchones de capital menores y afrontan crecientes riesgos de calidad sobre sus activos”, alertó Gopinath.
En el marco de las reformas recomendadas, el FMI apunta también que Pekín debería apostar por políticas macroeconómicas más favorables para impulsar la actividad. Entre estas, destaca una reorientación del gasto fiscal hacia los hogares, bajadas de tipos de interés y una mayor flexibilidad en los tipos de cambio del yuan.
Por último, Gopinath también pidió a las autoridades chinas que “demuestren su compromiso” con el sistema internacional de comercio y “ayuden a reducir las presiones de fragmentación”, algo para lo que deberían “reducir las distorsiones al comercio y la inversión de sus políticas industriales nacionales y restricciones comerciales”.













