Telefónica ha iniciado el proceso de evaluación de las ofertas recibidas por su histórica sede ubicada en la Gran Vía de Madrid. La operadora deberá tomar una decisión definitiva sobre el futuro de este inmueble, considerado una de las piezas más icónicas y valiosas de su patrimonio inmobiliario actual. Esta edificación representa un símbolo histórico tanto para la compañía como para el urbanismo madrileño.
La empresa ha reducido a tres los finalistas por el edificio ubicado en la Gran Vía 28, entre los que destaca el holding peruano Grupo Romero. Junto a la compañía peruana compiten la gestora española Drago, fundada por el empresario español Luis Iglesias, y un tercer grupo inversor cuya identidad aún no ha trascendido. Según el portal español Vozpópuli, estas tres propuestas lograron superar la primera fase de la puja, que inicialmente atrajo a un número mucho mayor de interesados.
Telefónica, presidida por Marc Murtra, tiene como objetivo definir el destino del emblemático inmueble durante este mismo mes. No se descarta la adjudicación directa a alguno de los tres postores mencionados, aunque también existe la posibilidad de aplazar la transacción si la compañía decide esperar a que surja una ventana de oportunidad más favorable en el mercado.
Ajuste de expectativas del precio
El proceso de venta ha estado marcado por un ajuste progresivo en las expectativas sobre el precio del activo. En sus etapas iniciales, el mercado llegó a situar el valor de la sede en alrededor de 250 millones de euros (US$ 290 millones). La transacción, asesorada por Rothschild & Co, despertó el interés de varios inversores institucionales y patrimoniales, atraídos por la ubicación privilegiada del edificio y su elevado potencial de transformación.
No obstante, las limitaciones urbanísticas vigentes en la capital española han reducido el margen de maniobra para los posibles compradores, dificultando la conversión del inmueble en un hotel de lujo o en una gran superficie comercial. Estos usos eran los que justificaban las valoraciones más altas, obligando a los inversores a revisar sus cifras a la baja.
Actualmente, las fuentes del mercado sitúan el rango de valoración del activo entre 220 y 230 millones de euros (entre US$ 250 y 260 millones). Aunque alguna propuesta podría acercarse a las cifras pretendidas por Telefónica, ello implicaría fórmulas de pago más complejas. La compañía ha reducido el número de candidaturas con opciones reales tras estrechar el proceso en las últimas semanas.
En particular, la propuesta del Grupo Romero asciende a US$ 260 millones, equivalentes a unos 225 millones de euros. Según informaron medios españoles, el grupo peruano, dueño de una de las mayores fortunas del país, presentó una oferta que se ubica en la parte más alta del rango recibido por Telefónica, destacando por su solidez financiera y por incluir condiciones de pago que podrían resultar atractivas para la compañía española en el marco del proceso de venta.
Factores determinantes para la venta
Telefónica no analiza únicamente el precio del inmueble. La operadora también valora la seguridad de ejecución de las ofertas, el calendario de pago y la solidez financiera de los potenciales compradores. Además, evalúa cómo encajan las propuestas con su intención de mantener la flagship de Espacio Movistar en la zona baja del emblemático edificio. Este enfoque busca asegurar que cualquier transacción respalde la estrategia comercial de la compañía.
El contexto internacional añade un elemento de cautela adicional. La volatilidad geopolítica y el recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio han generado incertidumbre en los mercados financieros. Factores como estos suelen ser determinantes para grandes compañías al cerrar transacciones de gran volumen. Telefónica, consciente de ello, sigue evaluando cada oferta con prudencia y detalle.
Su eventual venta se enmarca en la estrategia de rotación de activos que la compañía ha impulsado en los últimos años para reforzar su balance y generar liquidez. En ese contexto, el futuro del edificio se plantea como una de las operaciones más relevantes del mercado inmobiliario madrileño en curso. No obstante, según fuentes del mercado, la operadora podría posponer la venta si considera que el momento no es el más adecuado, evaluando cuidadosamente el entorno antes de tomar una decisión definitiva.
El edificio de Gran Vía 28 cuenta con cerca de 32.000 metros cuadrados distribuidos en 13 plantas y, durante décadas, fue el rascacielos más alto de Europa. Más allá de su valor inmobiliario, se ha consolidado como uno de los símbolos históricos más importantes de Telefónica. En los próximos días se definirán los movimientos clave que determinarán si el holding peruano logra quedarse con el emblemático edificio.












