En medio del fenómeno cultural conocido como la “fiebre del capibara” en el mercado peruano, el Indecopi ha establecido límites a las pretensiones de exclusividad sobre la imagen de este roedor. La Dirección de Derecho de Autor denegó oficialmente la solicitud para registrar al personaje denominado “Matibara”, el cual consistía en un disfraz que buscaba protección como obra artística.
Esta decisión marca un precedente importante sobre el uso comercial de figuras que ya forman parte del imaginario colectivo local. La resolución N° 2527-2025/DDA-INDECOPI determinó que la creación presentada por la empresa Mobility Life S.A.C. no cumplía con los estándares mínimos de originalidad establecidos por la normativa vigente.
Según el análisis técnico de la autoridad, el diseño se limitaba a reproducir de manera fiel las características anatómicas propias del ronsoco, tales como su cuerpo robusto, hocico largo y orejas redondeadas. Al no añadir elementos que reflejaran una verdadera individualidad creativa o ingenio humano, la protección jurídica le fue denegada de plano.
El solicitante intentó diferenciar a “Matibara” mediante el uso de accesorios específicos como un polo blanco, una mochila azul y un pequeño coche de peluche. No obstante, el ente regulador concluyó que estos implementos son de uso común en el mercado y no constituyen por sí mismos un aporte artístico relevante para el derecho de autor. El fallo enfatiza que la ley no protege las ideas en sí mismas, como la de un animal vestido, sino la forma concreta y única en que estas se expresan.
La entidad también subrayó que existen representaciones similares del capibara distribuidas masivamente tanto en plataformas digitales como en diversos puntos de venta físicos en todo el país. Esta situación diluye cualquier intento de reclamar una “impronta personal” sobre una figura cuya popularidad es impulsada por miles de creadores independientes. El organismo dejó claro que para privatizar el uso de un personaje no basta con seguir una tendencia viral, sino que es imperativo demostrar una diferenciación clara.
Impacto de la “Capibaramanía” en el comercio local
Este caso cobra especial relevancia debido al auge cultural del capibara en el Perú, donde se ha convertido en un símbolo de biodiversidad y un éxito de ventas. Desde su viralización en redes sociales, la imagen de este animal ha sido el motor de numerosos emprendimientos en centros comerciales populares como Mesa Redonda. La decisión de Indecopi evita, en la práctica, que una sola entidad se apropie de una figura cuya réplica masiva beneficia a una amplia red de artesanos.
Al archivar definitivamente el expediente, la institución reafirma que la protección legal no es automática y requiere de un esfuerzo creativo que trascienda la simple copia de la naturaleza. De esta manera, se garantiza que el mercado pueda seguir operando libremente con productos inspirados en el capibara sin el riesgo de incurrir en infracciones de propiedad intelectual. La resolución protege el equilibrio entre el derecho de los autores y el acceso de la comunidad a símbolos culturales de dominio público.
Finalmente, el organismo recordó a los administrados que el registro de personajes requiere una construcción de identidad que vaya más allá de los rasgos biológicos del animal representado. Este dictamen sirve como guía para futuras solicitudes de registro de obras que utilicen elementos de la fauna nacional bajo conceptos de personajes artísticos. Con este cierre, se pone punto final a una de las disputas legales más curiosas surgidas a raíz de las tendencias de consumo actuales en el territorio peruano.














