Este martes 25 de julio, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó que América Latina y El Caribe crecerá 1.9% este año, con lo cual mejoró su perspectiva para la economía regional en 0.3 puntos porcentuales respecto a su informe de abril último (1.6%). En tanto, su estimación de crecimiento para el 2024 se mantuvo en 2.2%.
De acuerdo con el informe más reciente de Perspectivas de la economía mundial, esto conllevará a un mayor crecimiento económico del que se tenía previsto a principios de año. Cabe destacar que en el último reporte se resalta el crecimiento de los mercados brasileños y mexicanos, llevando un gran dinamismo en el aparato productivo. En ambos casos se espera un repunte positivo aún mayor.
Economías activas
La economía brasileña, cuyo pronóstico de crecimiento del producto bruto interno (PBI) para este año fue revisado desde un 0.9% en el reporte de abril a 2.1%, ha tenido un mejor desempeño debido “al aumento en la actividad agrícola en el primer trimestre de 2023, con efectos indirectos positivos en la actividad de servicio”.
Por otra parte, México crecerá 2.6% este año, 0.8 puntos porcentuales más que lo previsto en abril.
Para el FMI, la economía de México está mostrando un repunte de su actividad, principalmente en el área servicios debido a una “recuperación tardía post pandemia que hoy se ve más afianzada y a una demanda más resiliente desde Estados Unidos”.
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Bajo presión
No obstante, el FMI considera que aunque las perspectivas son levemente mejores, el crecimiento de la región sigue estando bajo presión, luego de un 2022 a todas luces más positivo.
“La disminución de 2022 a 2023 refleja el desvanecimiento del rápido crecimiento durante 2022 después de la reapertura de la pandemia, así como precios más bajos de las materias primas”, explica en su reporte
Los autores del documento del FMI también advirtieron sobre la fragilidad de la economía mundial, calificándola como “débil” en comparación con “estándares históricos”. Atribuyen esto principalmente al aumento de las tasas de política de los bancos centrales para combatir la inflación, lo que sigue afectando la actividad económica
Señaló que la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció en mayo que ya no considera al covid-19 como una `emergencia de salud global`. Además, agrega, las cadenas de suministro se han recuperado en gran medida, y los costos de envío y los plazos de entrega de los proveedores han vuelto a los niveles previos a la pandemia.
Sin embargo, refiere que las fuerzas que obstaculizaron el crecimiento en 2022 persisten. En este caso menciona que la inflación sigue siendo alta y que continúa erosionando el poder adquisitivo de los hogares. “El endurecimiento de los bancos centrales en respuesta a la inflación ha elevado el costo de los préstamos, restringiendo la actividad económica”, advierte el FMI.
Preocupación por China
Otra preocupación que plantea el reporte es la situación de China, la segunda economía de mundo y uno de los principales socios comerciales de varias de las economías de Latinoamérica.
“Tras un impulso de reapertura, la recuperación de China está perdiendo fuerza. La actividad manufacturera y el consumo de servicios se recuperaron a principios de año cuando las autoridades abandonaron sus estrictas políticas de bloqueo. No obstante, la persistente debilidad del sector inmobiliario está haciendo caer la inversión, mientras la demanda sigue siendo débil y el desempleo juvenil aumenta”, alerta el reporte del Fondo Monetario Internacional.














