La economía peruana continúa mostrando signos de robusta recuperación, con el Producto Bruto Interno (PBI) registrando un crecimiento del 2,8 por ciento interanual en el segundo trimestre de 2025, sumando seis trimestres consecutivos de expansión. Este positivo desempeño se vio fuertemente impulsado por la recuperación del gasto privado, en un contexto de inflación estable, tasas de interés más bajas y un optimismo empresarial palpable en el país.
El dato más relevante de este periodo fue el significativo avance de la inversión privada, que creció un 9,0 por ciento interanual. Esta cifra representa su mayor tasa de los últimos 15 trimestres, marcando un hito que no se observaba desde el tercer trimestre de 2021, cuando el aumento fue del 21 por ciento. Además, este indicador acumula seis trimestres seguidos de expansión, confirmando una tendencia de fortalecimiento constante.
Según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), este notable avance responde a varios factores determinantes. Se destaca la fuerte expansión de la inversión no residencial no minera, que ha mostrado un dinamismo particular. Este segmento ha contribuido de manera importante a la consolidación del crecimiento económico nacional. Otro factor relevante es el crecimiento sostenido de la inversión residencial por segundo trimestre consecutivo.
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El Banco Central de Reserva del Perú también señaló el mayor dinamismo de los proyectos mineros en ejecución como un factor contribuyente al crecimiento de la inversión privada. La reactivación y el avance en estas iniciativas demuestran un renovado interés en el sector. Esto añade un componente importante al impulso económico general.
Consumo privado en expansión
En línea con la inversión, el consumo privado creció un 3,6 por ciento interanual en el mismo trimestre, acumulando siete trimestres de expansión continua. Este repunte se explica por la recuperación del poder adquisitivo de los hogares. Dicha mejora es producto de un aumento en los ingresos, el empleo y la moderación de la inflación en torno al rango meta.
La demanda interna también mostró su mejor desempeño desde 2021, avanzando un 6,2 por ciento interanual. Este crecimiento fue impulsado por todos sus componentes, lo que valida la robustez de la recuperación. Este comportamiento confirma la consolidación de la actividad económica y del mercado laboral, factores que vienen fortaleciendo el gasto privado.

Gasto público con menor ritmo
Aunque con menor dinamismo, el consumo público también mostró un crecimiento de 3,6 por ciento en el segundo trimestre. Esto se explicó por mayores contrataciones de personal y el aumento en gastos de mantenimiento y reparaciones. En tanto, la inversión pública creció 2,7 por ciento interanual, un resultado menor al de trimestres anteriores.
Este desempeño de la inversión pública obedeció al menor ritmo de ejecución del Gobierno Nacional y a la contracción de la inversión en los gobiernos locales. Estos últimos se vieron afectados por condiciones climáticas adversas que limitaron su capacidad de ejecución. Sin embargo, la balanza general sigue siendo positiva para el país.
Con estos resultados, el BCRP subraya que el motor principal del crecimiento económico sigue siendo la inversión privada. Esta ha retomado un papel central en la expansión de la economía peruana, reflejando no solo la mejora de las expectativas empresariales. La inversión privada se convierte en un factor clave para consolidar la recuperación económica en lo que resta del año.












