La inversión privada cerró el 2023 con una contracción de 7.3%, acumulando seis trimestres consecutivos de caídas. Según cálculos del Instituto Peruano de Economía (IPE), siendo la tercera mayor caída en las últimas dos décadas, solo superada por la crisis financiera global de 2009 y la pandemia de 2020.
Este resultado negativo habría restado 1.5 puntos porcentuales al crecimiento económico peruano (PBI) en 2023. Vale mencionar que la economía peruana cerró el año con un crecimiento negativo, de -0.55%.
Inversión se recupera ligeramente
Al respecto, la inversión privada comenzó a moderar su caída principalmente en el último trimestre del año, con un retroceso del 2.6%, según estimaciones del IPE, tras acumular una contracción de casi el 9% en los tres trimestres previos.
Esta mejora fue más evidente en el sector minero, donde las inversiones sin considerar Quellaveco registraron un crecimiento real anual promedio del 3.6% de octubre a diciembre. Este desempeño refleja un aumento en el gasto de equipamiento minero en otros yacimientos como Antamina, anticipando resultados superiores a los previstos para 2024.
¿Qué se espera para este 2024?
Los indicadores vinculados a la inversión privada han mejorado significativamente al inicio del año, reflejando la disipación de choques adversos que interrumpieron actividades como la construcción durante el episodio de conflictividad social a principios de 2023.
El consumo de cemento, por ejemplo, habría experimentado un crecimiento anual del 7.8% en enero, después de 16 meses en terreno negativo. Además, los volúmenes de importación de bienes de capital avanzaron un 13.5%, superando el ritmo del último trimestre de 2023 (4%).
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Por factores como los anteriormente descritos, el IPE estima que la inversión privada habría crecido alrededor del 8.4% en enero de 2024, siendo la primera cifra positiva tras seis trimestres de retrocesos consecutivos. Este dinamismo resultaría en un aumento de la inversión privada superior al 0.3% proyectado por el IPE para todo 2024, una estimación que se revisará a principios de marzo próximo.
Para el resto de 2024, se espera que la inversión privada se beneficie de condiciones de financiamiento más favorables, menores costos de construcción y la gradual recuperación de la confianza de hogares y empresas desde enero. Prueba de ello son las expectativas de inversión a 12 meses en diferentes regiones del país, que indican un mayor dinamismo en la ejecución de proyectos, principalmente hacia la segunda mitad del año.
A pesar de las expectativas mejoradas para este año, se prevé que la inversión privada como porcentaje del PBI permanezca por debajo de los niveles alcanzados entre 2012 y 2013 al cierre de 2024.












