El Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó su misión oficial al Perú, realizada entre el 10 y el 25 de marzo de 2026 en las ciudades de Lima y Cusco. El organismo emitió durante su visita una advertencia clara sobre la necesidad de corregir desequilibrios fiscales estructurales mediante acciones concretas e inmediatas. Esto ocurre en un contexto de mayores presiones de gasto desde el Congreso y riesgos externos por los elevados precios de la energía.
Según el organismo, la economía peruana registró un crecimiento del 3,4% en 2025, situándose cerca de su potencial e impulsada por términos de intercambio en niveles récord. Sin embargo, el enfoque ahora debe centrarse en asegurar la sostenibilidad fiscal y atender las brechas existentes en infraestructura y tributación. También se resaltó la importancia de fortalecer el control de la minería ilegal para proteger la estabilidad económica del país.
Para alcanzar las metas establecidas, el FMI sostuvo que será estrictamente necesario racionalizar el gasto público en los próximos años. Bajo las políticas actuales, se estimó que se requerirá una consolidación de alrededor del 0,9% del PBI hacia el año 2028. Este ajuste es fundamental para cumplir con el objetivo de déficit a mediano plazo y mantener la confianza de los mercados internacionales.
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Medidas para contener el gasto público
Las proyecciones del organismo internacional anticipan un nuevo desvío fiscal respecto a las metas planteadas originalmente por el gobierno peruano. Se estima que el déficit se ubicaría en un 2% del PBI en 2026, cifra que supera la meta gubernamental fijada en un 1,8%. Además, el FMI advirtió que este indicador se mantendría por encima de los objetivos de la regla fiscal en el mediano plazo.
Por otro lado, la deuda pública del país tendería a estabilizarse alrededor del 32% del PBI, según el análisis presentado tras la misión. El FMI fue explícito respecto al frente legislativo, señalando que abordar las rigideces e ineficiencias del gasto público, así como resistirse a iniciativas legislativas de gasto no financiadas, contribuiría a respaldar los objetivos fiscales. Asimismo, indicó que la adopción de dichas medidas permitiría evitar el desplazamiento de la inversión pública productiva.
Según Semana Económica, el organismo planteó medidas concretas para contener el gasto y obtener ahorros significativos en la administración del Estado. Indicó que se podrían lograr resultados positivos frenando las tendencias actuales en materia de empleo público y crecimiento salarial. Asimismo, sugirió mejorar las prácticas de contratación y elevar la eficiencia de la inversión pública para obtener mejores retornos económicos.
Una racionalización del gasto permitiría al Perú contar con un margen de maniobra necesario ante posibles choques externos futuros. El FMI mencionó que un escenario de precios energéticos más altos y persistentes podría requerir respuestas fiscales compensatorias inmediatas. Por ello, la eficiencia en el manejo de los recursos públicos se vuelve un pilar indispensable para la resiliencia de la economía nacional.
Reformas en Petroperú
El FMI incluyó a la empresa estatal Petroperú dentro del esfuerzo de consolidación fiscal que debe realizar el país. Señaló que las reformas en la petrolera deben continuar para mejorar su gobernanza, reducir costos operativos y asegurar su viabilidad financiera. Todo esto ocurre en medio de un entorno complejo para la compañía, que requiere una gestión técnica y transparente.
Asimismo, el organismo precisó que cualquier apoyo fiscal otorgado a la empresa o a otros sectores debe ser sumamente acotado. “Cualquier apoyo fiscal debería estar focalizado en los más vulnerables, incorporar cláusulas claras de caducidad y evitar distorsionar los precios de los hidrocarburos”, indicó el informe. Estas condiciones son vitales para no generar desequilibrios adicionales en el presupuesto público.
Finalmente, el FMI proyectó que la economía peruana crecería un 2,8% en 2026, una cifra ligeramente superior a su estimación previa de octubre que era del 2,7%. A pesar de esta mejora en la proyección, el resultado se mantendría por debajo del crecimiento alcanzado durante el año 2025. El organismo insistió en que cerrar las brechas estructurales demandará un esfuerzo constante.
Para no comprometer la sostenibilidad fiscal, el país deberá elevar de forma sostenida su recaudación tributaria en los siguientes ejercicios. El organismo enfatizó que este incremento en los ingresos debe ir más allá del ciclo favorable de los términos de intercambio. De esta manera, el Perú podrá financiar su desarrollo sin depender exclusivamente de factores externos volátiles como el precio de los metales.
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