El clima de verano persiste en el país, especialmente en Lima, lo que ha llevado a los confeccionistas de Gamarra a tomar medidas preventivas. El objetivo es evitar el golpe económico que sufrió el sector hace tres años, cuando la ausencia de invierno impactó con fuerza la producción nacional. Por ello, los empresarios han optado por reajustar de forma estratégica sus cronogramas de fabricación.
La estrategia principal consiste en enfocar la producción únicamente hacia el corto plazo para evitar la acumulación de stock innecesario en los almacenes. Los empresarios buscan adaptarse a la temperatura actual en lugar de arriesgarse con prendas pesadas que podrían no venderse. Esta decisión responde a la incertidumbre climática que impera en la región costera del Perú.
Al respecto, la presidenta de la Asociación Empresarial Gamarra Perú, Susana Saldaña, brindó detalles importantes sobre este cambio de dirección en la manufactura. “Comenzaremos a producir para el corto plazo, no vamos a adelantarnos como años anteriores considerando que tal vez no haya invierno o no sabemos cuándo empiece”, dijo Saldaña a la Agencia Andina.
El error que Gamarra no quiere repetir
La dirigente explicó que la cautela actual nace de una experiencia previa muy costosa para miles de micro y pequeños empresarios del sector textil. “El error que cometimos hace tres años fue porque no sabíamos que no habría invierno y se afectó casi el 30% en el nivel de ventas”, recordó la presidenta de la asociación. En aquella ocasión, muchos ya tenían telas compradas y prendas terminadas.
Debido a que la pérdida fue grande en aquel periodo, los confeccionistas actuales están enfocados en avanzar con una mayor prevención y precaución en sus talleres. “Muchos empezaron a fabricar, tenían telas compradas y como no hubo invierno la pérdida fue grande. Por ello, los confeccionistas están enfocados en ir con mayor prevención y precaución”, agregó Susana Saldaña.
Existe una preocupación latente entre los empresarios de Gamarra, quienes buscan formas de manejar mejor la posible ausencia de una temporada de frío. El emporio comercial no quiere repetir el escenario donde las prendas de invierno quedaron estancadas sin salida al mercado. La vigilancia de los reportes meteorológicos se ha vuelto una herramienta fundamental para la planificación de la campaña.
Clima y elecciones frenan ventas e inversión
Saldaña detalló el impacto numérico que tiene el clima y la política sobre la rentabilidad del emporio comercial más grande del país. “No hubo invierno y eso afectó alrededor del 20% de producción y ventas”, explicó la dirigente al analizar las cifras de años anteriores. A este factor climático se le suma ahora la incertidumbre propia de un proceso electoral.
“Adicionalmente, un año de elecciones siempre nos afecta entre 10 a 15% por la gente se paraliza hasta saber quién va a ganar”, indicó Susana Saldaña. Esta combinación de factores climáticos y políticos genera un entorno complejo para la inversión y el crecimiento del sector. La parálisis del consumo es uno de los mayores temores para los dueños de negocios en Gamarra.
La coyuntera actual obliga a que la inversión se detenga un poco en el tiempo, esperando señales más claras del mercado y del entorno social. “Esa situación también hace que la inversión se detenga un poco en el tiempo. Entonces, ahora estamos preocupados por el tema del clima y la campaña electoral, así que es un año complicado”, dijo la dirigente.
Finalmente, las empresas del emporio están concentrando sus esfuerzos en terminar de vender lo que ya tienen disponible en sus tiendas. “Estamos enfocados en liquidar lo que tenemos y hacer nuestra fabricación para reemplazar los stocks que se van terminando”, concluyó Saldaña. De esta forma, Gamarra busca mantener la fluidez de su caja sin comprometer capital en exceso.
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